sábado, 27 de junio de 2020

ESPAÑA, VIAJE DURANTE EL REINADO DE DON AMADEO I DE SABOYA (1872), por Edmundo De Amicis

         


Editorial MIRAGUANO
Tapa blanda con solapas
368 pp., 17 x 24 cm
Colección Viajes y Costumbres
ISBN 8478132368

Puede consultar disponibilidad en el correo:  
librerialibropasion@gmail.com


La infancia y la adolescencia de Edmondo De Amicis (1846-1908) coincidieron con la cristalización en Italia del poderoso movimiento de unidad nacional ­en el cual colaboró activamente como oficial del ejército que llevaría a la creación del estado italiano moderno. Autor de novelas, de libros de poesía y de viajes, así como de estudios militares y literarios, el escritor genovés debe, sin embargo, su fama universal le viene con Cuore (Corazón), obra publicada en 1866 que obtuvo de inmediato un enorme éxito de público. Corazón incorpora relatos breves entre los que se cuenta «De los Apeninos a los Andes» -base argumental de la serie Marco-, historias ejemplares de enseñanzas dirigidas a los jóvenes escolares.


Puerta del Sol, Toledo

                                     
         En 1870, tras la unificación de Italia, De Amicis deja la carrera militar y la dirección de la revista L´Italia militare para dedicarse a la escritura. Uno de los temas principales de su obra fue publicar sus viajes en el periódico florentino La Nazione. En 1872 vino por primera vez a España que editaría un año después como libro que lleva por título Spagne, diario di viaggio di un turista scrittore; al que prosiguieron Holanda (1874), Londres (1874), París (1875), Marruecos (1876) y Constantinopla (1879). La primera edición publicada en nuestro país de España (1877) fue a cargo de la Librería de Vicente López, traducción de Augusto Suárez de Figueroa.


Palacio de la Inquisición, Barcelona
           Edmundo De Amicis inicia el recorrido de su viaje por Barcelona a la que encuentra muy evolucionada en el tránsito de gentes y carros a la manera de Génova o Marsella. Visita la Catedral con santa Eulalia y san Jorge; el Palacio de la Inquisición y un cementerio cuyos nichos en disposición de columbarios asemeja a la colocación de los libros ordenados en una biblioteca. Acude a los tradicionales cafés de salón ampliados con espejos que invitan a observarse entre "fulanos", que equipara a los "tizios" italianos y que el autor aprovecha para conversar mientras degusta chocolate con típicos bollos. No olvidemos que el objeto de su visita es husmear sobre cómo es considerado en Hispania el nuevo rey italiano Amadeo de Saboya y, aunque en la ciudad condal no cae mal del todo, se marca la tendencia de que es forastero por lo que no puede ser bien admitido. Los Borbones tampoco son españoles.


Entierro en Barcelona
                         
   El romanticismo llegó tarde a España aunque con fuerza para implantarse. Zorrilla, Esproceda y su Estudiante de Salamanca y de Bécquer con sus Leyendas son citados por el autor en la obra. 



Los viajeros extranjeros citan la belleza en Pancorbo, al sur encuentran un país despoblado 

   Se adentra en la meseta castellana por Pancorbo. Pese a su paisaje exótico de risco, propicio para la treta y el bandolerismo, considera que la cartera se la sustrajeron en las "cortes de Briviesca" de lo que no se percata hasta el momento de tener que pagar a la llegada a Burgos. En la cabeza de Castilla encuentra una ciudad pintoresca con caserío colorido en amarillos, verdes, azules y hasta en púrpuras. En la catedral le asombra un cristo tan vivo en la piel, el pelo y que llega a sangrar, eso sí, en la sesión de los viernes. El llamativo Papa-Moscas que emitía llamativos sonidos a las horas en punto de los oficios, articulando movimientos del gusto de feligreses y turistas. Para engaño monumental cuando le hacen creer que la puerta de Santa María, erigida en tiempo de Felipe II se emplaza sobre la casa natal de Fernán González cuando los padres del conde residían en el castillo de Lara de los Infantes. A El Cid sí que le encuentra por todas partes. 

     En Valladolid distingue el buen habla castellano entre refranes, de los que el Quijote es un manual, y que dan a conocer la sabiduría popular entre dichos como el de los tres "muchos" que echan a perder al hombre:
- Mucho hablar y poco saber, mucho gastar y poco tener y mucho presumir y poco valer.
También encuentra en la pucelana la miseria del niño pobre que quiere al turista por la limosna. Un Valladolid de medio millar de habitantes venido a menos desde las cortes hicieran la cuna de Felipe II.
                   
Tarde de toros. Puerta de Alcalá, Madrid

                                   
              En los viajes en tren entre Zaragoza y Madrid hace acopio de prensa en la que el monarca de Saboya no sale bien parado. Mientras repasa a los políticos entre los que pasa lista a Mateo Sagasta y al jefe de gobierno Ruiz Zorrilla se salta la estación de Alcalá de Henares para quedarse en la puerta, pero la de Madrid, y en la calle que lleva su nombre se encuentra con el hijo de Victor Manuel, su Amadeo, que reinó menos de tres años y abdicó para dar paso a la primera República en 1873.

Puede consultar disponibilidad en el correo:  
librerialibropasion@gmail.com


El toreo también atrajo su atención

             Un Madrid de tardes de toros con las estrellas del momento Frascuelo, Lagartijo y Cayetano. Las que no deja sin visitar son El Escorial y el Real Sitio de Aranjuez que se encuentran más de moda que la ciudad Complutense despojada por entonces de su universidad.        
         
Patio de El Escorial
              La promoción exótica que hiciera Washington Irving con fantasmas en los Cuentos de la Alhambra y Georges Bizet con los gitanos en Carmen, le marcan referencias en las ciudades andaluzas de Córdoba y Sevilla que son blancas aunque en la antigua Cádiz aprecia un matiz más lechoso. En los diálogos con los paisanos muestra el carácter abierto del español en general y del andaluz en particular cuando los pasajeros en el trayecto por el Guadalquivir de Sevilla a Cádiz se presentan por nombre y oficio, declaran sus amores y el dinero que portan en la cartera.

Interior de la catedral de Cádiz
          
   El autor muestra su cultura como conocedor de las obras
de los autores clásicos españoles como Juan de Mena y su Laberinto a la que después de situarla le lanza una dura crítica; Lope de Vega o Miguel de Cervantes a los que busca en sus casas y pasea por las calles que toman sus nombres por ser lugares que fueron de su tránsito. En Sevilla se ilusiona con los papeles de Colón en la biblioteca del descubridor mientras que en Málaga acude al fallo de un certamen de poesía. 



Fachada de la casa del Marques de Dos Aguas, Valencia


              La última parada la acomete entrando por la puerta de El Cid, como si le siguiera en la reconquista de España, en Valencia. Para vestimenta tradicional las que describe en el mercado, que en un principio le ocasiona risa al parecer arcaicos ropajes más propios de carnaval, de funambulistas, presdigitadores, mujeres a medio vestir al tiempo de entrar a la cama, con enaguas y polainas. Amicis muestra predilección por los encantos de las mujeres andaluzas pues encuentra a las levantinas más rollizas aunque sí maternales. 

                        

       Los extranjeros siempre fueron bien acogidos en España porque el turista aporta riqueza al país y a los italianos, en especial, se les considera más afines por la raíz latina y es como si fueran hermanos frente a los vecinos franceses y los amigos alemanes. D´Amicis termina dirigiéndose al puerto, al grao, donde tristemente se despide. 


Puerto de Málaga


    Nos parecen muy suspicaces y certeras las descripciones de Amacis de su viaje por España en la que proclama, como decimos: "se hace de tirón". La que realizara otro gran escritor como es Christian Andersen no fue tan afortunada pues tuvo bastante con sortear las insufribles condiciones de sus traslados.
Las ilustraciones no fueron creadas para las crónicas y han sido seleccionadas acertadamente de la ilustración española e iberoamericana que se puede encontrar entre muchos otros dibujos en 1885 un año de historia viva (Erisa,1982). El único clavo que hemos introducido es la del desfiladero de Pancorbo por ser un clásico de los paisajes que asombró a su paso a los viajeros, incluido a Edmundo de Amicis.


Puede consultar disponibilidad en el correo:  
librerialibropasion@gmail.com



Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro más famoso de Amicis:



UN LIBRO DE CORAZÓN 





No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR APASIONARTE CON LOS LIBROS