sábado, 16 de enero de 2021

LIBROS ILUSTRADOS EN TIEMPOS ELECTRÓNICOS

Sapiens de Yuval Noah Harari

       Puede parecer una percepción personal, pero el mundo editorial encuentra en la imagen un referente que marca un estilo y una seña de identidad según el gusto y demanda de los lectores. El álbum ilustrado no está reservado a niños y jóvenes. Hasta ahora, era fácil determinar en un libro infantil a qué edad iba dirigido por la cantidad y el tipo de ilustraciones. Por tanto, el espacio reservado a su propia imaginación con la lectura, ésta sería mayor según se iba creciendo hasta que desaparecía la figuración. Actualmente, los adolescentes y adultos quieren encontrarse ilustraciones integradas en las historias como obras artísticas en Cuentos Macabros de Edgar Allan Poe o Historias de fantasmas del Japón de Benjamin Lacombe y Genios o Peter Pan de Antonio Lorente para la editorial Edelvives.

Peter Pan, de Antonio Lorente

                               

   Posiblemente se deba a que a las personas cada vez nos cueste más concentrarnos en la lectura, algo que los estudios realizados concluyen que no es tanto por la edad como por el uso y abuso de los soportes electrónicos. La luz, el sonido y el movimiento nos impactan desde que nacemos. La saturación de datos nos ha hecho reducir la predisposición a la lectura, lo que nos obliga a tener que releer una y otra vez el texto.

1984 de Orwell, recreado por Fido Nesti 

     Muchos lectores prefieren la facilidad que proporciona la visión de las ilustraciones en las viñetas como soporte para la narración. Al cómic le ha salido un hermano en la novela gráfica, un híbrido que está inundando el mercado donde los grandes éxitos editoriales pasan a dibujarse. Adaptaciones ilustradas como Diario de Ana Frank o Rebelión en la granja de Orwell podrían parecer narraciones dirigidas a un público juvenil, sin embargo, las leen también los mayores. Se publican versiones totalmente ilustradas de los grandes éxitos de la narrativa como 1984 de Orwell, recreado por Fido Nesti, las adaptaciones a la novela gráfica de La princesa de hielo de Camilla Lackberg, o Lulu de Micea Cartarescu; ensayos de interés para los adultos como Sapiens de Yuval Noah Harari o la Historia gráfica de la Segunda Guerra Mundial de Antony Beevor; y biografías light, con toque naif, de músicos como Bowie o Queen, pintores como Frida Khalo y actrices como Marilyn una biografía, de María Hesse, todas ellas en la editorial Lumen.

Historia gráfica de la Segunda Guerra Mundial, de Antony Beevor

    La ilustración se ha encontrado siempre en el libro con un sentido didáctico y, lejos de ser una moda, se convierte en una tendencia, hasta tal punto, que grandes narradores españoles han ilustrado sus relatos. Marta Sanz para Retablo ha recurrido al hiperrealismo de Fernando Vicente, siguiendo las indicaciones del editor, mientras que, por el contrario, Juan Gómez Jurado ha figurado su Reina Roja desestimando el criterio editorial que entiende que no procede en la narrativa de intriga. 

                                          

Retablo, de Marta Sanz, con ilustraciones de Fernando Vicente

   Las editoriales aprovechan el diseño para atraer clientes a la vez que ofrecen lo que demandan los lectores. El coeficiente intelectual, razonamiento y concentración de éstos se ha reducido notablemente pues apenas retenemos mientras resulte tan fácil consultar un dato con un simple movimiento de dedos en el móvil. 

Sapiens de Yuval Noah Harari


   Hemos de reconocer que parece aberrante llevar Sapiens a la novela gráfica, no obstante, ya que es una manera de fomentar la lectura, al igual que gracias a las ilustraciones se accede a los clásicos como el Quijote y la Odisea, por lo que siempre serán bienvenidas.

   Qué se lea, aunque sean tebeos.


Miriam Palacios Martínez               



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