Mostrando entradas con la etiqueta Antigüedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antigüedad. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de noviembre de 2024

BREVE HISTORIA DE LOS PUEBLOS PRERROMANOS EN TIERRA DE PINARES: Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

TU VOZ DE PINARES 22 / 11/ 2024

  Recogemos el trabajo publicado en la revista comarcal y publicado por el investigador que colabora en ella Alfonso Benito Rica al que agradecemos su visión como al medio que facilita su difusión.


    Las huellas de los pobladores prerromanos están relatadas por los historiadores griegos y romanos, sabemos que se les denominaba arévacos, sus principales localidades fueron Numancia, Tiermes y Clunia, que pertenecían a un grupo étnico denominado celtíbero. Los protagonistas han dejado una historia grabada en piedra y otra historia incorporada a las costumbres de la sociedad resultante de la mezcla de civilizaciones. Somos herederos del resultado de la evolución de todos los aspectos culturales por adaptación de antiguos ritos a las nuevas circunstancias sociales.


LAS RAÍCES SOCIALES

    La investigación llevada a cabo por Antonio Palacios Gonzalo es un caso especial de interés por conocer el origen de los aspectos sociales de la localidad de Gete, para ampliar el conocimiento con las costumbres de las comarcas de Lara y Tierra de Pinares. Encontrando reminiscencias de antiguos ritos en las manifestaciones culturales actuales.



LAS HUELLAS EN EL PAISAJE

    El paisaje serrano conserva mensajes del pasado grabados en las rocas con santuarios primitivos, siendo portadores del mensaje vital de una sociedad cuya desaparición no fue total, su recuerdo pervive gracias a esta huella en el paisaje. Otra cuestión será que el actual paisanaje identifiquemos el valor de esta herencia cultural.



PRÓLOGO

    Los prestigiosos arqueólogos Martín Almagro Gorbea e Ignacio Ruiz Vélez escriben el prólogo de la obra y destacan el valor de la misma:

 “El brusco y rápido cambio sufrido en las áreas rurales españolas a partir de la segunda mitad del siglo XX, que ha supuesto una profunda desculturización, ha hecho que muchos elementos culturales tradicionales hayan prácticamente desaparecido, entre los que muchas veces se conservaban testimonios insustituibles de formas de vida de origen prerromano.

    Esta exigencia vivencial la ha hecho suya el autor de esta obra. Peñas sacra, tronos rupestres, árboles sagrados, divinidades y otras creencias y tradiciones prerromanas que perduraron durante siglos. […]



Al finalizar éste breve prólogo, antes de que el lector se sumerja en la obra, debemos felicitar al autor por el esfuerzo puesto en conocer y en dar a conocer nuestro pasado, pues ese conocimiento contribuye a ser más dueños de nuestro presente y de nuestro futuro”.


LUGARES SINGULARES

    A lo largo del libro se realiza un viaje por el territorio con la señalización de los lugares singulares y la posible interpretación del significado sagrado para los habitantes que los construyeron. La adoración a la naturaleza y a los astros se manifiesta en el dolmen de Mecerreyes/Cubillejo, en el verraco del castro de Peñalara y en las esvásticas de las estelas también de Lara. El rico conjunto de altares tallados en la roca de la localidad de Gete se extienden a lo largo de la Cañada Real Galiana a su paso por el término, quizá como lugares protectores del ganado, aunque no existiese todavía la trashumancia de largo recorrido. El altar de la Peña de Gete se sitúa hacia el Oeste, quizá lugar de sacrificios y de celebraciones pidiendo o agradeciendo unos buenos resultados agrícolas, básicos para la subsistencia.

 



    La disposición de los asientos de los Tres Tronos de manera jerárquica resulta apropiada para el rex (pronunciado "riks") o rey. Junto a él, sus duces, elegidos por aclamación popular y vinculados a las deidades. Los asientos dirigen la mirando a poniente al castro de Pico del Cuerno de Gete. Sentado en el altar de los tres tronos se divisa hacia el Oeste el castro del Pico del Cuerno en Gete:

                  
El altar de la Peña se localiza en las inmediaciones del castro de Pico del Cuerno 


     “Nos adentramos en los pormenores del altar, castillo y santuario de la Cerca y aportamos un nuevo  altar en las inmediaciones al castro de La Muela en Vilviestre del Pinar, donde se comunican tres lóculos o corrientes con los que pretendían aplacar a la diosa. […] El proceso evolutivo de una tríada que envejece a la diosa madre y que los romanos adoptaron de las matres celtíberas que se prodigaron desde Clunia. […] y se recoge en la leyenda de los siete Infantes de Lara.[…]”.

  La costumbre del combate entre los hombres escogidos como los “Campeones” evitaron exponer a la muerte a otros muchos hombres y resolverían qué grupo adquiriría el dominio del territorio, como se aprecia en el vaso de Numancia, denominado: “Combate de campeones”.

                

   Quizá de ahí venga la costumbre de representar a una familia, tribu o pueblo a través de sus campeones locales en distintas habilidades guerreras o de otro tipo. El ritual de las danzas del paloteo de Hontoria del Pinar son una reminiscencia de las danzas guerreras quizá prerromanas.

Danzas del paloteo en Hontoria del Pilar en las Candelas a inicios de febrero, la Imbolc celta.

    “Las fiestas de los Jefes, […] asalto árabe a la fortaleza de Silos, y la marcha que se incorpora a la Pinochada de Vinuesa, alusión a los Tercios de Flandes, se vinculan al Reinado de nuevos nombramientos anuales en Hacinas, […]


    En Beltaine (1 de mayo) se engalana a las damas en altares florales en Huerta de Rey, en Burgos,[…] y la pingada del Mayo que se muestra en Tierras de Pinares […] Retos de superación donde los quintos se integran sintiendo permanencia a la comunidad. Lamentablemente no nos ha llegado la interpretación de los bardos cuando narraban […] celebraciones de ferias el mito del héroe fundador, jinetes salvadores que identificamos en las estelas aparecidas en Clunia y Bezares”.

Estela de héroe fundador en Clunia

    La divinidad protectora representada por dioses, se complementa con la del caballo que aparece en multitud de imágenes en piedra, como las procedentes de Clunia, siendo en ocasiones también imágenes humanas como el ídolo de Castrillo de la Reina.

    Las estelas prerromanas de Palacios de la Sierra aparecieron junto a otras ya de época medieval, lo que supone una utilización continuada en el tiempo de los ritos funerarios en el mismo emplazamiento. Las estelas prerromanas son más abundantes en la comarca de Lara y escasas en el área de Clunia. Los enterramientos de la necrópolis de Revenga son muy posteriores y aunque pudiesen tener algún tipo de conexión con la época prerromana no se podría asegurar que continuasen algún rito funerario en el que se conservase el cuerpo del difunto con algún ajuar personal.


LA TIERRA DE PINARES Y LA CARRETERÍA

    El autor recoge las fuentes antiguas romanas donde ya se mencionan los Montes Distercios por su gran riqueza maderera y fuente de producción para la exportación de su materia prima. Que los geógrafos romanos describiesen una riqueza forestal sin haber pisado la Sierra hace pensar que su producción maderera sería muy superior a la de otras zonas. Se transportaría gracias al el uso intensivo de la rueda y a las carretas tiradas por vacas o bueyes circulando por las eficientes calzadas romanas.


FUENTES DOCUMENTALES

    El autor recoge su agradecimiento a los responsables de los archivo municipales de Barbadillo de Herreros, Cabezón de la Sierra, Lara de los Infantes, Palacios de la Sierra, Quintanar de la Sierra y Salas de los Infantes.

Ofrece información en una extensa bibliografía que en la edición de ése artículo no es posible mencionar.

https://librerialibropasion.blogspot.com/


UN LIBRO PARA VIAJAR

    El autor ha escrito una obra fácil de leer, puede servir de guía para organizar viajes por el territorio  disfrutar del paisaje. Los lugares prerromanos están identificados con abundancia de fotografías. 


Alfonso Benito Rica



Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

Antonio Palacios Gonzalo. 

ISBN 978-84-127876-3-4.

 PVP 20 €



Puede consultar disponibilidad en el correo:  



Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada:









jueves, 26 de septiembre de 2024

CARTEIA III. MEMORIAL.

CARTEIA ARQUEOLÓGICA DE UN DOMINIO PÚNICO DE LAS MÍTICAS TORRES DE HÉRCULES


    El nombre Carteia aparece en las fuentes griegas y le asemeja a Cartago en concordancia con la instauración de un asentamiento fenicio en el siglo VII a.C, que termina siendo dominio romano en las guerras púnicas del siglo III a.C. Entre medias conocemos por la numismática el asentamiento tartesso de la ciudad como rememora en el anverso una moneda con la cabeza de la diosa Tique en alegoría de la ciudad, cuyos habitantes se consideraban descendientes de Argantonio. 

Editorial: Junta de Andalucía, Consejería de Cultura. Universidad Autónoma de Madrid, CEPSA

Autores: Lourdes Roldán Gómez, Juan Blánquez Pérez

Madrid, 2011. 

Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta.

496 pp., 25  x 31 x 4 cm.

ISBN 10: 8483441675  

ISBN 13: 9788483441671

3130 gr. 

P.V.P. 60,00 €


Puede consultar disponibilidad en el correo:  




    Del análisis del  texto Ora Marítima, de Rufo F. Avieno del siglo IV d. C., aunque basado en datos del siglo VI antes de nuestra era, se puede deducir que una isla en el curso del Guadalquivir hacia el océano y que podría considrarse la Atlántida se llamaría Cartare, topónimo de etimología fenicia que significa "la isla de la ciudad" ya que en ella se ubicaría  supuestamente la capital del reino tartésico.

   

Profusamente ilustrado con fotografías antiguas y, en color, de nuestros días.

  

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   

    Profesores de la Universidad Autónoma de Madrid y miembros del CSIC recogen en este memorial los primeros pasos de la arqueología púnica en España y las excavaciones en Carteia en los sesenta años de investigaciones arqueológicas del yacimiento. 


   Lo que sí se sabe con toda seguridad es que en el año 171 a.C. se convierte en Colonia Libertinorum Carteia, primera colonia romana fuera de lo que será el territorio itálico. Las fuentes documentales acreditan una población de 4000 militares y sus familias. 

Los estudios historiográficos del yacimiento en la arqueología española se remontan a Julio Martínez Santa-Olalla, que aplica la escuela alemana donde se formó incorpora el reconocimiento de los hallazgos en cuadrículas milimetradas.






Las excavaciones en Carteia en la década de los años 50-60 con las necrópolis tardoantiguas de Carteia. Nuevos documentos para su análisis: 


Las excavaciones de la Bryant Foundation y  Daniel E. Woods, a quien le siguen Francisco Collantes de Terán y Delorme; 

  Concepción Fernández-Chicarro y de Dios. Las excavaciones de Francisco José Presedo Velo en Carteia (1970-1986).  

 Se presentan los grabados y la cartografía histórica y la fotografía de época con la documentación presente.

 


    El libro se detiene a contemplarla cartografía histórica del Campo de Gibraltar, Carteia se localiza en la antigua desembocadura del río Guadarranque en lo que era el Cortijo del Rocadillo, en San Roque (Cádiz). En las inmediaciones de Algeciras, al otro lado del peñón. 

Cortijo del Rocadillo

    Un álbum para el recuerdo que se recrea con la imagen antigua de Carteia desde la Venta Miraflores al Hostal Carteya, nombre actualizado según la pronunciación que se da al yaacimiento. Cincuenta años de una historia paralela.

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   

miércoles, 18 de septiembre de 2024

EL ARQUEÓLOGO JUAN CABRÉ (1882-1947). LA FOTOGRAFÍA COMO TÉCNICA DOCUMENTAL



El arqueólogo Juan Cabré 1882 1947. La fotografía como técnica documental.

Ministerio de Cultura, Subdirección General del Instituto del Patrimonio Histórico Español- Universidad Autónoma de Madrid,- Museo de San Isidro, 

Madrid, 2004. 

Juan Blázquez Pérez y Belén Rodríguez Nuere. (Editores). 

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

423 páginas. 

24 x 28,5 x 3,5 cm. 

Ilustraciones b-n y color.

Peso: 2200 gr.

ISBN 10: 8493082465

ISBN 13: 978493082468

P.V.P: 20,00 €


Puede consultar disponibilidad en el correo:  



    Juan.Cabré Aguiló estudió Paleontología y Prehistoria hasta ingresar en el Centro de Estudios Históricos comandado por Manuel Gómez-Moreno, junto a Menéndez Pidal, donde trabaja con Bosch Gimpera. Cabré se caracterizó por el desarrollo documental en Arqueología mediante la imagen con el dibujo y la aportación de las incipientes técnicas de la fotografía. 

Camara de placas Zeiss en Museo Cabré

    El libro cuenta con muchos colaboradores entre los que citaremos a los expertos como el profesor Gonzalo Rodríguez Zapatero para hablar de la cultura de Las Cogotas y a su colega M.ª Luisa Cerdeño de las necrópolis celtibéricas; Alberto J. Lorrio de las armas en la Edad del Hierro, siguiendo la estela de la familia Cabré pues los dos hijos del arqueólogo prosiguieron en este tema; Germán Delibes de Castro analiza el dolmen de Aguilar de Anguita en Guadalajara.

   

Dolmen de corredor. Utiliza a personas para referencias de tamaño

    Los calcos de pinturas rupestres del Barranco de la Valltorta (Castellón) y la leona de Riba de Saelices en Guadalajara, elaborados también por su hija Encarnación; y desarrollo de decoración cerámica procedentes del yacimiento del Cabezo de Alcalá en Azaila (Teruel); de la cultura íbera y, en especial, una colección de exvotos procedentes del santuario de Collado de los Jardines en Santa Elena, Jaén. 

Exvotos íberos

Otros momentos históricos representados en esta colección son la cultura celta, la época romana y la visigoda como en Recópolis (Guadalajara), a través de un selecto conjunto de objetos arqueológicos de diversas tipologías (cerámicas, metales, vidrios, etc) recopilados por Cabré a lo largo de su vida.

Leona de Riba de Saelices en Guadalajara, calco por Mª Encarnación Cabré

     Libro homenaje presentado en la Exposición celebrada en el museo de San Isidro del 24 de junio al 31 de octubre de 2004, fruto de la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, la Universidad Autónoma y el Ministerio de Cultura. El archivo fotográfico de Juan Cabre Aguiló, con más de 5.500 imágenes, que representa uno de los más sobresalientes conjuntos de imágenes arqueológicas conservados en nuestro país. La exposición fue itinerante y en el año 2006 se presentó en Murcia aunque en el colofón reza que la edición se terminó de publicar el 24 de junio, día de San Juan Bautista, en la onomástica de la presentación en la Real Academia de París del autocromo por los hermanos Lumiere. Añadimos que es un día muy señalado desde la cultura celta hasta la cristiandad por ser el día más largo del año.

Conocemos pinturas, como las de San Baudelio (proximas a Berlanga de Duero, Soria) que fueron vendidas


Juan Cabré en la Osera 

JUAN CABRÉ AGUILÓ Calaceite (Teruel), 2.VIII.1882 – Madrid, 2.VIII.1947. 

Arqueólogo, dibujante y fotógrafo.

Nacido en una familia de agricultores acomodados, comenzó sus estudios en el Seminario de Tortosa (Tarragona), pero verá en el dibujo su primera vocación, trasladándose a los catorce años a la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. En esta ciudad tuvo el primer contacto con la arqueología, de mano del publicista y coleccionista Sebastián Monserrat. A los diecinueve años fue becado por la Diputación Provincial de Teruel para continuar los estudios de Bellas Artes en Madrid, en la Real Academia de San Fernando.

Calaceite

En su localidad natal conoció desde niño a Santiago Vidiella y Jasá, abogado e historiador; en sus Recitaciones de la Historia Política y Eclesiástica de Calaceite (1896) dio a conocer varios yacimientos arqueológicos, entre ellos San Antonio de Calaceite, donde el joven Cabré comenzó a realizar excavaciones en el mismo verano de su desplazamiento a Madrid, mostrando su entusiasmo por la arqueología, su habilidad en el dibujo y la pintura y, con posterioridad, su afición por la fotografía. Vidiella dirigió la publicación bimensual Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, editada entre los años 1907 y 1909. Este boletín, ejemplo del espíritu regeneracionista del momento, fue un catalizador de las inquietudes investigadoras de una serie de eruditos locales. Juan Cabré colaboró en él dando a conocer los resultados de sus excavaciones en San Antonio e información sobre otros yacimientos arqueológicos bajoaragoneses (1908). Esto supuso que fuera nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y que el Institut d’Estudis Catalans enviara una misión a excavar a cargo de Pijoan y Serra (1909), base de la presencia posterior del eminente arqueólogo Pedro Bosch Gimpera en el Bajo Aragón.

Fueron decisivos en la formación arqueológica de Cabré los contactos y relaciones que estableció en Madrid. Mientras realizaba sus estudios acudía a la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, donde conoció al reputado académico y epigrafista Fidel Fita (1835-1918), a quien le remitió dibujos y escritos e informó cumplidamente de sus actividades arqueológicas.

Como consecuencia, Cabré fue nombrado miembro correspondiente de la Academia en Teruel.

Pero con quien más estrechó los vínculos de amistad y vocación por la Arqueología fue con Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo (1845-1922). Este miembro de la alta nobleza, de vasta formación humanística, mecenas, académico de la Lengua, la Historia y Bellas Artes y, en lo político, senador y cabeza del Partido Tradicionalista, desarrolló una intensísima actividad arqueológica a partir de sus sesenta y tres años. Precisamente, la razón de esta vocación tardía la tuvo el joven Cabré cuando con veinticinco años de edad (1907), llevando una carta de presentación del ideólogo carlista Sebastián Monserrat, le mostró dos álbumes de acuarelas donde se recogían gráficamente el resultado de sus investigaciones arqueológicas. El marqués quedó tan cautivado que desarrolló un desmedido interés por la Arqueología, excavando en muy poco tiempo la ciudad de Arcóbriga y numerosas necrópolis celtibéricas. Surgió, desde el primer encuentro, una estrecha colaboración, en la que Cabré puso a disposición de Cerralbo sus experiencias arqueológicas y sus habilidades de dibujante y fotógrafo.

Sin los lazos desarrollados por Cabré con Fita y Cerralbo, y la confianza de éstos en su capacidad, tenacidad y buen hacer no puede entenderse que un joven provinciano de veintiséis años fuera encargado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (1908) para elaborar el Catálogo Histórico y Artístico de la provincia de Teruel, lo que cumplió de forma satisfactoria en dos años, entregando una obra de cuatro tomos, encargándosele el de la provincia de Soria (1911), concluido en siete volúmenes en 1917.

En esta obra contó con la colaboración de Ricardo Morenas de Tejada y del marqués de Cerralbo. A pesar de la importancia de estos dos catálogos, permanecen todavía inéditos.

Marqués de Cerralbo en Torralba

Otro de los personajes que influyó en la vida de Cabré fue el prestigioso prehistoriador francés Henri Breuil, quien señala en una de sus cartas: “En 1908 tuve conocimiento y me llamaron la atención dos descubrimientos de rocas pintadas en el nordeste de España. En Calaceite (Teruel), en el Bajo Aragón, fui acogido por el gran arqueólogo local Santiago Vidiella que me puso en relación con el joven Juan Cabré Aguiló (1903), descubridor de las rocas de Calapatá.


Urna funeraria de las Cogotas, Campaniforme. Cardeñosa (Ávila)

El lozano ardor y el talento gráfico de Cabré me subyugaron desde aquel mismo instante y le recluté para futuras investigaciones”. Cabré fue nombrado colaborador del Institut de Paléontologie Humaine (1909) y, bajo los auspicios económicos del príncipe de Mónaco, acompañó a Breuil en sus pesquisas sobre arte rupestre, entrando en contacto con los investigadores más destacados del momento y publicando con su mentor en la revista de Antropologie sus estudios sobre arte levantino en Albarracín y Alpera, y sobre el arte esquemático en Andalucía (1909, 1911 y 1912).

La valoración de Cabré como arqueólogo de prestigio a escala nacional culmina al ser nombrado comisario de excavaciones de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (1912). No obstante, este nuevo marco fue fuente de conflictos científicos, por los recelos existentes en el tema del arte rupestre con el Institut de Paléontologie Humaine.

Acrópolis de Las Cogotas Cardeñosa (Ávila)

Fue precisamente Cabré quien sufrió las peores consecuencias de este enfrentamiento. Breuil lo cesó como colaborador del Institut (1914). Si bien, el marqués de Cerralbo, director de dicha comisión, señaló en el prólogo de la publicación de Juan Cabré, El Arte Rupestre en España (1915): “no hay otro que le aventaje a leer los grabados y pictografías rupestres y a interpretarlos y trascribirlos, ni quien haya recorrido, examinado y estudiado un número tan grande de yacimientos, cuevas y cavernas paleolíticas y neolíticas salpicados por la enorme extensión de nuestra Patria”. Este libro sufrió las duras críticas de Breuil y, con menos acritud, las de Bosch Gimpera, y tuvo como consecuencia el abandono voluntario de su cargo de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas en 1916. Una nueva etapa en la vida científica de Juan Cabré surgió, sin embargo, el mismo año, con su ingreso en la sección de Arte y Arqueología del Centro de Estudios Históricos, dirigida por Manuel Gómez Moreno. En este nuevo marco, si bien prolongó sus investigaciones sobre el arte rupestre, publicando las pinturas levantinas de Els Secans, junto con Lorenzo Pérez Temprado (1920, 1921), y las de la Valltorta (1923, 1925), serán sustituidas por su dedicación a la etapa protohistórica, con una sola interrupción, la de la publicación de la Cueva de Los Casares y de la Hoz, con la colaboración de su hija María Encarnación Cabré (1934).

Ajuar de Aguilar de Anguita

Su nueva atención por la cultura ibérica se centró en el territorio andaluz, donde ya había excavado en el Collado de los Jardines (1914), realizando nuevas campañas (1916 y 1917) y, con la colaboración de Raymond Lantier, en el Castellar de Santiesteban (1916). A Cabré se debe la excavación de dos de los testimonios más destacados de este período: la necrópolis tumular de Galera (1917-1918) y la cámara sepulcral de Toya (1918). En su territorio turolense realizó la primera síntesis sobre las estelas ibéricas del Bajo Aragón (1915-1920), publicó el poblado del Bronce Final del Roquizal del Rullo de Fabara (1929), pero será Azaila donde centró su interés durante el resto de su vida, al inicio codirigiendo las excavaciones con Lorenzo Pérez Temprado (1919- 1935) y luego en solitario hasta 1942. Otro ámbito investigador de Cabré fue el mundo indígena del norte del Duero, excavando en Miraveche (1916) y Monte Bernorio (1920), el celtibérico en la necrópolis del Altillo de Cerropozo en Atienza (1930) y el céltico meseteño en el Castro de Las Cogotas (1927), el Castro de Sanchorreja (1931) y el Castro de la Mesa de Miranda (1932) y la necrópolis de la Osera de Chamartín de la Sierra.

Tumba de Cardeñosa (Ávila)

En la vida profesional de Juan Cabré debe señalarse su dedicación a los museos. Estuvo vinculado al de Antropología, Etnografía y Prehistoria, primero como colector (1920), ganando el concurso oposición de colector-preparador (1925). Al morir sin herederos, el marqués de Cerralbo (1922) cedió en testamento todas sus colecciones de arqueología al Museo Nacional y su palacio constituido en museo al Estado español, con la condición de que perpetuase su nombre y “sirviese para estudio de los aficionados a la ciencia y el arte”. Nombró como director vitalicio a Juan Cabré, dejándole, asimismo, encargado de la ordenación, catalogación y publicación de su colección, cumpliendo la misión docente encomendada (1924). Fue nombrado, asimismo, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, de Zaragoza (1922), y vicesecretario de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria (1927-1933). Una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios le permitió estudiar los museos de arte y arqueología de París, Alemania, Austria, Italia y Suiza (1934).

Durante la Guerra Civil, optó por permanecer en Madrid como director del Museo Marqués de Cerralbo, tomando medidas para el salvamento de la colección, cifrada en más de treinta mil objetos, de los documentos y biblioteca. Acabada la contienda, a pesar de que el marqués de Lozoya, director general de Bellas Artes, le había felicitado por su labor, el Patronato del Museo Cerralbo procedió, de forma injustificada, a su inmediata depuración y cese (1939).

Discos de coraza. Aguilar de Anguita (Guadalajara)


Continuó en su puesto del Instituto de Arte y Arqueología, denominado Diego Velázquez (CSIC), alcanzando el cargo de jefe de la sección de Prehistoria (1940). Obtuvo por oposición la plaza de preparador de la sección de Prehistoria y Edad Antigua del Museo Arqueológico Nacional y fue elegido miembro correspondiente de The Hispanic Society (1942).

Recopolis en Zorita de los Canes (Guadalajara)

En la etapa final de su vida, el Instituto Diego Velázquez le encargó la redacción del tomo de Azaila del Corpus Vasorum Hispanorum (CVH) (1944). Realizó excavaciones en la ciudad visigoda de Recópolis en Zorita de los Canes, Guadalajara. Su fallecimiento (1947) le impidió completar otro encargo del CVH sobre la cerámica ibérica del sureste y el levante español, la síntesis sobre el arte rupestre de la Historia de España de Menéndez Pidal, que será redactada por Martín Almagro Basch, y las memorias de excavaciones de la necrópolis de la Osera y de Recópolis.

Piedras recuperadas en Recopolis

Cabré fue hombre de valores religiosos, de carácter afable, trabajador meticuloso e infatigable. Casado con Antonia Herreros, tuvo dos hijos María Encarnación, heredera de su habilidad para el dibujo, colaboró fielmente en sus excavaciones desde 1930 hasta su matrimonio con el profesor de universidad Francisco Morán, momento en el que su otro hijo, Enrique, pasó a ayudarlo momentáneamente, abandonando la arqueología por los estudios de Ingeniería.


Juan de Mata Carriazo, jefe de la sección de Arte y Arqueología en el Centro de Estudios Históricos en 1931 se refiere a Cabré en su discurso de entrada a la Real Academia de la Historia (1977): “La figura de humanidad más rotunda en la sección de Arqueología era Cabré, don Juan Cabré y Aguiló, un casi autodidacta, escapado muy pronto de un seminario, que ha sido el español de más instinto arqueológico, y el que ha realizado más y mejores excavaciones en toda la primera mitad del siglo. Como una mitad, también, de los materiales de la Prehistoria española le deben su descubrimiento y estudio. Era una gloria verle llegar de sus campañas de excavación, con algunos de los materiales obtenidos (¡aquel día de los bronces de Azaila!), sudando la redacción de sus memorias, para gozar dibujando a mano alzada, la pluma o el tiralíneas cogidos con dos dedos y la cabeza inclinada a un lado para darles intención (él decía sentimiento), los hermosos dibujos con que los ilustraba”.

Entre los reconocimientos que recibió Cabré debe citarse la concesión de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, en la categoría de Encomienda (1942). La Institución Fernando el Católico le realizó un homenaje en su localidad natal con motivo del centenario de su nacimiento (1984). Su hija María Encarnación Cabré donó al Gobierno de Aragón la colección documental, arqueológica y gráfica, constituyendo la base con la que se creó el Museo Juan Cabré de Calaceite (1985). La Agrupación de Amigos de la Cueva de los Casares y el Arte Paleolítico celebró el cincuentenario de su fallecimiento en el Ateneo de Madrid (1997). El Instituto de Patrimonio Histórico Español y la Universidad Autónoma de Madrid, le dedicó una exposición monográfica con un excelente catálogo (2004), que fue llevada también al Museo Juan Cabré de Calaceite, con asistencia de todos sus descendientes (2006).

Su hijo frente a dos verracos reutilizados verticalmente que flanquean la portada


OBRAS

“Excavaciones practicadas en el monte de San Antonio de Calaceite”, en Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, VII (1907-1908), págs. 234- 241; “Hallazgos arqueológicos”, en Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, II, 5 (1908), págs. 214-244; Catálogo Histórico y Artístico de la provincia de Teruel, 1909 (inéd.); con H. Breuil, “Les peintures rupestres du bassin inferieur de l’Ebro. Les roches peints du Calapatá à Cretas”, en L’Antropologie, XX (1909), págs. 1-8; “Esteles ibèriques ornamentades del Baix Aragó”, en Anuari de L’Institut d’Estudis Catalans (1915-1920), págs. 629-641; Catálogo Monumental de la Provincia de Soria, 1917 (inéd.); “Acrópoli y necrópoli cántabras de los celtas berones del Monte Bernorio”, en Sociedad Española de Amigos del Arte (1920), págs. 1-34; con F. de Motos, La Necrópolis ibérica de Tútugi (Galera, provincia de Granada), Madrid, Tipografía de la Revista Archivos, Bibliotecas y Museos, 1920; “Dos tesoros de monedas de bronce, autónomas, de la acrópolis ibérica de Azaila (Teruel)”, en Memorial Numismático Español, II (1921), págs. 25-33; con L. Pérez Temprado, “Nuevos hallazgos de arte rupestre en el Bajo Aragón”, en Fundación de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 50 aniversario (1921), págs. 276-286; “El Marqués de Cerralbo (Necrología)”, en Actas y Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, I (1922), págs. 171-183; Las pinturas rupestres de Valltorta, Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales, 1923; “Arquitectura hispánica. El sepulcro de Toya”, en Archivo Español de Arte y Arqueología (AEAA), I (1925), págs. 73-101; “Azaila”, en IV Congreso Internacional de Arqueología, Barcelona, Exposición Internacional de Barcelona, 1929; Excavaciones en Roquizal del Rullo (Fabara), Zaragoza, Madrid, Imprenta de Archivos, 1929; Excavaciones en la necrópolis celtibérica del Altillo de Cerropozo, Atienza (Guadalajara), Madrid, Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, 1930; Excavaciones de Las Cogotas, Cardeñosa (Ávila). I. El Castro, y II. La Necrópolis, Madrid, Tipografía Archivos Olazaga, 1930 y 1932; “Las Cuevas de los Casares y de la Hoz”, en Archivo Español de Arqueología (AEA) (1934); “El tesoro de plata de Salvacañete (Cuenca)”, en AEAA, 35 (1936), págs. 151-159; “La acrópolis de Alcalá, Azaila (Teruel)”, en AEA, 42 (1941), págs. 232-235; Corpus Vasorum Hispanorum. La cerámica de Azaila. Museos Arqueológico de Madrid, Barcelona y Zaragoza, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1944; El tesorillo visigodo de trientes de las excavaciones del plan nacional de 1944-45 en Zorita de los Canes (Guadalajara), Madrid, Ministerio de Educación Nacional, 1946; “Ajuares de la necrópolis céltica de La Osera, Chamartin de la Sierra (Ávila)”, en Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional, 1940-1945, Madrid, 1947, págs. 52-54; con M.ª E. Cabré Herreros y A. Molinero Pérez, El Castro y la Necrópolis del Hierro Céltico de Chamartín de La Sierra (Ávila), Madrid, Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas, 1950; “San Antonio de Calaceite (Catálogo Monumental Teruel, t. 1)”, en Kalathos (Teruel), 3-4 (1984), págs. 9-49.

Necrópolis de Alcolea del Pinar (Guadalajara)

Detalle de ajuar en lápida

 Bibliografía: H. Breuil, “Algunas observaciones acerca de la obra de Juan Cabré titulada: El arte rupestre en España”, en Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, XVI (1916), págs. 253-259; C. Mergelina, “Juan Cabré Aguiló”, en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, XIII (1946- 1947), págs. 200-214; A. Beltrán Martínez, “Las investigaciones arqueológicas en Aragón”, en Caesaraugusta, 1 (1951), págs. 9-34; C. Sanz-Pastor, Museo Cerralbo, Madrid, Dirección General de Bellas Artes, 1956; J. de Mata Carriazo y Arroquia, El maestro Gómez-Moreno contado por él mismo, Sevilla, Real Academia de la Historia, 1977; A. Beltrán Martínez, Juan Cabré Aguiló (1882-1947), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1982; T. Ortego y Frías, “Don Juan Cabré Aguiló. Recuerdo y homenaje”, en Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 16 (1982), págs. 3-10; F. Burillo Mozota, “Prólogo a San Antonio de Calaceite”, en Kalathos, 3-4 (1984), págs. 9-17; VV. AA., Juan Cabré Aguiló (1882-1982). Encuentro Homenaje, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1984; M. E. Cabré Herreros y J. A. Morán Cabré, “Juan Cabré y la restauración”, en Pátina, 6 (1986), págs. 114-120; M. Vicente Barril, “Colección Cabré”, en De Gabinete a Museo, catálogo de exposición, Madrid, Museo Arqueológico Nacional, 1993, págs. 406-413; I. Baquedano Beltrán, “Juan Cabré Aguiló, una vida dedicada a la arqueología”, en Revista de Arqueología, 119 (1993), págs. 46-50; P. Navascués Benlloch, “Sauvetage des collections du musées Cerralbo pendant la guerre civile espagnole”, en Musées & collections publiques de France (Paris), 210 (1996), págs. 6-10; M. E. Cabré Herreros y J. A. Morán Cabré, “El Marqués de Cerralbo y Juan Cabré”, en Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, 36 (1996), págs. 23-35; E. García-Soto Mateos, “Comentarios y anotaciones sobre la vida y obra de Juan Cabré Aguiló”, en J. Cabré, Investigaciones en las cuevas del Los Casares y de La Hoz (1934-41), Madrid, 1998; S. González Reyero, “D. Juan Cabré Aguiló (1882-1947). Los trabajos de cultura ibérica de un pionero”, en La Cultura Ibérica a través de la fotografía a principios de siglo: Las colecciones madrileñas, Madrid, Asistencia Técnica de Patrimonio, 1999, págs. 87-94; A. Acosta González (ed.), Juan Cabré Aguiló. Cincuentenario de su fallecimiento, Madrid, Ateneo de Madrid, 1999; E. Vallespí, “Reconocimiento arqueológico del Bajo Aragón en el siglo XIX y primer tercio del XX: evocación de sus protagonistas”, en SPAL. Revista de Prehistoria y Arqueología, 10 (2001), págs. 57-73; J. Blánquez Pérez y B. Rodríguez Nuere (eds.), El arqueólogo Juan Cabré (1882-1947). La fotografía como técnica documental, Madrid, Instituto de Patrimonio Histórico Español, 2004; J. A. Benavente (coord.), Pioneros de la Arqueología Ibérica en el Bajo Aragón, Ruta Iberos en el Bajo Aragón, 2005.

Francisco Burillo Mozota  


    La importancia de Cabré en arqueología, como centra el título de la obra, fue la incorporación de la fotografía en la Arquología.  El empleo de técnicas como dobles exposiciones, el caché y hasta el color para sistematizar la documentación de los yacimientos ha sido una contribución importante para el patrimonio histórico nacional. Gracias a sus tiros de cámara se localiza dónde se encontraron piezas que nos han llegado. El libro aporta la cultura desde el trabajo de campo.



Puede consultar disponibilidad en el correo:  



Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada: