- ISBN: 9788401035456
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Los LIBROS DE NAVEGACIÓN que salieron de la Casa de la Contratación de Sevilla, fueron concebidos como libros de texto para enseñar a los pilotos los rudimentos técnicos del arte de navegar, que como parece indicar el vocablo “arte” no era completamente una ciencia sino una habilidad que solo alcanzaban a dominar los que surcaban los mares.
Esta práctica, con el transcurso del tiempo, se había complicado de tal manera que era necesario añadirle unas buenas dosis de “ciencia”, y aquí empezaban los problemas ya que los marino de la época, en su mayoría, no eran hombres “cultivados”.
Con esta premisa, los manuales de navegación pretendían ser muy sencillos y asequibles, y se atenían a las directrices emitidas por las autoridades de la Casa de la Contratación.
El catedrático de cosmografía de la Casa estaba obligado a explicar el programa de estudios de los pilotos que se habían de examinar para ir a las Indias; las lecciones trataban de proporcionar una ligera noción de la esfera, de la altura del sol y la manera de observarla, del uso y construcción de la carta de marear; del empleo, fabricación y cuidados de los instrumentos de navegación: astrolabio, ballestilla, cuadrante y, sobre todo, de la aguja de marear y de sus variaciones; y, por último, de la utilización de los relojes nocturnos y diurnos, y las mareas.
Todas estas reglas para la navegación de los pilotos y navegantes se englobaban bajo el nombre genérico de Regimiento de Navegación, aunque también se denominaban más literariamente Arte de Navegar, Luz de Navegantes o Espejo de Navegantes y solían tener, por lo general, al final, una hidrografía o derrotero que era donde se explicaban los casos prácticos de la navegación a las Indias.
La parte teórica de la náutica, que trataba cuestiones de navegación especulativa, no iba dirigida a los pilotos y marineros y se llamaba Tratado de la Esfera. Autores de estos Tratados fueron Gemma Frisio, Joannes de Sacrobosco y Rodrigo Zamorano, entre otros. Esta dicotomía entre la teoría y la práctica no era estricta, y así, por ejemplo, Martín Cortés escribió un Tratado de la esfera y Regimiento de Navegación juntos.
El primer Tratado español sobre navegación fue escrito por Martín Fernández de Enciso en 1519, y a éste seguirían muy de cerca autores como Faleiro, Chaves, Medina, Cortés, Escalante, Zamorano, Poza, García de Palacio, Lavaña, Syria y Nájera…cuyos trabajos constituyen una de las joyas más apreciadas de la Biblioteca del Museo Naval de Madrid
Francisco Faleiro publicó el Tratado del Sphera después de concedida la licencia para imprimirlo y privilegio por 10 años, el 18 de agosto de 1532. El Tratado, escrito en castellano, está impreso en letra gótica, consta de 51 hojas sin numerar y con grabados. La obra consta de dos partes y posee 14 láminas pero carece de índice de materias de capítulos al final. La primera parte se subdivide en 22 capítulos, y el mismo autor dice en el prólogo que esa parte es un Tratado de la Esfera y de sus movimientos, y cómo la tierra está en el centro de ella. La segunda es el propio Regimiento, y está subdividida en 9 capítulos, tratando de las alturas y el arte de marear, la declinación del sol y las reglas para conocer la derrota.
Como el título de la obra indica, está compuesta por una parte teórica, el Tratado de la Esfera, en la que se sigue las doctrinas tradicionales y se inclina por el sistema geocéntrico postulado por Ptolomeo y demás autoridades clásicas; y sigue una segunda parte, el Arte de Navegar, que responde a las características de los Regimientos de Navegación, si bien carece de la parte dedicada a uso y construcción de instrumentos náuticos y el derrotero.
La distribución de los capítulos es análoga a la que siguió Sacrobosco en su Sphera Mundi y los temas son los mismos de Fernández de Enciso, aunque mejor explicados.
El original fue examinado por Salaya, catedrático de Astrología de la Universidad de Salamanca. Fernández de Navarrete en su Biblioteca Marítima dice que es una obra sumamente rara y que en España solo hay dos ejemplares: uno en la Biblioteca Nacional y otro en la Academia de la Historia, además del que se encuentra en la Biblioteca del Museo Naval de Madrid que aquí presentamos.
FRANCISCO DE FALEIRO Covilhã (Portugal), f. s. xv – Sevilla, c. 1574. Navegante y cosmógrafo.
De origen portugués, llegó a España junto con Fernando Magallanes y su hermano Rui, que en octubre de 1517 se encontraban en Sevilla para proponer a Carlos I que organizara una gran expedición para ir a la India y a las islas de las especies por un camino más corto y diferente al descubierto por los portugueses “por cierto estrecho de mar que sabían”.
El proyecto agradó, y se esperó a que el Monarca volviese a España, acordándose que Magallanes y Rui Faleiro formalizasen la propuesta; el 22 de marzo de 1518 se firmaron las capitulaciones del viaje, y a Francisco se le concedieron 35.000 maravedís anuales, para que trabajase en los preparativos. La armada partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519, pero aunque Magallanes pidió al Rey que Francisco Faleiro fuera nombrado comandante de uno de los navíos no lo consiguió, éste se quedó en la ciudad hispalense, trabajando a partir de esa fecha como cosmógrafo al servicio de la Corona de Castilla, con un sueldo considerable para la época. Tampoco Rui embarcó, parece que por desavenencias con Magallanes y padecer desequilibrios psíquicos.
Aunque no realizó el viaje con Magallanes, Francisco Faleiro colaboró con su hermano en varias instrucciones científicas, como la elaboración de un regimiento de navegación, con un método para observar la longitud, que utilizó el cosmógrafo y piloto Andrés de San Martín; se tiene constancia de las observaciones que fue haciendo a lo largo del viaje, pues San Martín escribió un derrotero, muy alabado después por el cosmógrafo Juan Bautista Gesio en un informe entregado a Felipe II en 1579 y por otros autores posteriores. Aunque San Martín falleció en el viaje, su derrotero fue utilizado en navegaciones al Estrecho.
En 1531, Francisco Faleiro escribió a Carlos I, lamentando haber sido apartado de la armada de Magallanes y de los beneficios que reportó, para solicitar aumento de sueldo, advirtiendo de que si su petición no era atendida podría ofrecer sus servicios en otra Corte; el Consejo de Indias informó favorablemente y su salario fue aumentado en 15.000 maravedís anuales más.
Junto a Hernando Colón, Sebastián Caboto y Alonso de Santa Cruz, Francisco Faleiro fue nombrado para examinar los instrumentos que se proponía hacer el cosmógrafo Gaspar Rebelo, y con ellos y los demás cosmógrafos de la Casa de la Contratación, Alonso de Chaves, Pedro de Medina, Alonso de Santa Cruz y Diego Gutiérrez, colaboró desde 1536 hasta 1553 en las revisiones del padrón real o mapa patrón que se elaboraba en la citada institución sevillana. En 1554 emitió un parecer sobre las cartas de doble graduación hechas por Diego Gutiérrez, condenándolas, en un pleito en el que intervinieron, además de algunos de los cosmógrafos citados, Sebastián Caboto, Pedro Mexía y Jerónimo de Chaves. En las cuentas de la Casa de la Contratación entre 1562 y 1566, Faleiro figura como cosmógrafo a la par que Alonso de Santa Cruz, Jerónimo de Chaves y Sancho y Diego Gutiérrez.
Francisco Faleiro participó en la Junta formada en 1566, junto a Jerónimo de Chaves, entonces piloto mayor, Pedro de Medina y Sancho Gutiérrez, para determinar la línea de demarcación entre los dominios españoles y portugueses en el Pacífico, particularmente la posición de las Molucas y Filipinas, a las que había llegado Legazpi, por lo que recibió 142 ducados.
En 1574 fue llamado como el mayor experto en instrumentos náuticos que había en Sevilla, en un pleito a Sancho Gutiérrez. Habían pasado cincuenta y siete años desde su llegada a España, por lo que ciertamente debía de ser muy mayor.
Su Tratado del Esphera y del Arte de Marear, con licencia para su impresión por diez años concedida por la reina doña Juana desde Tordesillas en 1532, poco después de la queja de Faleiro y su aumento de salario, vio la luz en Sevilla en 1535, una vez terminados los diez años del privilegio que había conseguido Fernández de Enciso para su Suma de geografía; fue aprobado por Juan de Salaya, protomédico y catedrático de Astrología de la Universidad de Salamanca y está dedicado al presidente del Consejo de Indias, García Manrique, conde de Osorno. Su importancia radica en que es el primero de una serie de tratados de navegación editados alrededor del ambiente de la Casa de la Contratación, al que seguirían los de Pedro de Medina y Martín Cortés. El Tratado está dividido en dos partes y tiene catorce láminas; en la primera incluye su propia versión de la Esphera de Sacrobosco, y sus tablas astronómicas están calculadas para los años 1529-1532; no incluye nada de geografía o derroteros, pues no debían darse a conocer, aunque sí las reglas para seguir las derrotas, y refuta algunas creencias populares, entre ellas la de que el sol padecía durante los eclipses. En la segunda parte “que trata de las alturas y arte de marear con algunas reglas nuevamente escritas”, Faleiro presenta cuatro procesos para la determinación de la declinación magnética por observaciones solares, ya que, como su hermano Rui, pensaba que se podría llegar a calcular la longitud de un lugar a partir de dichas determinaciones. El Tratado del Esphera es eminentemente práctico, pues ya manifiesta en el prólogo que no conocía el latín, no tenía estudios, y va dirigido a los pilotos; pero en el informe contra Diego Gutiérrez, en 1554, se lamentaba de que los pilotos no utilizaban su instrumento para la declinación magnética, porque preferían seguir con sus propios métodos y su rutina de navegar por los rumbos de la aguja no corregidos.
Como recoge Teixeira da Mota, la contribución de Francisco Faleiro a la náutica ha sido alabada por muchos estudiosos españoles y portugueses, pero el tratado no tuvo la difusión que alcanzaron otros posteriores y apenas se encuentra en las principales bibliotecas de Europa.
Obras de Francisco Faleiro: Tratado del Esphera y del Arte de Marear: con el regimiento de las alturas: con algunas reglas nuevamente escritas muy necesarias, Sevilla, Juan Cromberger, 1535 (reprod. facs. en J. Bensaude, Histoire de la science nautique portugaise à l’èpoque des grandes decouvertes: Collection de documents publiés par ordre du Ministère de l’Instruction Publique de la République Portugaise, Múnich, 1915; Est. de R. Arroyo Ruiz-Zorrilla, transcr. de J. L. Martín Rodríguez, Madrid, Ministerio de Defensa- Ministerio de Agricultura, 1989 [ed. no venal]).
Bibl.: M. Fernández de Navarrete, Disertación sobre la historia de la náutica y de las ciencias matemáticas, Madrid, Viuda de Calero, 1846 (ed. facs., Valencia, Librerías París-Valencia, 1998, págs. 147-152); F. Picatoste Rodríguez, Apuntes para una biblioteca científica española del siglo xvi, Madrid, Tello, 1891, págs. 92-93; J. Bensaude, Histoire de la science nautique portugaise á l’èpoque des grandes decouvertes [...], op. cit.; J. Pulido Rubio, El Piloto Mayor de la Casa de la Contratación, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1950 (2.ª ed.), págs. 403-407, 482-487; A. Teixeira da Mota, “A contribução dos irmaos Rui e Francisco Faleiro no campo da náutica em Espanha”, en A viagem de Fernão de Magalhães e a Questão das Molucas, Lisboa, Centro de Estudos de Cartografia Antiga, 1975, págs. 315-341; U. Lamb, “Faleiro, Francisco”, en J. M.ª López Piñero, Th. F. Glick, V. N avarro Brotons y E. Portela Marco, Diccionario Histórico de la ciencia moderna en España, vol. I, Barcelona, Península, 1983, págs. 320-321.
Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada:
Desde principios de la década de 1990, el arquitecto chileno Carlos Alberto Cruz formó una de las colecciones privadas más importantes de dibujo español de los Siglos de Oro. La calidad de algunos de ellos y la presencia de nombres de referencia como Fabrizio Castello, Francisco de Herrera el Viejo, Juan Valdés Leal o Luca Giordano, muy presente en el monasterio de El Escorial.
The apelles collection
Zahira Veliz
Museo de Bellas Artes de Asturias, 2002
Idioma: Español
Fecha de Publicación: 2002
Nº de páginas: XXIV + 200 pp.
Idioma: Español
Tapa dura en terciopelo con tipografías doradas en lomo y sobrecubierta. Cinta marcadora en tela
ISBN-10: 8486889944
ISBN-13: 9788486889944
Peso del producto: 2,9 kg
La vocación con la que nació la Colección Apelles –que engloba no solo dibujo sino también pintura– quedó de manifiesto por su propietario, el arquitecto chileno Carlos Alberto Cruz Claro (1939), cuando una parte de ella se expuso en 2002 en el Museo de Bellas Artes de Asturias de Oviedo. En su texto de presentación de la muestra, que se tituló Dibujos Españoles del Siglo de Oro. The Apelles Collection, este señalaba: “Parecía un disparate, o una presunción, tratar de formar una colección de dibujos –españoles del Siglo de Oro– hoy día...
La responsabilidad de formarla recayó sobre la especialista Zahira Véliz, quien también dejó claro el camino marcado a la hora de formarla: “A la hora de adquirir dibujos para la colección Apelles hemos intentado aplicar dos criterios principales: en primer lugar, que daten del periodo que va desde la colocación de la primera piedra angular de El Escorial en 1563 hasta el incendio del Real Alcázar de Madrid de 1734. El segundo era que tuviesen un aspecto bello o interesante”. Así quedó de manifiesto con obras singulares de Francisco de Urbino, Luca Cambiaso, Romulo Cincinato, además de otros de maestros del XVII como Juan Carreño de Miranda, Juan Antonio Frías y Escalante, Alonso Cano o Juan Valdés Leal.
En dicha exposición se mostraron un total de 44 dibujos que seguían dichas directrices. La presentación de los mismos ha corrido de nuevo a cargo de Zahira Véliz, que no solo ha preparado el texto introductorio sino que ha sido la responsable de las atribuciones.
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| La Asunción de la Virgen de Alonso Cano. |
La alegórica Piedad de Fabrizio Castello, como demostraron recientemente García-Toraño y García Frías, de uno de los cartones sustitutivos para la decoración al fresco de uno de los medallones de los lunetos de la Celda Prioral Baja del monasterio de El Escorial, que estuvo a cargo de Francisco de Urbino entre 1581 y 1582.
La mayoría de este tipo de obras, tan importantes por tratarse de dibujos a tamaño real empleados directamente por los pintores escurialenses para traspasar a los frescos, se conservan aún hoy en el Monasterio, de ahí su importancia.
Muchas obras son inéditas y es la primera vez que se dan a conocer, algunos como bocetos
Daniel. Dibujo de Francisco de Urbino,
Hacia 1580.
Cristo expulsando al demonio de una piara de cerdos, se trata de uno de los numerosos dibujos del obrador de Diego López Escuriaz destinados a las decoraciones de los ornamentos litúrgicos del real monasterio escurialense.
San Juan Evangelista de Francisco de Herrera el Viejo. Perteneció a la colección Standish y posteriormente a la del rey Luis Felipe de Francia. Forma parte de un conjunto de Apóstoles realizado por Herrera hacia 1630-1640 del que se conserva buena parte en la Kunsthalle de Hamburgo (fueron expuestos en Madrid en 2014). Apóstoles, evangelilstas y filósofos que dialogan en pareja en la curiosa basílica de planta griega de El Escorial.
El interés de Carlos Alberto Cruz por el dibujo andaluz, con singulares piezas de la escuela andaluza de mano de artistas como Juan de Sevilla o Antonio García Reinoso. De esta escuela destacan por su interés un Cristo con la cruz a cuestas que fue adquirido en 2007 como círculo de Murillo y Véliz propone a Juan Valdés Leal como su autor.
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| Juan Valdés Leal |
Dibujos como Apóstol erguido, hacia 1642, atribuido a Francisco Herrera El Joven.
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| Prueba de que el boceto superior sea de Francisco Herrera El Joven. |
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La travesía milagrosa de san Raimundo de Peñafort, hacia 1667, atribuidos a Juan Antonio Frías y Escalante
También se encuentran presentes otros autores como Juan Carreño de Miranda, Claudio Coello o Juan Martín Cabezalero.
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| Inmaculada Concepción, hacia 1668-69. Francisco Meneses Osorio |
Eliab, arquitecto del Arca de la Alianza, de Luca Giordano. Además de su procedencia, la antigua colección Félix Boix (posteriormente pasó por Ruiz Linares hasta ser adquirido para la Apelles en 2002), se trata de un dibujo preparatorio para uno de los lunetos de la basílica de El Escorial que el napolitano llevó a cabo en 1694.
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| Guardas del libro Recomendamos la entrada a nuestro blog: BERNARDO LORENTE GERMÁN Y LA PINTURA SEVILLANA DE SU TIEMPO 1680-1759.FERNANDO QUILES GARCIA E IGNACIO CANO RIVEROCIUDADES DEL SIGLO DE OROLAS VISTAS ESPAÑOLAS DEANTON VAN DEN WYNGAERDE |
El estilo de Giuseppe Arcimboldi nos quedó grabado tras admirar una exposición en el año 1987, procedente del Palazzo Grazzi de Venecia, que de manera itinerante se pudo contemplar, entre otras, en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares. El asombro de esas pinturas evocaba una música fantasmagórica que inspiró un videoclip. Tal fue el impacto que la cabecera de nuestro blog, -solo se puede ver en modo ordenador-, muestra una composición similar a la del retrato compuesto de libros para representar al librero que figura en la portada de la obra que presentamos.
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| Autorretrato, Giuseppe Arcimboldi |
Editado por Franco María Ricci
Italia, 1987
179 pp + ilustración desplegable + colofón
Colección Los Signos del hombre núm. 7
ISBN 13: 9788821660214
Encuadernado en tapa dura en tela editorial, en seda, con estampado de lámina y tipografías doradas; cubierto con excelente estuche o caja protectora.
Traducción de Emma Calatayud traduce el texto "Retórico y mago", de Roland Barthes y Esther Benítez el ensayo de Achille Bonito Oliva.
Láminas en color montadas sobre papel artesano hecho a mano fabricado por Pietro Miliani de Fabriano.
Edición de 5.000 ejemplares.
PRIMERA EDICIÓN EN ESPAÑOL. NUMERADA (ejemplar núm. 1934) y control de calidad.
El lenguaje de Arcimboldi es sencillo pese a cubrir las paredes del gusto de los reyes, como Maximiliano y los Habsburgo. Un estilo que tuvo réplicas manieristas e influencias en las corrientes de los pintores modernos como Magritte en la "Violación", donde una imagen se convierte en dúplice y evocadora con la posibilidad de ser "reversible". Su genialidad puede ser reconocida como uno de los antecedentes del surrealismo del siglo XX.
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| Magritte, Violación |
El trabajo inicial que recoge el libro se corresponde a la aportación del importante escritor, filósofo y semiólogo francés Roland Barthes (Cherburgo, 1915- París, 1980), autor de más de veinte estudios de semiótica estructuralista, pero también escribió análisis y crítica de obra literaria y de libros sobre fotografía, música, arte y cine.
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| El invierno |
Arcimboldo es posiblemente uno de los pintores más originales y exóticos del Renacimiento. Sus representaciones del rosto humano compuestas en collage de flores, frutas, plantas, animales u objetos diversos no dejan a nadie indiferente. Como dice Barthes, un Cyrano que estira la madeja en expresiones como "El estilo es el hombre; el sastre es el estilo (Max Ernst); por su obra se conoce al obrero, por el plato al cocinero...
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| Juego de imagen, invertida crea distinta sensación |
...por los libros…
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| El librero |
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| Verano. En paisaje, formato panorámico, incorpora animales |
Las creaciones constituyen un relato fantástico de Perrault, una tétrica metamorfosis como la de Kafka, un Leonardo da Vinci con duplicidad de grafías mitad imágenes y mitad signos.
Entre las series de estaciones el cálido verano presenta sus frutos.
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La florida primavera no puede mostrar mas que bellas flores en madonas.
El cambiante otoño de setas y cosecha con inspiración recolectora de la viña:
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| El cuerpo de tonel |
El Agua se compone de peces Y crustáceos.
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| El collar no podía ser mas que de perlas |
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| La primavera en paisaje panorámico, acoge animales |
El libro se compone de un texto de Roland Barthes, Arcimboldo, retórico y mago, y un extracto de Achille Bonito Oliva titulado Manierismo en la corte del emperador, que introduce al lector en la obra del pintor y muestra una nueva faceta de su trabajo.
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| Juan Calvino. El jurista |
Barthes profundiza en las pinturas y dibujos del artista italiano para analizar minuciosamente su obra, a la que define como el «Reino triunfante de la metáfora: todo es metáfora en Arcimboldo». Y es que Arcimboldo es un retórico, en sus cuadros utiliza la metáfora, la metonimia, la alegoría, la alusión, la antanaclasis o la paronomasia. Las creaciones pictóricas de Arcimboldo resultan evocar poesía.
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| Un tratado sobre la seda y de pintura |
Barthes descompone los retratos que el pintor realizó para el emperador Maximiliano y sus retratos invertidos, una de sus mayores genialidades.
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| Homo omnis creatura |
El escritor francés analiza las composiciones de estos cuadros describiendo esas caras como simulaciones de enfermedades...
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| Según Barthes pudiera padecer soriasis o enfermedad de la piel |
...y afirmando que «los efectos que provoca en nosotros el arte de Arcimboldo son a menudo repulsivos».
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| Cabeza de Herodes, el pelo de uno es su ojo. |
Una temática que reconocemos por otras interpretaciones de símbolos y emblemas políticos. Se sale de los libros religiosos o de las novelas de caballería y modas al uso y, a su vez, fue pionero, sirviendo como modelo para otras series que le secundan para transmitirnos la visión del mundo y una moral filosófica, recreadas con alta calidad literaria y estética.
BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo].
Empresas Morales de Don Juan de Borja.
FACSÍMIL de la de Francisco Foppens, Bruselas 1680,
Edición e introducción de Carmen Bravo-Villasante.
MADRID, 1981.
Encuadernación: Tapa dura en piel con sobrecubierta.
XXXI+461 pp., 16,5 x 22 cm.
Ilustraciones de emblemas b-n.
P.V.P. 38,00 €
BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo, 1533-1606].
En el año de 1581 don Juan de Borja publicó en Praga el libro de Empresas morales que don José Bartolomé Gallardo en su Catálogo de Libros Raros y Curiosos.
Empresas morales compuestas por el Excmo. Sr. D. Juan de Borja, Conde de Mayalde y de Ficallo, Treze y Comendador de la Orden de Santiago, Embajador por el Rey Felipe II a la corona de Portugal, y a la Majestad Cesárea, Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Emperatriz Máría, de los Consejos de Estado y Guerra del Señor Rey Felipe III, Presidente en el Real de Portugal, y Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Reina Doña Margarita. Sácalas a luz el Doctor Don Francisco de Borja, su nieto, Arcediano Mayor de la S. Metropolitana Iglesia de Valencia, y Capellán Mayor de S. M. en su Real Capilla y Monasterio de las Descalzas Franciscas de Madrid. Dedícalas a la S. C. R. M. del Rey Don Carlos II, Nuestro Señor. En Bruselas, por Francisco Foppens, mercader de libros. 1680.»Introducción incompleta de Carmen Bravo-Villasante