jueves, 25 de marzo de 2021

LA COCINA DE NOCHE, de Maurice Sendak

¡Más leche, sí, más leche! ¡Más leche en el pastel!


Este post es una redifusión que tiene abajo su dominio

 

La cocina de noche, de Maurice Sendak, 1970.
Título original: In the Night Kitchen
Primera edición en castellano: Alfaguara, 1987
Edición actual: Kalandraka 2014
Traducción: Miguel Azaola

ISBN 9788484648512


Puede consultar disponibilidad en el correo:  

librerialibropasion@gmail.com




















 

Es difícil hablar de La cocina de noche de Maurice Sendak sin dejarse llevar por el entusiasmo. La elasticidad y fluidez del ritmo, los elementos de canto-mantra -¡más leche! ¡más leche! ¡más leche en el pastel!- y la permanencia de las imágenes en nuestra mente hacen de La cocina de noche  uno de esos libros que no se olvidarán jamás. Es un libro redondo, redondo, redondo.  

Al menos en nuestro caso, esta reacción entusiasta fue inmediata, tanto en el caso del niño como en el de los adultos. Se lo compramos a nuestro hijo antes de cumplir dos años y ha sido uno de sus libros favoritos (y de los nuestros también) desde la primera lectura. No ha sido desterrado ni una sola vez al montón de libros caídos en desgracia temporal (otros libros disfrutan de periodos de gloria seguidos de periodos de ostracismo antes de volver a la gloria, en función de cambios de humor y de intereses y de la atracción natural por la pila de libros recién llegados).

El texto
La cocina de noche es un relato del sueño de un niño pequeño. Miguel se cae de la cama, hundiéndose entre las sombras y perdiendo su ropa por el camino hasta que aterriza en la masa que hay en la ruidosa cocina donde tres cocineros con cara de Oliver Hardy lo confunden con la leche, lo mezclan con la masa y lo meten al horno para hacer un pastel. Pero a mitad del proceso, Miguel se asoma, ahora ya con un traje de piloto hecho de masa y les explica el error, antes de dar un salto y caer en una masa de pan, que moldea hasta formar una avioneta, dejando abajo a los pasteleros pidiendo desesperados leche para su pastel. Vuela hacia arriba y sobrevuela un impresionante paisaje neoyorquino con edificios hechos de paquetes, frascos y botellas de comida y llega a lo alto de una enorme botella de leche, se zambulle y vuelve a subir con una jarra llena de leche y la vierte al enorme cuenco de masa que sostienen los pasteleros abajo. Entonces Miguel lanza un kikirikiiiii triunfante y se desliza por la botella hacia abajo hasta su cama, "seco y limpio de masa".

"Y es así como, gracias al bueno de Miguel, en cada desayuno podéis comer pastel".  

Nos encanta la lógica perfectamente ilógica de los sueños que se refleja en el libro, flotando, cayendo y subiendo para después volver a bajar y dormirse al final. Qué círculo tan satisfactorio.  

Las ilustraciones
El azul profundo del cielo nocturno estrellado e iluminado con luz artificial de La cocina de noche tiene un papel importante en el libro, estableciendo una sensación contagiosa de excitación ante el misterio de las cosas que ocurren de noche. Es una sensación que pudimos tener de niños y quizás sigamos teniendo de adultos al pensar qué ocurre en el mundo una vez que nosotros nos retiramos a dormir.

La única doble página sin palabras del libro, con Miguel sobrevolando la
'vía láctea' y los pasteleros buscando leche. 


Las ilustraciones nostálgicas en pluma y tinta y acuarelas para La cocina de noche se enmarcan en paneles estilo cómic de distintos tamaños, con cajas y bocadillos de texto y muchísimos, muchísimos detalles en los que fijarse en cada lectura.

Éstas son algunas de las escenas que nos permiten reproducir de La cocina de noche.
 


Sendak incluyó muchos homenajes y tributos en La cocina de noche, algunos pequeños, algunos más grandes; algunos evidentes y otros menos; algunos totalmente privados y otros más públicos.  

El estilo y el diseño de las páginas son un homenaje directo a las tiras de cómic magníficamente surrealistas de Winsor McCay llamadas Little Nemo in Slumberland, que a menudo comienzan y siempre acaban con Nemo en la cama y contienen muchas escenas donde Nemo cae, vuela, flota, señalándose a veces la comida que ha ingerido antes de dormir (dónuts, tarta de pasas, sardinas...) como la culpable de sus sueños raros.

Los pasteleros son Oliver Hardy ("No podía utilizar a Laurel porque no podía incluir a un delgaducho", dice Sendak en el documental Tell Them Anything you Want), pero también son los pasteleros de un anuncio de su niñez que sirvió de inspiración para La cocina de noche, con su slogan "We bake while you sleep" (Nosotros horneamos mientras tú duermes). No he encontrado ese anuncio en concreto, pero aquí están los mismos pasteleros regordetes en otro anuncio de la época: 

Y también son un poco Hitlerianos con sus bigotes y con sus hornos. ¿Y quizás un poco brujas con sus grandes cuenco-calderos? 

Otro aspecto divertido de las ilustraciones es mirar todos los nombres de los edificios de lata, botella y frasco, donde Sendak incluyó referencias a productos de la alacena de su niñez. 

Pero lo realmente especial de estas ilustraciones es su viveza y las imágenes tan potentes que contienen. Son el tipo de imágenes que se quedan contigo para siempre. Y, como dije al principio de esta sección, estoy convencida de que la luz nocturna es una de las principales responsables de que el libro te atrape tanto. Casi se siente el ruido dentro del silencio. Y formas parte de ese ruido mientras dura.  Zzzz. 

Lectura en voz alta
[Esta sección está escrita pensando en el texto en inglés, que es como lo leemos nosotros, pero la traducción que incluyo es la castellana que cito arriba y en lo posible he adaptado los comentarios a la versión en castellano].

La cocina de noche es uno de los mejores libros para leer en voz alta que he tenido el placer de conocer.

Sendak inicia el cuento con una frase extraordinaria. (Donde viven los monstruos Outside Over There -éste último, que yo sepa, no se ha traducido al castellano- son otros dos ejemplos de primeras frases increíbles). Consigue una rima y un ritmo deliciosamente libres y sobrios en gran medida mediante la ruptura de todas las convenciones existentes, estirando frases página tras página y haciéndote perder el camino por un instante para luego cogerte de la mano con cariño y llevarte a la satisfactoria vuelta al ritmo que había roto. Ay. Sí que me gusta, sí.

Os hablo de la versión inglesa pero la versión en castellano replica bien lo que digo:

'¿Os ha contado alguien la historia de Miguel, que oye de noche un ruido detrás de la pared y da un grito ¡Silencio! ¡Callarse de una vez! y se hunde entre las sombras, y la luna le mira mientras sus padres duermen y aterriza en la masa que había en la cocina?'

La cocina de noche, especialmente en la versión en inglés, también tiene mucho canto juguetón. En la versión en inglés, Sendak consigue algo realmente extraordinario. Es como si te diera la melodía con sus palabras y su ritmo. Seguro que otras personas lo cantan de forma distinta, pero dudo que alguien haya tenido que pensar mucho en cómo cantarlo. Fluye con asombrosa naturalidad: 'Milk in the batter! Milk in the batter! Stir it! Scrape it! Make it! Bake it!' Aquí en la versión en castelllano, aunque el ritmo es estupendo y la solución buena, se pierde el aspecto "cantado", por lo que resulta un poco diferente si bien no menos divertido: "Más leche, sí, más leche, más leche en el pastel! Batimos y amasamos... ¡y al horno con él!

Si añadimos a los cantos, las exclamaciones de Mickey:
'¡Silencio! ¡Callarse de una vez!'
'¡No soy leche, ni soy ningún pastel! ¿No ves que soy un niño y me llamo Miguel!'
'¿Por qué tanto jaleo? ¡Hoy os traerá la leche el piloto Miguel!'

Y por supuesto, el
'¡Ki-kiri-kiiii!'

Es fácil imaginar en qué grado La cocina de noche invita a los niños a participar.

A mi hijo y a todos los demás niños a los que se lo he leído les ha parecido divertidísimo y empezaron a participar desde la primera lectura.

Una de las partes favoritas de mi hijo es: 'Pero en medio del humo, del calor, del olor, del perfume mejor, (mi hijo suele añadir cosas a la lista y se troncha) aparece Miguel saliendo del pastel...".

Otro elemento que enriquece el ritmo del texto de una manera muy interesante son los pequeños efectos sonoros y exclamaciones secundarias insertadas en las ilustraciones (Plam, Pam, Bam, Tam, Pom, ¡oh!, ¡Mamá! ¡Papá! Aaah, ¡Oh!, ¡Ah!, Aaah, ¡Hummm!) que, al leerlo en voz alta uno puede optar por leer insertado en el texto o no, pero funcionan de maravilla cuando se incluyen en el flujo de la lectura:

'¿Os ha contado alguien la historia de Miguel [plam], que oye de noche un ruido detrás de la pared [pam, bam, yam] y da un grito ¡Silencio! [pom] ¡Callarse de una vez! y se hunde entre las sombras, y la luna le mira [¡oh!] mientras sus padres duermen [¡Mamá! ¡Papá!] y aterriza en la masa que había en la cocina?'

La traducción [actualizado en marzo de 2014]
¿Cómo es posible que un libro tan bueno y tan importante en la historia de la literatura infantil, y con una traducción tan buena y trabajada, llevara tantos años agotado y sin reeditarse en español?

Afortunadamente, Kalandraka acaba de reeditarlo (marzo de 2014) y, la mejor noticia de todas... ¡con la traducción original!

La traducción de un libro como La cocina de noche no es una tarea sencilla y es de agradecer que en esta ocasión se la encargaran al estupendo Miguel Azaola. La traducción es magnífica y algunas de las soluciones encontradas realmente ingeniosas.

De la versión en castellano, me encanta:

"y se hunde entre las sombras y su ropa se pierde y la luna le mira mientras sus padres duermen"
("and fell through the dark, out of his clothes, past the moon & his Mama and Papa sleeping tight" -literalmente "y se cayó por la oscuridad, escurriéndose de su ropa, pasando por delante de la luna y de su Mama y Papa durmiendo en paz")
donde el ritmo de la frase en la traducción casi replica la respiración cuando uno duerme. Perfecto.

"¡Ni soy leche, ni soy ningún pastel! ¿No ves que soy un niño y me llamo Miguel?"
("I'm not the milk and the milk's not me! I'm Mickey! -literalmente "Ni soy yo la leche ni la leche soy yo. ¡Soy Miguel!)

Si algo echo en falta (pero eso es sin duda por lo acostumbrada que estoy a leerlo en inglés) es el aspecto cantarín. En español, tiene mucho ritmo, es muy divertido de leer, pero los cantos no salen tan cantados al leerlo. Aunque en español también se repiten "más leche" y más leche en el pastel", como elementos para acentuar e infundir ritmo (como en el inglés se repite milk (leche) y milk in the batter (leche en la masa), en la versión española el resultado no sale cantado, sino más gritado. Esto es más una observación que una crítica; una constatación de que la experiencia de leerlo en voz alta resulta un tanto distinta:

¡Más leche, sí, más leche en el pastel! Batimos y amasamos... ¡y al horno con él!
(Milk in the batter! Milk in the batter! Stir it! Scrape it! Make it! Bake it! -literalmente "¡Leche en la masa! ¡Leche en la masa! ¡A remover! ¡A rebañar! ¡A cocer! ¡A hornear!)
[...]
"¡Quieto! ¡Oye! ¡Necesitamos más leche para hacer el pastel!"
(Milk! Milk! Milk for the morning cake! -literalmente: ¡Leche! ¡Leche! ¡Leche para el pastel! [matutino])

[...]
"¡Más leche, sí, más leche! ¡Más leche en el pastel! Cocemos y doramos y ¡así nos sale bien!"
(Milk in the batter! Milk in the batter! We bake cake and nothing's the matter! -literalmente "¡Leche en la masa! ¡Leche en la masa! ¡Vamos a cocer que aquí no pasa nada!)

Algo parecido ocurre con la siguiente frase "cantada" por Mickey/Miguel:

"¡qué bonito flotar entre la leche blanca! ¡Viva la blanca leche y viva yo también!"
(I'm in the milk and the milk's in me. God Bless Milk and God Bless Me! -literalmente "Yo estoy en la leche y la leche está en mí. Dios bendiga la leche y dios me bendiga a mí." [un eco de la aclaración I'm not the milk and the milk's not me! -que aparece unas páginas antes])  

En la versión española de este "canto" a mí no me ocurre como en el inglés (como mencionaba en la sección anterior sobre lectura en voz alta), donde es como si Sendak te diera la melodía con sus palabras y su ritmo.  Cuesta más encontrarla. Pero como digo, bien puede ser por lo acostumbradísima que estoy a leerlo en inglés.

¡Lo dicho! La traducción es excepcional y agradecemos que se haya reeditado con esta versión.

Otros comentarios acerca de La cocina de noche
  
Nos encanta cómo el potencial horror de que a un niño pequeño se le cueza en un horno se enmarca de forma totalmente natural -¿podría incluso ser divertido? - y cómo Miguel se rescata a sí mismo haciéndose con el control y amoldando la masa y su sueño para adaptarlos a sus deseos y eliminar sus temores. 

He decidido no hablar sobre la ridícula censura de La cocina de noche porque no tengo mucho que añadir al respecto. Creo que esta cita de Sendak lo dice todo: 'Miguel tiene pene. ¡Dios mío! ¿Quién hubiera pensado que una cosa así podría pasarle a un niño?' 

Cuando escribí este post (esta nota la edito en diciembre de 2012) incluí un regalito para el final: un vínculo a youtube de una magnifica peliculita de La cocina de noche dirigida por Gene Deitch en 1987, narrada por Peter Schickele. Desde entonces, parece que se ha eliminado ese contenido de youtube y por lo que veo, de cualquier otro sitio en el que estaba disponible en su día. Seguiré al tanto y si lo vuelvo a encontrar, lo volveré a incluir. Hasta entonces, puedes escuchar la grabación en castellano arriba o solicitarme las grabaciones en inglés al correo ytucomololees@gmail.com. Que las disfrutéis. 

 https://loleemosasi.blogspot.com/2012/04/la-cocina-de-noche-mas-leche-si-mas.html


Puede consultar disponibilidad del libro en el correo:  

librerialibropasion@gmail.com



(c) de todas las ilustraciones de este post, Maurice Sendak, 1970. 
(c) del texto en este post, Ellen Duthie, 2012. Cópialo o reprodúcelo, pero sé buena gente y cita la fuente (autora y blog). 






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