250 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO
200 AÑOS DE SU MUERTE
Juan Martín Díez, llamado «el Empecinado», fue un mítico militar español al que no se le ha rendido justicia. Los méritos de su figura se prestan a ser novelados y a una visualización épica para que renazcan sus hazañas gracias a la gran pantalla e incluso al cómic que le den a conocerse a más públicos que los de por sí interesados en lo militar e historia de España. Alguna serie televisiva ha reparado en su figura sin el protagonismo que requiere nuestro personaje. Conmemoramos el CCL Aniversario del nacimiento y el CC de su muerte y se corrige este vacío biográfico con el libro que presentamos y para conocer con el Empecinado el inicio de la historia Contemporánea en nuestro país.
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Portada de la reciente publicación |
Edición: Navarra, España, 2024. 1ª edición.
Idiomas: Español
Encuadernación: Rústica, tapa blanda con solapas.
Tamaño: 17 X 24 cm. 662 páginas.
ISBN: 9788412808667
P.V.P. 30,00 €
Prólogo del Excmo. Sr. Don César García del Castillo, general jefe de la Cuarta Subinspección General del Ejército.
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Presentación en el Círculo de Contribuyentes de Alcalá de Henares |
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Ilustrado con documentos y mapas de las acción del Empecinado. |
La figura de Juan Martín Diez, el Empecinado gracias a la documentación inédita consultada por Miguel Ángel García García, tanto en archivos públicos como en colecciones privadas, constituye un riguroso seguimiento de su vida personal, familiar y de su carrera militar.
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Editorial Lira, 1985. |
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Acto homenaje a el Empecinado en Alcalá de Henares. La foto no aparece en el libro. |
Sus hazañas fueron relatadas por Benito Pérez Galdós en la novela Juan Martín El Empecinado (1874), que forma parte de los Episodios Nacionales y fue retratado por Francisco de Goya con gran maestría en 1809. Este cuadro atribuido a Martín Díez es puesto en duda por el autor del libro y otros críticos debido a la irrelevancia y uniformidad de la representación, por aquel entonces. El retrato descrito que conocemos fue redactado por el propio protagonista que describió su fisonomía e hizo semblanza de sus méritos militares para reclamar méritos militares y obtener ascensos.
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El Empecinado visto por Goya. Museo Nacional de Tokio |
El Empecinado llegó a ascender a mariscal de campo y cabo segundo de la Capitanía General de Castilla la Vieja, formando parte del Estado Mayor. El rey quiso llevarlo a su terreno cosa que no accede digamos que le sitia en su comarca de su pueblo que si bien es un lugar de sus agrado no le permite servir en otros destinos militares. El Empecinado toma partido en el bando liberal y se enfrentó directamente al monarca, promoviendo pronunciamientos para que el rey promulgara la Constitución de Cadiz de 1812 que había abolido con anterioridad.
Martín Díez tuvo que enfrentarse a las escaramuzas de Merino en su propio terreno, el Cura fue otro escurridizo guerrillero con experiencia al que había equipado anteriormente en las guerras de Independencia y, ahora en el bando realista es contrario.
Una vez finalizado el trienio liberal con la imposición del antiguo régimen consecuencia de la llegada de los Cien mil hijos de San Luis se suceden las represalias que acaban con la vida de grandes militares que se pronunciaron, como el general Francisco Espoz y Mina, el coronel Rafael de Riego y El Empecinado que se vio obligado a huir a Portugal. A su regreso, entre engaños de Fernando VII que con la excusa de entrevistarse con él, le detienen en Olmos de Peñafiel, municipio natal paterno y, para humillarlo, fue exhibido enjaulado en los días de mercado en Roa, como si fuera una fiera apresada. La injusta sentencia que acaba con su vida fue obra de su eterno enemigo el absolutista Domingo Fuentecén.
Más de siete años le han llevado a Miguel Ángel García García la reconstrucción biográfica de El Empecinado vida de Juan Martín Díez tiempo necesario para poder investigar minuciosamente en los archivos como la Chancillería de Valladolid, el Histórico de la Nobleza, el Histórico Nacional..., entre documentos privados y públicos y en las diversas crónicas de los diarios para afianzar esta publicación del Foro Estudio Historia Militar de España.
El extenso trabajo de Miguel Ángel García fluye con amenidad entre acontecimientos biográficos e históricos con los que conoceremos a través de documentos cómo eran las partidas de las juntas de defensa en la Guerra de Independencia, y testimonios de los personajes que rodearon a nuestro protagonista. Entre ellos, los de Eugenio de Avinareta, inmortalizado por Pío Baroja en El escuadrón del brigante, un inseparable camarada de nuestro mariscal, también masón, con el que se comunicaba mediante mensajes portados por galgos.
La biografía de Martín Díaz también ha recopilado leyendas exageradas en la oralidad que han sido recogidas por otros biógrafos y que el autor desacredita. Miguel Ángel García no encuentra el apodo entre los vecinos de Castrillo de Duero con anterioridad al personaje y entiende que el apodo es debido al tono de su tez tiznada de pez por lo que el gentilicio es consecuencia del valor de su paisano. Nuestro protagonista fue un gran liberal que siempre defendió la independencia, promovió el tercer centenario de la revuelta de los Comuneros, entre los que se identifica por el rechazo al rey, y defendió en todo momento la idea de las dos Castillas.
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Representación de la batalla del Zulema (Alcalá de Henares). La foto no aparece en el libro. |
Por ser comunero y actuar contra el rey El Empecinado fue condenado a la horca, ser arrastrado al cadalso y, después, descuartizado en la Plaza Mayor de Roa. El mismísimo Fernando VII lo consideró exagerado y simplifica la humillación a ser portado en burro al ahorcamiento cuando por ser militar le correspondía el fusilamiento. El alcalde Gregorio González llevó a cabo los preparativos de la ejecución y relata en sus memorias lo que aconteció testigo de la misma:
Cuando se dio cuenta de que lo iban a subir por la escalera del cadalso, dio tan fuerte golpe con las manos, que rompió las esposas. Se tiró sobre el ayudante del batallón para arrancarle la espada, que llegó a agarrar; pero no pudo quedarse con ella porque el ayudante no se intimidó y supo resistir. Trató de escapar entonces en dirección a la Colegiata y se metió entre las filas de los soldados.
La confusión fue terrible. Tocaban los tambores, corrían despavoridas las gentes sin armas y las autoridades; los sacerdotes y el verdugo se quedaron como paralizados...
Por fin, los voluntarios realistas pudieron sujetarlo y lo colocaron en el mismo sitio donde estaba cuando rompió las esposas, esto es, junto a la escalera de la horca.
Se dio la última orden y quedó colgado con tanta violencia que una de las alpargatas fue a parar a doscientos pasos de lejos, por encima de las gentes. Y se quedó al momento tan negro como un carbón.
Miguel Ángel García después de profundizar en la vida y personalidad de El Empecinado da viabilidad a lo que conocemos de Juan Martín Díez y obtiene muchas conclusiones, entre ellas, desmitifica leyendas de Juan Martín, consignando de manera convincente cuándo registra el apodo que adoptan por gentilicio sus paisanos y que él portó con orgullo y título honorífico.
El término empecinarse adquiere un valor de oponerse con la determinación coloquial de nuestra cultura, más allá del que determina la lengua. Nuestro protagonista a la altura de otros importantes personajes de nuestra historia como Viriato o El Cid y dan a nuestra interpretación colectiva mayor sentido a palabras al mismo modo que hacer frente en una defensa numantina. En la cuadrilla de Juan Martín Diez recorreremos en la obra el inicio de la Historia Contemporánea de España en la que El Empecinado se constituye en un protagonista de excepción. Sin duda la obra más completa e interesante por extensión y alcance sobre El Empecinado.
Buenos días
ResponderEliminarOtra magnífica recomendación de Antonio que en breve la añadiremos al famoso y nunca bien ponderado LOTE 50 €
Muchas gracias por tus recomendaciones Antonio y Mai, siempre acertadas
Un abrazo con cariño
Alberto de Guadarrama