miércoles, 30 de octubre de 2019

LO MEJOR DE NORMAN ROCKWELL


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Bonanza Books, 1978 - 40 posters color a gran formato 29 x 39 cm., -60,00€
          

                 Norman Percevel Rockwell (Nueva York,1894 – Stockbridge, Massachusetts,1978) fue un ilustrador, fotógrafo y pintor estadounidense célebre por sus imágenes costumbristas repletas de ironía y humor.


                             
Extraído de una película o la idea fue copiada del cartel.
El médico examina el muñeco ante la preocupación del niño
por el estado de su juguete.



             Desde pequeño dio muestras de un gran talento para el dibujo, comenzando con unos acorazados que gustaron mucho a los niños de su localidad. En su infancia fue feliz como reflejará en su obra, viajando y pasando los veranos en Nueva Jersey junto con su familia. Hacia 1908 descubre su vocación por la ilustración y asiste a las clases de arte de la Chase School en Manhattan.
                
                     
Escena familiar en el día de acción de gracias, dibujo detallista 


              A los quince años se matricula en la National Academy School donde realiza copias de vaciados en yeso, costumbre propia de muchos artistas del siglo XIX. En 1910, Rockwell se trasladó a la Liga de estudiantes de arte de Nueva York, donde aprendió anatomía e ilustración, perfeccionando sus conocimientos previos, con maestros como George Bridgman o Thomas Fogarty.

                        
La niña se mira al espejo preocupada por su belleza, dejando a un lado a su muñeca.
 Una imagen similar es repetida por otros autores.
  
       Su carrera se verá para siempre inmortalizada por su empleo como ilustrador oficial del Saturday Evening Post, una revista de actualidad y sociedad; su primera portada data de 1916; Norman Rockwell trabajó para esta revista hasta 1963. Sus portadas, anuncios, folletos, tarjetas, ilustraciones y demás publicidad han sido repetidas e imitadas hasta la saciedad, símbolo del típico ilustrador virtuoso norteamericano: hizo publicidad para McDonald's o Coca-cola, entre otras importantes marcas de cereales, chicles, neumáticos...  


    Rockwell reconocía al también gran ilustrador Joseph Christian Leyendecker como influencia e inspiración y así lo menciona en su autobiografía My Adventures as an Illustrator (Mis aventuras como ilustrador). Rockwell fue también amigo personal de Leyendecker.


   Las primeras obras de Norman Rockwell tienen un profundo sentido anecdótico; proliferan, durante principios de siglo y los primeros años veinte y treinta, las obras que representan a niños en diferentes actitudes, siempre enfatizando los detalles propios del carácter de los niños: corriendo, burlándose de otros, tomando el desayuno, yendo a la escuela, pescando o jugando al béisbol.
                           
Las niñas contemplan que se les caen los dientes de leche,
síntoma de que son de los mayores

          En torno a los años treinta y cuarenta, plasmó con exactitud el clima típicamente hollywoodiense del momento, prácticamente ajeno al clima apocalíptico de la Segunda Guerra Mundial, a la que, sin embargo, dedicó un cuadro de carácter publicitario pro-soldados americanos: "Démosle suficiente y a tiempo" (1942), haciendo así un llamamiento público para apoyar a los soldados. El resto de su obra en estos veinte años oscila entre la plasmación de la sociedad norteamericana de entonces y sus convenciones sociales, y otros momentos concretos a los que la llegada del cine sin duda ayudaron a forjar, como Un golpeador de primera, Los flirteadores o Chica leyendo el Post, todas de 1941.

                          
Una decisión importante: la inscripción como pareja



          Durante estos años, Rockwell también profundizó en un tipo de representaciones que cada vez ganaron mayor significación en su obra global, como los dedicados a la crítica social o a ensalzar ciertos valores o virtudes del pueblo norteamericano y de la raza humana en general. Algunos de sus trabajos respiraban cierto aire patriótico, valor por entonces tenido muy en cuenta debido a la entrada de Estados Unidos en la guerra, como sucede con La lealtad del Boy Scout, de 1942.


              
Derecho a la libertad de opinión



   


                    
Respeto a los demás
   


De esta convulsa época destaca su serie de "Libertad", formada por cuatro cuadros: Libertad de la necesidad, de 1943, que representa a una familia reunida en torno a una mesa el día de Acción de Gracias, Libertad de expresión, del mismo año, Libertad del miedo y por último, Libertad de culto, considerada por muchos su obra maestra, plena en emoción, detalles y solemnidad.


                           









        Ya en la década de los 50 y 60, Rockwell volvió a sus temas amables y tiernos, representando imágenes navideñas, familias reunidas, viajes familiares en automóvil, interiores de tiendas o barberías, heladerías con niños, e incluso hizo algunas obras repletas de ironía, como El entendido, de 1962, donde representó a un hombre de espaldas observando con pose afectada un cuadro perteneciente al Expresionismo abstracto, propio de pintores como Pollock, por los que Rockwell se sentía atraído. El hecho de que Rockwell supiera representar la realidad con una maestría increíblemente precisa, hacía contraste con sus obras de carácter expresionista, las cuales realizaba tanto a modo de burla como de estudio.



             
La mujer derrotada por las cuentas se convierte en una muñeca más


         Fueron llegados ya mediados los 60 y a principios de los 70, cuando Rockwell recuperó su punto mordaz y crítico con la sociedad: los cambios políticos que entonces sufrió Norteamérica, entre ellos los de la integración de los negros, la lacra del racismo y la investidura del presidente Kennedy, fueron tomados e interpretados por Rockwell, quien siempre abogó por la multiculturalidad, la integración y sobre todo, la defensa del débil y el apoyo a los negros perseguidos o insultados: de este período destacan obras impactantes como El problema con el que convivimos todos, de 1964, donde representa con delicada intensidad a una niña negra que tiene que ir escoltada a la escuela, víctima de los insultos y agresiones de otros ciudadanos; o el magnífico lienzo La regla de oro, de 1961, donde queda patente su pasión por la defensa de los derechos humanos, su religiosidad y su respeto a todas las razas.


   
Libertad de culto
 

       Norman Rockwell tenía un talante sereno y profundamente reflexivo; sin embargo, se sabe que sufría de leves depresiones, y también pasaba ocasionalmente por hondas crisis de autoconfianza con respecto a su arte, incapaz de sentirse ubicado o integrado entre las corrientes artísticas del momento; llegado el siglo XX, la ilustración pasó a ser un arte arcaico, y la pintura tradicional o figurativa había olvidado sus raíces; de hecho, Norman Rockwell se quejaba habitualmente de que "nunca iba a poder crear una gran obra, una obra maestra", y que se sentía sobrecogido por otros artistas y comúnmente infravalorado como burgués y kitch. 




Un bello y delicado tatoo se mostrará en nuestro cuerpo eternamente 
por lo que debe seleccionarse muy bien lo que nos represente

     

            Una mirada positivista y certera de la vida del hombre con los valores entrañables a lo largo de las etapas de la vida a partir del juego y el dinamismo de nuestra juventud hasta el planteamiento de madurez en la edad adulta. Una visión alegre de los momentos de un tiempo pasado que podemos añorar por la felicidad que transmiten.






                    Recomendamos al fotoperiodista Elliott Erwitt, al que puedes acceder pinchando en:

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