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lunes, 21 de octubre de 2024

HISPANOAMÉRICA. CANTO DE VIDA Y ESPERANZA, de ANDRÉS LÓPEZ LINARES

 


Autor: Andrés López Linares.
Editorial: Plaza & Janés
Tapa dura
256 páginas
18 x 25 cm
Edición muy cuidada, ilustrada en tapa dura.
  • ISBN: 9788401035456
  • P.V.P.: 29,95 € 5% de descuento a 28,45 €

Hispanoamérica es el sueño de una cultura hermanada entre los dos hemisferios.
"Canto de vida y esperanza" proviene de la obra y versos de Rubén Darío.

La obra que presentamos, primero película no ficción y ahora en formato libro, del productor especializado en el documental Andrés López Linares, gran director de fotografía del cine español que trabajó con Víctor Erice, Alain Tanner, Fernando Trueba y Carlos Saura; y galardonado con tres premios Goya.

    Después de España, la primera globalización, donde desmitifica la leyenda negra, y de la que ésta puede considerarse una continuación, en la que para el autor, hasta el momento, es su mejor obra, donde muestra una visión polifónica de testimonios de juristas a la altura de Carmen Iglesias: "de la Historia comparada surge la historia incomparable. De las historias entrelazadas el nosotros y la historia global"; profesores de Universidad como Adelaida Sagarra: "Lo que nos hermana es la historia común"; e historiadores de las dos orillas, como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui: "Hispanoamérica, canto de vida y esperanza se inscribe y marca con su sello la segunda ola de la rebelión hispanista"; el analista en geopolítica y relaciones internacionales Marcello Gullo Omodeo autor de "Madre Patria" explica el error en optar por llamar latinoamerica a hispanoamérica; y las voces anónimas desde la intrahistoria de personajes que declaran lo que sienten: una duda en la identidad entre lo aborigen y la mezcla hispana.
Una visión espontánea de lo que es la Hispanidad llena de música de viento, de Arte barroco, religiosidad cristiana que adora a una Virgen de Guadalupe mestiza. Desde que Isabel I de Castilla decretara a las "Indias" como la nueva España, provincia con igualdad de derechos a la corona en las leyes de Burgos (1521) y la unión entre nativos e "invasores" respetuosos que no expoliaron colonias sino que aportaron sus conocimientos en los primeros hospitales, universidades y sus creencias religiosas.
Un fresco barroco repleto de música y color que genera la Edad Moderna en el mundo.
"No sabremos quienes somos si no conocemos América"



jueves, 26 de septiembre de 2024

EL TRATADO DEL ESPHERA Y DEL ARTE DE MAREAR- FRANCISCO DE FALEIRO, MINISTERIOS DE DEFENSA Y AGRICULTURA

    El Tratado de la Esfera y del Arte del Marear es un texto conciso, que explica la cosmología/astronomía de su época ("la Esfera" descrita por Joannes de Sacrobosco) y soluciona algunos problemas relacionados a la navegación (el "arte del marear") a la hora de pilotar las embarcaciones. Su importancia histórica es inmensa.




El Tratado del Esphera y del arte de marear: con el regimiento de las alturas: con algunas reglas nuevamente escritas muy necesarias.
 
Francisco Faleiro

Sevilla: Juan Cromberger. Con privilegio imperial (1535)

Edición facsímil de los Ministerio de Defensa y del Mº de Agricultura. 1989

Cuidada edición en tapa dura imitación de la pasta española de la época

300 Páginas 

18 x 23 cm.

P.V.P.: 40,00 €


Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   

 
Los LIBROS DE NAVEGACIÓN que salieron de la Casa de la Contratación de Sevilla, fueron concebidos como libros de texto para enseñar a los pilotos los rudimentos técnicos del arte de navegar, que como parece indicar el vocablo “arte” no era completamente una ciencia sino una habilidad que solo alcanzaban a dominar los que surcaban los mares. 

Esta práctica, con el transcurso del tiempo, se había complicado de tal manera que era necesario añadirle unas buenas dosis de “ciencia”, y aquí empezaban los problemas ya que los marino de la época, en su mayoría, no eran hombres “cultivados”. 

Con esta premisa, los manuales de navegación pretendían ser muy sencillos y asequibles, y se atenían a las directrices emitidas por las autoridades de la Casa de la Contratación.

El catedrático de cosmografía de la Casa estaba obligado a explicar el programa de estudios de los pilotos que se habían de examinar para ir a las Indias; las lecciones trataban de proporcionar una ligera noción de la esfera, de la altura del sol y la manera de observarla, del uso y construcción de la carta de marear; del empleo, fabricación y cuidados de los instrumentos de navegación: astrolabio, ballestilla, cuadrante y, sobre todo, de la aguja de marear y de sus variaciones; y, por último, de la utilización de los relojes nocturnos y diurnos, y las mareas.

Todas estas reglas para la navegación de los pilotos y navegantes se englobaban bajo el nombre genérico de Regimiento de Navegación, aunque también se denominaban más literariamente Arte de Navegar, Luz de Navegantes o Espejo de Navegantes y solían tener, por lo general, al final, una hidrografía o derrotero que era donde se explicaban los casos prácticos de la navegación a las Indias. 

La parte teórica de la náutica, que trataba cuestiones de navegación especulativa, no iba dirigida a los pilotos y marineros y se llamaba Tratado de la Esfera. Autores de estos Tratados fueron Gemma Frisio, Joannes de Sacrobosco y Rodrigo Zamorano, entre otros. Esta dicotomía entre la teoría y la práctica no era estricta, y así, por ejemplo, Martín Cortés escribió un Tratado de la esfera y Regimiento de Navegación juntos.

El primer Tratado español sobre navegación fue escrito por Martín Fernández de Enciso en 1519, y a éste seguirían muy de cerca autores como Faleiro, Chaves, Medina, Cortés, Escalante, Zamorano, Poza, García de Palacio, Lavaña, Syria y Nájera…cuyos trabajos constituyen una de las joyas más apreciadas de la Biblioteca del Museo Naval de Madrid

Francisco Faleiro publicó el Tratado del Sphera después de concedida la licencia para imprimirlo y privilegio por 10 años, el 18 de agosto de 1532. El Tratado, escrito en castellano, está impreso en letra gótica, consta de 51 hojas sin numerar y con grabados. La obra consta de dos partes y posee 14 láminas pero carece de índice de materias de capítulos al final. La primera parte se subdivide en 22 capítulos, y el mismo autor dice en el prólogo que esa parte es un Tratado de la Esfera y de sus movimientos, y cómo la tierra está en el centro de ella. La segunda es el propio Regimiento, y está subdividida en 9 capítulos, tratando de las alturas y el arte de marear, la declinación del sol y las reglas para conocer la derrota.

Como el título de la obra indica, está compuesta por una parte teórica, el Tratado de la Esfera, en la que se sigue las doctrinas tradicionales y se inclina por el sistema geocéntrico postulado por Ptolomeo y demás autoridades clásicas; y sigue una segunda parte, el Arte de Navegar, que responde a las características de los Regimientos de Navegación, si bien carece de la parte dedicada a uso y construcción de instrumentos náuticos y el derrotero.

La distribución de los capítulos es análoga a la que siguió Sacrobosco en su Sphera Mundi y los temas son los mismos de Fernández de Enciso, aunque mejor explicados.
El original fue examinado por Salaya, catedrático de Astrología de la Universidad de Salamanca. Fernández de Navarrete en su Biblioteca Marítima dice que es una obra sumamente rara y que en España solo hay dos ejemplares: uno en la Biblioteca Nacional y otro en la Academia de la Historia, además del que se encuentra en la Biblioteca del Museo Naval de Madrid que aquí presentamos.

Dra. Carmen Torres López
Titulada Superior del Órgano de Historia y Cultura Naval


FRANCISCO DE FALEIRO Covilhã (Portugal), f. s. xv – Sevilla, c. 1574. Navegante y cosmógrafo.

De origen portugués, llegó a España junto con Fernando Magallanes y su hermano Rui, que en octubre de 1517 se encontraban en Sevilla para proponer a Carlos I que organizara una gran expedición para ir a la India y a las islas de las especies por un camino más corto y diferente al descubierto por los portugueses “por cierto estrecho de mar que sabían”.

El proyecto agradó, y se esperó a que el Monarca volviese a España, acordándose que Magallanes y Rui Faleiro formalizasen la propuesta; el 22 de marzo de 1518 se firmaron las capitulaciones del viaje, y a Francisco se le concedieron 35.000 maravedís anuales, para que trabajase en los preparativos. La armada partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519, pero aunque Magallanes pidió al Rey que Francisco Faleiro fuera nombrado comandante de uno de los navíos no lo consiguió, éste se quedó en la ciudad hispalense, trabajando a partir de esa fecha como cosmógrafo al servicio de la Corona de Castilla, con un sueldo considerable para la época. Tampoco Rui embarcó, parece que por desavenencias con Magallanes y padecer desequilibrios psíquicos.

Aunque no realizó el viaje con Magallanes, Francisco Faleiro colaboró con su hermano en varias instrucciones científicas, como la elaboración de un regimiento de navegación, con un método para observar la longitud, que utilizó el cosmógrafo y piloto Andrés de San Martín; se tiene constancia de las observaciones que fue haciendo a lo largo del viaje, pues San Martín escribió un derrotero, muy alabado después por el cosmógrafo Juan Bautista Gesio en un informe entregado a Felipe II en 1579 y por otros autores posteriores. Aunque San Martín falleció en el viaje, su derrotero fue utilizado en navegaciones al Estrecho.

En 1531, Francisco Faleiro escribió a Carlos I, lamentando haber sido apartado de la armada de Magallanes y de los beneficios que reportó, para solicitar aumento de sueldo, advirtiendo de que si su petición no era atendida podría ofrecer sus servicios en otra Corte; el Consejo de Indias informó favorablemente y su salario fue aumentado en 15.000 maravedís anuales más.

Junto a Hernando Colón, Sebastián Caboto y Alonso de Santa Cruz, Francisco Faleiro fue nombrado para examinar los instrumentos que se proponía hacer el cosmógrafo Gaspar Rebelo, y con ellos y los demás cosmógrafos de la Casa de la Contratación, Alonso de Chaves, Pedro de Medina, Alonso de Santa Cruz y Diego Gutiérrez, colaboró desde 1536 hasta 1553 en las revisiones del padrón real o mapa patrón que se elaboraba en la citada institución sevillana. En 1554 emitió un parecer sobre las cartas de doble graduación hechas por Diego Gutiérrez, condenándolas, en un pleito en el que intervinieron, además de algunos de los cosmógrafos citados, Sebastián Caboto, Pedro Mexía y Jerónimo de Chaves. En las cuentas de la Casa de la Contratación entre 1562 y 1566, Faleiro figura como cosmógrafo a la par que Alonso de Santa Cruz, Jerónimo de Chaves y Sancho y Diego Gutiérrez.


Francisco Faleiro participó en la Junta formada en 1566, junto a Jerónimo de Chaves, entonces piloto mayor, Pedro de Medina y Sancho Gutiérrez, para determinar la línea de demarcación entre los dominios españoles y portugueses en el Pacífico, particularmente la posición de las Molucas y Filipinas, a las que había llegado Legazpi, por lo que recibió 142 ducados.

En 1574 fue llamado como el mayor experto en instrumentos náuticos que había en Sevilla, en un pleito a Sancho Gutiérrez. Habían pasado cincuenta y siete años desde su llegada a España, por lo que ciertamente debía de ser muy mayor.

Su Tratado del Esphera y del Arte de Marear, con licencia para su impresión por diez años concedida por la reina doña Juana desde Tordesillas en 1532, poco después de la queja de Faleiro y su aumento de salario, vio la luz en Sevilla en 1535, una vez terminados los diez años del privilegio que había conseguido Fernández de Enciso para su Suma de geografía; fue aprobado por Juan de Salaya, protomédico y catedrático de Astrología de la Universidad de Salamanca y está dedicado al presidente del Consejo de Indias, García Manrique, conde de Osorno. Su importancia radica en que es el primero de una serie de tratados de navegación editados alrededor del ambiente de la Casa de la Contratación, al que seguirían los de Pedro de Medina y Martín Cortés. El Tratado está dividido en dos partes y tiene catorce láminas; en la primera incluye su propia versión de la Esphera de Sacrobosco, y sus tablas astronómicas están calculadas para los años 1529-1532; no incluye nada de geografía o derroteros, pues no debían darse a conocer, aunque sí las reglas para seguir las derrotas, y refuta algunas creencias populares, entre ellas la de que el sol padecía durante los eclipses. En la segunda parte “que trata de las alturas y arte de marear con algunas reglas nuevamente escritas”, Faleiro presenta cuatro procesos para la determinación de la declinación magnética por observaciones solares, ya que, como su hermano Rui, pensaba que se podría llegar a calcular la longitud de un lugar a partir de dichas determinaciones. El Tratado del Esphera es eminentemente práctico, pues ya manifiesta en el prólogo que no conocía el latín, no tenía estudios, y va dirigido a los pilotos; pero en el informe contra Diego Gutiérrez, en 1554, se lamentaba de que los pilotos no utilizaban su instrumento para la declinación magnética, porque preferían seguir con sus propios métodos y su rutina de navegar por los rumbos de la aguja no corregidos.

Como recoge Teixeira da Mota, la contribución de Francisco Faleiro a la náutica ha sido alabada por muchos estudiosos españoles y portugueses, pero el tratado no tuvo la difusión que alcanzaron otros posteriores y apenas se encuentra en las principales bibliotecas de Europa.

Obras de Francisco Faleiro: Tratado del Esphera y del Arte de Marear: con el regimiento de las alturas: con algunas reglas nuevamente escritas muy necesarias, Sevilla, Juan Cromberger, 1535 (reprod. facs. en J. Bensaude, Histoire de la science nautique portugaise à l’èpoque des grandes decouvertes: Collection de documents publiés par ordre du Ministère de l’Instruction Publique de la République Portugaise, Múnich, 1915; Est. de R. Arroyo Ruiz-Zorrilla, transcr. de J. L. Martín Rodríguez, Madrid, Ministerio de Defensa- Ministerio de Agricultura, 1989 [ed. no venal]).


Bibl.: M. Fernández de Navarrete, Disertación sobre la historia de la náutica y de las ciencias matemáticas, Madrid, Viuda de Calero, 1846 (ed. facs., Valencia, Librerías París-Valencia, 1998, págs. 147-152); F. Picatoste Rodríguez, Apuntes para una biblioteca científica española del siglo xvi, Madrid, Tello, 1891, págs. 92-93; J. Bensaude, Histoire de la science nautique portugaise á l’èpoque des grandes decouvertes [...], op. cit.; J. Pulido Rubio, El Piloto Mayor de la Casa de la Contratación, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1950 (2.ª ed.), págs. 403-407, 482-487; A. Teixeira da Mota, “A contribução dos irmaos Rui e Francisco Faleiro no campo da náutica em Espanha”, en A viagem de Fernão de Magalhães e a Questão das Molucas, Lisboa, Centro de Estudos de Cartografia Antiga, 1975, págs. 315-341; U. Lamb, “Faleiro, Francisco”, en J. M.ª López Piñero, Th. F. Glick, V. N avarro Brotons y E. Portela Marco, Diccionario Histórico de la ciencia moderna en España, vol. I, Barcelona, Península, 1983, págs. 320-321.



Isabel Vicente Maroto
Academia de la Historia


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jueves, 29 de agosto de 2024

DIBUJOS ESPAÑOLES DEL SIGLO DE ORO, Zahira Veliz. THE APELLES COLLECTION


      Desde principios de la década de 1990, el arquitecto chileno Carlos Alberto Cruz formó una de las colecciones privadas más importantes de dibujo español de los Siglos de Oro. La calidad de algunos de ellos y la presencia de nombres de referencia como Fabrizio Castello, Francisco de Herrera el Viejo, Juan Valdés Leal o Luca Giordano, muy presente en el monasterio de El Escorial.


The apelles collection 

Zahira Veliz

Museo de Bellas Artes de Asturias, 2002 

Idioma: Español 

Fecha de Publicación: 2002 

Nº de páginas: XXIV + 200 pp.

Idioma: Español

Tapa dura en terciopelo con tipografías doradas en lomo y sobrecubierta. Cinta marcadora en tela

ISBN-10: 8486889944

ISBN-13: 9788486889944

Peso del producto: 2,9 kg



Puede consultar disponibilidad en el correo:  



    La vocación con la que nació la Colección Apelles –que engloba no solo dibujo sino también pintura– quedó de manifiesto por su propietario, el arquitecto chileno Carlos Alberto Cruz Claro (1939), cuando una parte de ella se expuso en 2002 en el Museo de Bellas Artes de Asturias de Oviedo. En su texto de presentación de la muestra, que se tituló Dibujos Españoles del Siglo de Oro. The Apelles Collection, este señalaba: “Parecía un disparate, o una presunción, tratar de formar una colección de dibujos –españoles del Siglo de Oro– hoy día... 


    La responsabilidad de formarla recayó sobre la especialista Zahira Véliz, quien también dejó claro el camino marcado a la hora de formarla: “A la hora de adquirir dibujos para la colección Apelles hemos intentado aplicar dos criterios principales: en primer lugar, que daten del periodo que va desde la colocación de la primera piedra angular de El Escorial en 1563 hasta el incendio del Real Alcázar de Madrid de 1734. El segundo era que tuviesen un aspecto bello o interesante”. Así quedó de manifiesto con obras singulares de Francisco de Urbino, Luca Cambiaso, Romulo Cincinato, además de otros de maestros del XVII como Juan Carreño de Miranda, Juan Antonio Frías y Escalante, Alonso Cano o Juan Valdés Leal.

    En dicha exposición se mostraron un total de 44 dibujos que seguían dichas directrices. La presentación de los mismos ha corrido de nuevo a cargo de Zahira Véliz, que no solo ha preparado el texto introductorio sino que ha sido la responsable de las atribuciones. 

La Asunción de la Virgen de Alonso Cano.

    La alegórica Piedad de Fabrizio Castello, como demostraron recientemente García-Toraño y García Frías, de uno de los cartones sustitutivos para la decoración al fresco de uno de los medallones de los lunetos de la Celda Prioral Baja del monasterio de El Escorial, que estuvo a cargo de Francisco de Urbino entre 1581 y 1582. 

    La mayoría de este tipo de obras, tan importantes por tratarse de dibujos a tamaño real empleados directamente por los pintores escurialenses para traspasar a los frescos, se conservan aún hoy en el Monasterio, de ahí su importancia.


Muchas obras son inéditas y es la primera vez que se dan a conocer, algunos como bocetos 


Daniel. Dibujo de Francisco de Urbino, 

Hacia 1580.



Cristo expulsando al demonio de una piara de cerdos, se trata de uno de los numerosos dibujos del obrador de Diego López Escuriaz destinados a las decoraciones de los ornamentos litúrgicos del real monasterio escurialense. 









La mayoría de ellos se conservan todavía en la Biblioteca del edificio, pero otros tantos salieron durante la invasión napoleónica de principios del XIX y han ido apareciendo en el mercado internacional, de donde han pasado a instituciones públicas y privadas, así como a manos de coleccionistas, en las últimas décadas. 

San Juan Evangelista de Francisco de Herrera el Viejo. Perteneció a la colección Standish y posteriormente a la del rey Luis Felipe de Francia. Forma parte de un conjunto de Apóstoles realizado por Herrera hacia 1630-1640 del que se conserva buena parte en la Kunsthalle de Hamburgo (fueron expuestos en Madrid en 2014). Apóstoles, evangelilstas y filósofos que dialogan en pareja en la curiosa basílica de planta griega de El Escorial.

    El interés de Carlos Alberto Cruz por el dibujo andaluz, con singulares piezas de la escuela andaluza de mano de artistas como Juan de Sevilla o Antonio García Reinoso. De esta escuela destacan por su interés un Cristo con la cruz a cuestas que fue adquirido en 2007 como círculo de Murillo y Véliz propone a Juan Valdés Leal como su autor.  

Juan Valdés Leal 

 

    Dibujos como Apóstol erguido, hacia 1642, atribuido a Francisco Herrera El Joven.

Prueba de que el boceto superior sea de Francisco Herrera El Joven.


    La travesía milagrosa de san Raimundo de Peñafort, hacia 1667, atribuidos a Juan Antonio Frías y Escalante

    También se encuentran presentes otros autores como Juan Carreño de Miranda, Claudio Coello o Juan Martín Cabezalero. 


Inmaculada Concepción, hacia 1668-69. Francisco Meneses Osorio

    Eliab, arquitecto del Arca de la Alianza, de Luca Giordano. Además de su procedencia, la antigua colección Félix Boix (posteriormente pasó por Ruiz Linares hasta ser adquirido para la Apelles en 2002), se trata de un dibujo preparatorio para uno de los lunetos de la basílica de El Escorial que el napolitano llevó a cabo en 1694.

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CIUDADES DEL SIGLO DE ORO

LAS VISTAS ESPAÑOLAS DE 

ANTON VAN DEN WYNGAERDE





jueves, 14 de septiembre de 2023

ARCIMBOLDO. RETÓRICO Y MAGO POR ROLAND BARTHES. NATURALEZA DE CÁMARA POR ACHILLE BONITO. VIDA Y OBRAS POR CORINNA FERRARI


   

        El estilo de Giuseppe Arcimboldi nos quedó grabado tras admirar una exposición en el año 1987, procedente del Palazzo Grazzi de Venecia, que de manera itinerante se pudo contemplar, entre otras, en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares. El asombro de esas pinturas evocaba una música fantasmagórica que inspiró un videoclip. Tal fue el impacto que la cabecera de nuestro blog, -solo se puede ver en modo ordenador-, muestra una composición similar a la del retrato compuesto de libros para representar al librero que figura en la portada de la obra que presentamos.


Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   

 

Autorretrato, Giuseppe Arcimboldi 

Editado por Franco María Ricci 

Italia, 1987

179 pp + ilustración desplegable + colofón 

Colección Los Signos del hombre núm. 7 

ISBN 13: 9788821660214

    Encuadernado en tapa dura en tela editorial, en seda, con estampado de lámina y tipografías doradas; cubierto con excelente estuche o caja protectora.  

Traducción de Emma Calatayud traduce el texto "Retórico y mago", de Roland Barthes y Esther Benítez el ensayo de Achille Bonito Oliva.   

Láminas en color montadas sobre papel artesano hecho a mano fabricado por Pietro Miliani de Fabriano. 

Edición de 5.000 ejemplares.

PRIMERA EDICIÓN EN ESPAÑOL. NUMERADA (ejemplar núm. 1934) y control de calidad. 


Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   

Representación del otoño con su luz y recolección de apetitosas frutas

     El lenguaje de Arcimboldi es sencillo pese a cubrir las paredes del gusto de los reyes, como Maximiliano y los Habsburgo. Un estilo que tuvo réplicas manieristas e influencias en las corrientes de los pintores modernos como Magritte en la "Violación", donde una imagen se convierte en dúplice y evocadora con la posibilidad de ser "reversible". Su genialidad puede ser reconocida como uno de los antecedentes del surrealismo del siglo XX.

Magritte, Violación

    El trabajo inicial que recoge el libro se corresponde a la aportación del importante escritor, filósofo y semiólogo francés Roland Barthes (Cherburgo, 1915- París, 1980), autor de más de veinte estudios de semiótica estructuralista, pero también escribió análisis y crítica de obra literaria y de libros sobre fotografía, música, arte y cine. 

El invierno

    Arcimboldo es posiblemente uno de los pintores más originales y exóticos del Renacimiento. Sus representaciones del rosto humano compuestas en collage de flores, frutas, plantas, animales u objetos diversos no dejan a nadie indiferente. Como dice Barthes, un Cyrano que estira la madeja en expresiones como "El estilo es el hombre; el sastre es el estilo (Max Ernst); por su obra se conoce al obrero, por el plato al cocinero...

Juego de imagen, invertida crea distinta sensación

 ...por los libros

El librero

    A lo largo de su carrera, el pintor realizó numerosas series sobre las estaciones del año y los cuatro elementos, en estos cuadros, Arcimboldo representa estaciones y elementos con rostros humanos compuestos de diferentes objetos. De esta manera, la primavera está formada por flores, el verano por frutos y trigo, el otoño por hojas secas y frutos de cosecha, el invierno por corteza, raíces, hiedra y limones, la tierra está compuesta por animales terrestres, el aire por aves, el agua por peces y el fuego por llamas y brasas.

Verano. En paisaje, formato panorámico, incorpora animales

    Las creaciones constituyen un relato fantástico de Perrault, una tétrica metamorfosis como la de Kafka, un Leonardo da Vinci con duplicidad de grafías mitad imágenes y mitad signos. 

 Entre las series de estaciones el cálido verano presenta sus frutos.

    La florida primavera no puede mostrar mas que bellas flores en madonas.

    El cambiante otoño de setas y cosecha con inspiración recolectora de la viña:

El cuerpo de tonel

    El Agua se compone de peces Y crustáceos. 

El collar no podía ser mas que de perlas

   Para la Tierra, los animales serán el componente principal de la Naturaleza.


          Este busto se compone de cabezas de animales: Los animales de cornamenta forman una corona o defensa, quizá celta o vikinga; la frente contiene una gacela de la India, un gamo, un leopardo, un perro, un ciervo y una gran bestia. El íbice, animal que nace en las montañas del Tirol, está puesto en la nuca, en compañía del rinoceronte, el mulo, el mono, el jabalí y el oso que trepa entre las ramas de astados. Sobre la frente están el camello, el león y el caballo. La parte de detrás de la mejilla, pues la cabeza está de perfil, está formada por el elefante, cuya oreja prominente sirve para proporcionar el oído adecuado a tamaño. Un asno completa la mandíbula. La parte anterior de dicha mejilla un lobo  que abriendo la boca atrapará una liebre que forma la nariz. Una cabeza de gato hace de labio superior. En la boca entreabierta se ve un lagarto. Un buey yacente forma la redondez del cuello que remata un corzo. El abrigo se viste de pieles de león, emblema del rey de Bohemia, y carnero que es el símbolo del toisón de oro.


La primavera en paisaje panorámico, acoge animales

    El libro se compone de un texto de Roland Barthes, Arcimboldo, retórico y mago, y un extracto de Achille Bonito Oliva titulado Manierismo en la corte del emperador, que introduce al lector en la obra del pintor y muestra una nueva faceta de su trabajo.

Juan Calvino. El jurista

    Barthes profundiza en las pinturas y dibujos del artista italiano para analizar minuciosamente su obra, a la que define como el «Reino triunfante de la metáfora: todo es metáfora en Arcimboldo». Y es que Arcimboldo es un retórico, en sus cuadros utiliza la metáfora, la metonimia, la alegoría, la alusión, la antanaclasis o la paronomasia. Las creaciones pictóricas de Arcimboldo resultan evocar poesía.

Un tratado sobre la seda y de pintura 

    Barthes descompone los retratos que el pintor realizó para el emperador Maximiliano y sus retratos invertidos, una de sus mayores genialidades. 

Homo omnis creatura

   El escritor francés analiza las composiciones de estos cuadros describiendo esas caras como simulaciones de enfermedades... 

Según Barthes pudiera padecer soriasis o enfermedad de la piel

...y afirmando que «los efectos que provoca en nosotros el arte de Arcimboldo son a menudo repulsivos».   

Cabeza de Herodes, el pelo de uno es su ojo.

   Además de mostrar al lector otras muchas de sus facetas como compositor de blasones y armas ducales, diseñador de vidrieras y tapices, decorador de cajas de órganos, e incluso, inventor de trucos y juegos.

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   


Desplegable múltiple



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LA MAGIA DE ESCHER


miércoles, 15 de marzo de 2023

EMPRESAS MORALES de JUAN DE BORJA, Edición FACSÍMIL

    Una temática que reconocemos por otras interpretaciones de símbolos y emblemas políticos. Se sale de los libros religiosos o de las novelas de caballería y modas al uso y, a su vez, fue pionero, sirviendo como modelo para otras series que le secundan para transmitirnos la visión del mundo y una moral filosófica, recreadas con alta calidad literaria y estética. 



  Editorial: Fundación Univeristaria Española. 1981.

BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo]. 

Empresas Morales de Don Juan de Borja.

FACSÍMIL de la de Francisco Foppens, Bruselas 1680,

Edición e introducción de Carmen Bravo-Villasante.

MADRID, 1981.

Encuadernación: Tapa dura en piel con sobrecubierta.

XXXI+461 pp., 16,5 x 22 cm.

Ilustraciones de emblemas b-n.

P.V.P. 38,00 €




    BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo, 1533-1606]. 

   En el año de 1581 don Juan de Borja publicó en Praga el libro de Empresas morales que don José Bartolomé Gallardo en su Catálogo de Libros Raros y Curiosos.

   Empresas morales compuestas por el Excmo. Sr. D. Juan de Borja, Conde de Mayalde y de Ficallo, Treze y Comendador de la Orden de Santiago, Embajador por el Rey Felipe II a la corona de Portugal, y a la Majestad Cesárea, Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Emperatriz Máría, de los Consejos de Estado y Guerra del Señor Rey Felipe III, Presidente en el Real de Portugal, y Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Reina Doña Margarita. Sácalas a luz el Doctor Don Francisco de Borja, su nieto, Arcediano Mayor de la S. Metropolitana Iglesia de Valencia, y Capellán Mayor de S. M. en su Real Capilla y Monasterio de las Descalzas Franciscas de Madrid. Dedícalas a la S. C. R. M. del Rey Don Carlos II, Nuestro Señor. En Bruselas, por Francisco Foppens, mercader de libros. 1680.»



   Vemos, pues, en esta última edición, el libro notablemente ampliado gracias a la diligencia del nieto del autor, que en un breve prólogo dirigido al Rey, explica cómo aumenta el volumen en una segunda parte de Empresas morales que su abuelo dejó manuscritas para dar a la estampa. E insiste en lo acendrado de las virtudes morales y políticas que son tema del libro, al tiempo que hace alusión a su antecesor el Duque de Gandía, San Francisco de Borja, cuyas obras espirituales han podido influir en la concepción de estas empresas. 


   Y resume en las últimas palabras toda una teoría de la emblemática y de lo empresarial en su relación íntima con el dibujo, cuando se lo recomienda, si «quisiere divertirse a materias, que deleitando la vista (por ser tan varias) den gusto al entendimiento, y no sin fruto».  Este párrafo está tomado de la Dedicatoria que hizo el propio don Juan de Borja a su S. C. R. M. y que firma en Praga el primero de julio de 1581, como humilde vasallo y criado, dedicatoria que se ha suprimido en esta segunda edición.

 
   En este prólogo (que antes fue epílogo), don Juan de Borja indica que no ha seguido rigurosamente las leyes de las Empresas: «Aunque las leyes, que han publicado algunos nuevos autores, de la manera de hazer las Empresas, son tan rigurosas, como las han querido hazer; añadiendo unos, y quitando otros a su beneplácito; no por eso me pareció, que obligaban a la observación de ellas. . . » Y si ha dejado de seguir las leyes, es por haber querido en esto imitar a los antiguos.



   Respecto al comentario de las empresas declara haber preferido ser breve a hacer un largo comento, que deja al lector. Al final declara su intención didáctica y moral ; «pues el intento con que se han hecho ha sido de aprovechar en algo al que las leyere, por ser lo que se trata materia de buenas costumbres, que es lo que tanto nos importa». 


   El libro, muy bello, consta de dos partes, la primera compuesta de cien empresas, y la segunda (donde se indica «primera impresión»), de ciento veinticinco.

   En las páginas pares, o sea, a la izquierda, va un lema en latín, que encabeza un comento, o comentario, sin escolios marginales, como luego será costumbre en muchos autores de empresas y emblemas, véase Covarrubias, Soto y Solórzano Pereira. En las páginas impares, o sea, a la derecha, va el dibujo. Por lo general, ya en la mayor parte de los autores, el dibujo siempre precede al comentario, como si éste fuera subordinado a la imagen gráfica. Aquí parece que el dibujo es secundario, una consecuencia del texto, que es lo principal.



   El texto, o comento, va precedido de un lema o mote en latín. En la primera parte del libro en el propio comentario lleva la traducción en español, el latín va en letra grande, el español en cursiva. Ejemplo: MERUISSE SATIS. Basta merecerla.
LEVE ET MOMENTANEUM. Liviano, y de boca dura. Los lemas no llevan traducción en el comentario de la segunda parte, la traducción va al final en la tabla de materias.


     En estas empresas morales de Borja desaparecen los versos que solían escribirse usualmente debajo del lema y del dibujo. Queda exclusivamente el comentario en prosa, parece como si el autor prescindiera de los versos como de un adorno superfluo. Hay que reconocer que muchas veces los versos eran flojos y carecían de la dignidad del comentario, aunque por otra parte hicieran más fácil y entretenida la lectura, y hasta sirvieran de ayuda nemotécnica.

Vicios y virtudes
   Como el propio don Juan de Borja anuncia en su prólogo, en este libro de las Empresas morales se trata de materia de buenas costumbres, por lo que los vicios y las virtudes son el tema principal. Analizadas las empresas una por una se ve que los motivos se centran en los males y vicios de: la vanidad, la ira, la venganza, el engaño, la soberbia, la ingratitud, la mentira, la soberbia, la arrogancia, la codicia, la impaciencia, la crueldad, la calumnia, la ambición, la inconstancia, la temeridad, el engaño, la falsedad, la envidia, la altivez, la sensualidad, la discordia, la inconstancia, la desconfianza, la sospecha, la impiedad. En una palabra, las pasiones.



    Contra todos estos vicios, el autor contrapone las virtudes, y señala repetidamente: la paciencia, la prudencia, la grandeza de ánimo, la fortaleza, la cordura, la constancia, la caridad, el valor, la esperanza, la magnanimidad, la firmeza de ánimo, la gratitud, la libertad, la discreción, el recato, la igualdad de ánimo, la verdad, el silencio, la proporción, la armonía, la mansedumbre, la humildad, el menosprecio del mundo, la justicia, la sabiduría, la dignidad, la diligencia, la amistad, la templanza, la austeridad, la clemencia, la liberalidad y la honra. Fuera de esto no hay nada más. Todo está concentrado en vicios y virtudes.


    Los dibujos 
 Unas cartelas o tarjas arquitectónicas con una ornamentación geométrica de volutas o roleos suele repetirse en casi todos los dibujos de los emblemas. La cartela está dividida en dos partes, la de arriba es un rectángulo que encierra el lema, y la de abajo, más amplia, encierra el dibujo, en el que predominan las formas simples y con frecuencia, como hemos dicho, geométricas. Los dos compartimentos están claramente separados. La ordenación suele ser simétrica, los campos de las cartelas muy limpios y claros, con un motivo o dibujo central.

    Las cartelas de las Empresas morales de Juan de Borja son casi idénticas que las cartelas del libro de Luca Contile titulado Ragionamiento di Luca Contile sopra la propieta delle imprese (Pavía, 1572). Frente al grutesco naturalista del primer Renacimiento se oponen los ornamentos planos, las molduras arquitectónicas, prescindiendo totalmente de follajes ornamentales y partes zoomórficas. Únicamente en alguna empresa del segundo libro hay excepción muy ligera de introducir cabezas de carnero y algún angelillo.


   Al hacer un estudio de las imágenes de los dibujos encerrados en los marcos de las cartelas, se observa casi una total ausencia de la figura humana, con lo cual Juan de Borja parecía seguir los preceptos de los tratadistas que evitaban la representación del hombre.

   En la temática de los dibujos se observa que la mitología es escasa . En el primer libro sólo hay cuatro menciones: Atlas, Júpiter, Dnaydas, Tántalo. De una manera preconcebida el autor ha evitado dibujar y nombrar dioses de la gentilidad, ignorando o prescindiendo del paganismo del que estaban bella y peligrosamente impregnadas las obras de los escritores emblemáticos italianos, incluso, más tarde, los mismos españoles que hacían gala de, conocimientos mitológicos.

 
   En las imágenes hay una marcada preferencia por los objetos, por lo inanimado. Estos objetos aparecen dibujados con gran sencillez y sobriedad y, por lo general, exentos. Son: atlas, mundo, eslabón, pedernal, compás, cántaro, vaso, grúa, peso, martillo, rodela, carro, pirámide, bola, máquina, cuba, nao, arco, lámpara, edificio, trillo, espada, libro, rueda, corona, choza, ara, trofeo, candela, laúd, nave, torre, camisa, estatua, insignias, castillo, muela de molino, bola, armas, yugo, reja, cesta, órgano, silla, piedra, cuchillo, pan, grillos, olla, columna, caduceo, harpa, zapato, cedazo, espejo, hacha, altar, muro, saeta, brasero, áncora, honda, relox, jarro de agua, fuente, esfera, sepulcro y obelisco. Los motivos que más se repiten son cántaro, vaso y hacha de fuego. La representación de animales es también numerosísima, y como la de los objetos, suele ser muy clara y definida en su línea, y casi siempre el animal o animales están aislados . No hay animales fabulosos, solamente el cinocéfalo, que es hombre-animal, y el basilisco. Los animales que se repiten con más frecuencia son el águila, el perro, el pájaro y el león. Los animales reproducidos son: tortuga, alción, pescado volador, culebra, mariposa, galápago, ave del paraíso, caracol, rana, cocodrilo, cigarra, elefante, rémora, pescado, golondrina, cangrejo, buey, rinoceronte, milano, aspid, camello, pescado orbe, salamandra, toro, sierpe, escarabajo, raposa, lobo, oropéndola, hormiga y avestruz.

   Por cierto, que de esta última hace alusión Covarrubias en su Tesoro cuando dice: «Ay algunas empresas del avestruz, aludiendo a su naturaleza y condiciones. El Dolce tiene una del avestruz, con un clavo en la boca, y por letra, Durfissima concoquit. Otra empresa ay de don J. de Borja del mesmo avestruz con una herradura en el pico, y por letra Sic nutriuntur fortes. 



   Junto a la fauna, la flora también tiene numerosa representación . Y el motivo repetido es: el árbol, árbol cargado de frutos, árbol desgajado, árbol con segures, árbol seco, árbol ahogado de la hiedra, árbol con nido, árbol con hojas nuevas, árbol sombra, y simplemente árbol. Los dibujos representan: laurel, nuez, vid, espigas, manojo de trigo, adelfa, palma, higuera, cebollas, sauces, olmo, calabaza, zarza, cardo, oliva, viña, helecho, granada, ortiga y ramo de ébano.

   Algunas imágenes de los dibujos corresponden a motivos de la naturaleza, como el sol, la noche estrellada, el fuego, el viento, un monte alto de nieve, el eclipse de sol, el Etna, un peñasco, una telaraña.

   En el primer libro es frecuente el motivo de la mano, la mano con un compás, la mano arrimada a una caña, dos manos, el brazo con la mano con un dedo levantado, la mano escribiendo en la pared, y el motivo del corazón: corazón sobre el fuego sin quemarse, corazón levantado con dos manos, corazón volando. Debemos citar los motivos abstractos, por así decir: las pausas de la música.


 
    Hay dibujos en las empresas que se entienden a primera vista, pero otros son ininteligibles, y sólo se deduce su significado de la explicación del comentario. Hay dibujos que pertenecen a la simbología antigua, y basta el dibujo y el mote para comprender todo. Por ejemplo: la culebra mordiéndose la cola, es bien sabido que significa el tiempo, y si el lema dice Omnia vorat, es claro que el tiempo todo lo consume. A Ferendo vincam que quiere decir: Sufriendo vencerá, corresponde el dibujo de un peñasco sufriendo los embates de las olas. La rueda suele representar siempre la fortuna que sube y baja. Domus optima con el dibujo de la tortuga es de significado evidente, como Sterilis labor, con el dibujo de un tonel con agujeros, por donde sale el agua. Sie nutriuntur Portes. Así se sustentan los fuertes con el dibujo del avestruz comiendo hierro, no necesita más explicación para ser inteligible, y lo- mismo sucede con: Hominem te esse cogita. Acuérdate que eres hombre, con una calavera. Pulsa caute, Pruébalo con discreción, acompaña el dibujo de una mano que golpea un cántaro. Arrogantia sine fructu, es el lema del dibujo de un manojo de espigas con fruto dobladas, y sin nada erguidas, y Calumnia morsus es el lema de la calumnia, representada por una serpiente que va a morder.

   Hasta qué punto muchos dibujos eran símbolos antiguos fácilmente reconocibles, que se podría asegurar la fácil lectura de las empresas a la manera de los jeroglíficos. Al irse perdiendo esta simbología, a medida que transcurre el tiempo, el lector moderno tiene que acudir al comentario para poder comprender todo. Este lenguaje visual de las empresas y de los emblemas debió de proporcionar
mucho placer a los aficionados a este género literario y artístico.


    Es interesante indicar, por lo que pude suponer de influencia italiana, que algunos de los dibujos de las Empresas morales de Juan de Borja están tomados del bellísimo libro de jerónimo Paradino Symbola heroica (Antwerpiae, 1567), la cuba o tonel con agujeros (Borja. Emb., 52; Pardino, 157), las espigas (Borja. Emb. 106. Par. 254), la telaraña (Borja. Emb. 63. Par.), la camisa con el asta (Borja. Emb. 97. Par. 56), la calavera (Borja. Emb. 100. Par. 268), el arpa (Borja. Emb. 168. Par. 101). En el caso de la camisa en el asta el texto de Paradino también pudo haber servido de inspiración, aunque la anécdota era conocida, pero dada la afición de don Juan de Borja por el tema del desengaño, tanto el dibujo como el comentario puedan provenir del italiano.
 
    En la exposición de la temática de las Empresas morales se nota cierta austeridad, se prescinde de lo anecdótico y de la erudición ; aquellas historias o cuentecillos de otros autores de emblemas y empresas aquí apenas existen. No hay divertimiento alguno, no hay novelería pagana o sagrada. Ni los dioses paganos ni los santos cristianos, ni los héroes o heroínas son material o pasto de invención narrativa
entretenida . Todo es meditación moral, sin necesidad de acudir a la amenidad del relato anecdótico. Aunque la meditación es sencilla y clara. A los animales no se les utiliza en virtud de un fabulario historiado, aunque alguna vez haya una excepción.



    Sin embargo, don Juan de Borja algunas veces utiliza la anécdota «cum granosalis» y como de pasada, y entonces es de mayor efecto. A lo largo de las 225 empresas únicamente hemos visto diez o doce anécdotas. Éste es el caso de la Empresa 73 (págs. 146-147) con el lema Talia Feci, Talia Facio, que se vale de la anécdota de Agatocles para demostrar que no se debe olvidar el origen modesto: «Imitando a Agathocles, que siendo hijo de un ollero, por su virtud, y valor llegó a ser Rey de Sicilia, y no menospreciando esto, solía en sus aparadores poner los vasos de barro, junto a los de oro, diziendo a sus combidados, quanto estimava haver merecido por su valor (haziéndolos primero de barro) haver llegado a mandarlos hazer de oro.»

    Lo mismo sucede en la Empresa 11, que lleva el lema de Domus optima, donde don Juan de Borja se vale del fabulario clásico, y espontáneamente lo cita, sin rebuscamiento alguno ni deseo de ostentación erudita y recargada. Dice así: «Esto se da a entender en esta Empresa de la Tortuga, con la letra que dize DOMUS OPTIMA, Que quiere dezir, No ay cosa mejor, que la propia casa. La fábula de donde se saca es muy conocida, que dize, que por haver llegado tarde la Tortuga a las bodas de Júpiter, haviéndose hallado al banquete todos los demás animales, siendo ella reprendida de su tardanza, se escusó con dezir, que no havía mejor casa, que la propia : en pena y castigo desto la mandó Júpiter, que nunca saliesse della, y la llevase siempre a cuestas.»



   La crónica histórica sirve para la mención anecdótica, como es el caso de la Empresa 93, con el lema Superbia mansuetudine superatur: «Que quiere dezir Que la sobervia con la mansedumbre se vence. Por escrivirse de los Elephantes, que siendo tan sobervios, y fuertes, ninguna cosa más los amansa, que los carneros, y assí huyen dellos ; como se escrive, que lo hizieron los Elephantes de Pirro, Rey de los Epirotas, quando los Romanos en la Guerra, que contra ellos tenían, usando deste ardid de Guerra, de pechar los carneros delante de sus Elephantes, los hizieron huyr, y assí les ganaron la batalla, y alcanCaron dellos la victoria.»

   A veces la alusión anecdótica es brevísima, es una referencia ligera a algo ya sabido, como en la Empresa 174 (Libro II), cuando habla de la envidia y dice:
«pues por ella entro la muerte en él; ella mató a Abel, vendió a Joseplh; persiguió a Daniel ; y al fin mató a Christo Nuestro Señor», o en la Empresa 177 (Libro 11), Relinquenda, cuando hace alusión a la Samaritana : «de la misma manera que quien quiere olvidar una mala costumbre, ha de dexar las ocasiones de tornar a caer, en lo que tiene ya dexado, como lo hizo la mujer Samaritana, dexando el cántaro juntamente con la mala vida passada».



   O en el caso de la Empresa 161 (Libro II), en que al referirse a la necesidad del favor divino, recuerda: «como lo hizo. mandando a su Pueblo, que hiziesse las trompetas de plata, para que quando peleassen con sus enemigos, las tañessen, y acordassen de su Dios, y él se acordasse de librarlos de sus manos».

   En la Empresa 131 (Libro II) se hace alusión a lo sucedido a Milán Cretense, preso en el árbol que quiso desgajar, y en la Empresa 207 (Libro II) se alude a Lysimacho sediento que fue vendido por sus enemigos por el placer de beber un poco de agua.


   Don Juan de Borja no era sólo un moralista o un filósofo moral, sino que además era un escritor cuya prosa tenía alta calidad literaria. Algunos comentarios de las Empresas por su tono y su estilo pueden igualarse a la prosa de Fray Luis de León y a la belleza de El cortesano renacentista, traducido del italiano por Boscán. Especialmente preciosas son las citas sobre la música, que es motivo empresarial
que se usa en el primero y segundo libro. No tiene nada de extraño que don Juan de Borja amase la música. De herencia le venía esta afición musical, pues según nos cuenta el Padre Rivadeneira, su padre el Duque de Gandía, luego San Francisco de Borja, amaba la música extraordinariamente . Dice Rivadeneira en el capítulo XI : «Aunque se privaba el Marqués del juego, y semejantes pasatiempos,
no le faltavan otros entretenimientos más honestos, y no menos gustosos. Particularmente dos recreaciones, a que se avía entregado, embebecíanle algunas veces tanto. . . La una era la música de canto de órgano, en la que aprovechó tanto, que no solamente cantava con singular destreza entre escogidos músicos; pero llegó a componer muchas obras, como un excelente Maestro de Capilla.»
Así, pues, los comentos sobre la música, además de ser altamente sentidos, son muy hermosos. 

    En la Empresa 91, que lleva por lema Interna suavissima, que quiere decir: La interior es la más suave, y el dibujo de un laúd, don Juan de Borja expresa la necesidad de la consonancia y armonía interior, y todo esto lo dice bellamente con su clara concisión v ritmo musical de la frase.
En la Empresa 123 (Libro II), cuyo mote es: Non impedire, y el dibujo un órgano, don Juan de Borja vuelve a insistir en esta concordancia: «mas la mejor música, y más suave consonancia, que ay es, quando la música interior, y exterior están bien concertadas; y esto es, quando las obras, y las palabras concordan entre sí, de manera, que hazen perfecta consonancia. Esta es la verdadera música . . .
quanto conviene, no impedir la música, y consonancia interior, que consiste que las obras sean buenas y las palabras se conformen con ellas; el que esto hiziere vivirá la vida con harmonía, y concierto» .

   Don Juan de Borja quiere que no haya escisión, ni dualidad, que se viva de acuerdo consigo mismo, en consecuencia con el propio pensamiento . Y en la Empresa 168 (Libro II), que tiene por lema Vita et Harmonia ex contrarüs, insiste con nueva variación sobre el mismo tema: «de la misma manera la vida, que vivimos es, como una Música, que se compone de adversidades, y prosperidades; el que la supiere templar de manera, que ni las prosperidades le levanten sobre sí, ni las adversidades le derriben ; este tal acertará la verdadera consonancia, en que consiste la perfecta harmonía interior».

   El tema de la amistad es otro que se repite con insistencia a lo largo de las Empresas morales, y le inspira las mejores páginas, más bellas, más sinceras y más emocionadas. Como un estribillo obsesivo repite el autor varias veces que: «no hay cosa más de estimar que un buen amigo» .
Ya en la Empresa 35, se elogia el bien de la amistad bajo el lema de Amicitiae bonum, El bien y el provecho de la amistad, y en la Empresa 47, con el lema Amicitia absque virtute, Tal es la amistad sin virtud, el autor afirma con un con vencimiento muy expresivo en la comparación, sin duda nacido de la experiencia: «Siendo más necessarios los amigos, para passar la vida, que el fuego, y el agua:
y teniéndose con razón, por la mayor riqueza, que ay, el tenerlos buenos . . . »

   En la Empresa 57, Ámicitiae post mortem, Amistad aún después de muerto, se repite otra vez: «No ay cosa en la vida más para estimar, que un buen amigo», y en la Empresa 129, Solo nomine amicus, Amigo solo en el nombre, se dice: «No ay~ cosa más de estimar, que un buen Amigo, pues del, que es tal, se dize, que es otro yo, y que es salsa, para poder tragar todos los desgustos, y desabrimientos
de la vida, y que es más necesario que el fuego, y el agua para vivir; al fin se dize,
que es un alma en doscuerpos . . . »

   Tanto las Empresas 133, con el lema Amicitiae /oecunda, La amistad es provechosa, como la 148, Ne frangitur, No le partas, que quiere decir que en ningún caso se ha de romper ni quebrar con los amigos, como la 151, con el lema Amicorum discrimen, La diferencia de amigos, son intensas meditaciones sobre la amistad, que se expresan con la breve intensidad característica de don Juan de Borja. 

 
   Ahora bien, si tuviésemos que escoger entre todas las empesas sobre la amistad y el bien de los amigos, a nuestro parecer, la mejor es la Empresa 145, Heu, heu, ;Ay, ay!, con el dibujo de un pájaro que se le va de las manos. El dolor de la pérdida del amigo va unida a la idea del desengaño, tan predilecta de don Juan de Borja, y a una maravillosa desesperación encubierta en resignada renuncia . Aunque el lector podrá leer el comento, no renunciamos a copiarlo aquí entero:
«Heu, heu. Quien supiere, quanto es de estimar un buen Amigo, y quan gran thesoro ha hallado el que le tiene, sabrá también juzgar, quanto es de sentir el perderle, pues con él se pierde el alivio de los trabajos, y el solacio, y contento que dan los placeres (si algunos ay en esta vida). Y aunque del amigo, se dize, que es la mitad del Alma de su amigo, y encareciéndolo más, le llaman otro yo, pero
con todo esto, ay más con que encarecerlo, que es, con dezir, que el verdadero Amigo, vive más en su amigo, que en sí mismo : siendo esto assí, como se podrá encarecer, lo que se siente, el perderle, sino con suspirar, y callar, como lo hace esta Empresa del Pájaro, que se va de las manos, que significa Amigo ydo, y que no se ha de cobrar, con la Letra: Ay, ay .»

Únicamente va dedicada al mal amigo la Empresa 147, Longe fuge, Huye lejos, con el dibujo de un toro bravo embistiendo a la carrera, que significa que hay que saber apartarse del mal amigo, y que hay amistades de que se debe huir como de un toro bravo.

Depende de la situación personal, que es la que determina la preferencia. Sea el asunto de que se trate, es de señalar que don Juan de Borja manifiesta poseer un conocimiento del mundo y del ser humano, verdaderamente sorprendente. Las reflexiones morales de sus comentos dan idea de la honda sabiduría
del autor, de la profunda reflexión, así como de la nobleza moral de su alma. A la belleza de su expresión hay que unir la verdad de lo expresado.

   En un tiempo en que la meditación y la vida interior se nutrían de libros religiosos y de lecturas edificantes, las Empresas morales de Borja son como un manual para el conocimiento del mundo y para el comportamiento humano, por medio de lemas, dibujos, comentos, que al mismo tiempo puedan solazar . Suponemos que el libro podría abrirse al azar, y que el caballero o la dama leerían una
Empresa o dos, según el gusto del día o el estado de ánimo, y si estaban en tertulia cortesana, al comento del autor se unirían otros comentarios. Sabemos por el escritor francés Claude-Frano;ois Menestrir, que escribió La Pbilosophie des Images (1632) y La science et l'art de devises (1686), que
había personas muy entendidas y exigentes respecto a las divisas y los emblemas, que solían ser lectura de la Corte. Don Juan dedica las Empresas morales al Rey Felipe II para que cuando quiera
descansar del gran peso y carga que trae consigo el gobierno de la mayor parte del mundo, se divierta y solace con ellas.


    Las Empresas morales pueden considerarse dentro del «ars moralia» de la época, que tantos tratados dio a la literatura. Muy útil sería su lectura al Rey para el conocimiento del mundo, cuando leyese aquel lema Aut multum, aut nihil, O mucho o nada (Emp. 2), y el comentario: «El tratar con floxedad, y tibieza lo que cada uno está obligado a hazer, es una fuente de donde no manan, sino ruynes sucessos
. . . pues sin duda es mucho peor, y de mayor inconveniente, el proceder floja, y tibiamente, en lo que se emprende, que si del todo se dexasse de hazer.»

    Para el lector reflexivo, bien fuese político, cortesano o religioso, para el hombre que desease la  meditación sobre los sucesos de la vida diaria y gustase del análisis de sus propios sentimientos, la lectura de las Empresas morales suponía una fuente de meditación y un consejero permanente . Qué gran verdad es el lema de la Empresa 9, que dice: Bis pereo, Doblado siento la muerte, y el comentario:
«Ninguna cosa se siente más, que verse uno herir, y maltratar con sus propias armas; agora sea por haver descubierto el ánimo a quien, con saber su secreto, se aprovecha desto, pareciéndole, que le tiene sujeto .» 

    Y el lema In portu pereo, En el puerto perezco (Empresa 55), que es una admonición desengañada de los aparentes logros del mundo: «Aunque es muy grande el contentamiento, que se recibe, quando se alcanza, lo que mucho se ha deseado, y trabajado: es mucho mayor el pesar, y dolor, que se siente, si luego, después de alcanzado, se pierde . . . »

    En la tradición senequista hay más de un consejo. Cuando en la Empresa 28 el autor dice «State, Estad en pie, para que no hagan leña del árbol caído», hay un deseo manifiesto de contención estoica, y cuando en la Empresa 34, Retinere nequeo, No puedo encubrirlo, don Juan de Borja demuestra conocer el alma humana y el comportamiento psicológico . Dice: «Es tán dificultosa cosa encubrir, y dissimular qualquier grande afición, o passión, que' estuviere muy drraygada en el ánimo . . . y quanto el ánimo es más noble, tanto mayor trabajo padece en fingir, o, dissimular lo que siente.» Y lo mismo en la Empresa 46, Sic animi affectus, Así hacen las pasiones del alma.

   
 El consejo moral por medio de las Empresas tenía mayor efecto. La afición a las divisas, a los emblemas y a las empresas durante el siglo xvi y xvii fue tan grande, que, muy pronto los mismos teóricos tuvieron que clasificarlas, ya que la vida entera estaba llena de sus signos . Ruscelli, Juan de Orozco, el hermano de Covarrubias y muchos otros las clasificaron . Menestrir, en La science et l'Art des Images, dice: «II y en a plusiers espetes, De sacrées, D'Heroiques, Des Militaires,
Des Academiques, Des Passionées, Des Politiques, Des Morales, Des Burlesques, Des Satyriques.»
En las fiestas, en los funerales, en las nupcias, había divisas y empresas. Añade el mismo autor: «II parut une vingtaine de Devises aux festes qui se firent pour les notes de Cósme de Medicis et Marie Magdelaine Archiduchesse d'Autrichel'an 1608», y también recuerda cuando se celebró la recepción de la Reina de Suecia . Posteriormente: «L'an 1622 on ne vie dans toute 1'Italia dans la France, dans 1'Espagne et dans le Pays-Bas que divers recuils des Devises qui avoient serviaux solemnitez de la canonitation des Saints Ignace de Loiola, Frano;ois Xavier-Philippe de Neri, Isidore, et Therese de Jesus . On a vú depuis la meme chose pour les canonitations de S. Frangois de Sales, des Saints Caétan de Tienne, Louis Bertrand, Frano;ois de Borja, Philippe Benisi, et Rose de Luna .»

Muchos años después Jacobus Boschius en su Symbolographia (1702) hace una clasificación de las Empresas más pormenorizada . Dice que hay: empresas sacras, heroicas, éticas, satíricas, pontificia, regia, polémica, equestria, genethliaca, erótica, ephitalámica y funebria. El mundo de los signos cada vez se complicaba más, en las últimas manifestaciones de un barroquismo desorbitado, que refleja magníficamente las formas de la emblemática y la heráldica. Sin intérpretes y comentaristas
había el peligro de que todos estos signos pudiesen quedar en formas anquilosadas ininteligibles. El mismo mundo pictórico del xvi y el XVII quedaría mutilado en la simple visión si no se comprendiera y explicara toda la profunda simbología que encierra.


    Con el tiempo es evidente que las empresas, divisas y emblemas fueron tema de juego de ingenio. Cuando el propio Menestrier escribe La vie du Roy en divises, que comprende 200 divisas, está haciendo alarde de ingeniosidad suma, de ahí que cite a los españoles con admiración y sobre todo a Gracián. Celebra mucho a Juan de Borja, y sobre todo las divisas que se hicieron a la canonización de
San Francisco de Borja en Avignon.

    Juan de Borja fue el primero en España en publicar un libro de Empresas, cuando la ingeniosidad todavía no era el objetivo principal de la literatura. É1 está en los inicios de un género -anteriormente muy difundido en Italia-, que durante un siglo en España va a tener continuadores. Diez años después de él publicará Juan de Horozco y Covarrubias sus Emblemas morales (Segovia, 1591). La lista es larga: Hernando de Soto publica las Emblemas moralizadas (Madrid, 1599); Sebastián Covarrubias, Emblemas morales (Madrid, 1610) ; Luis Tribaldos de Toledo, Emblemata (1610); Francisco de Villava, Empresas espirituales y morales (Baeza, 1613); Cristóbal Pérez de Herrera, Proverbios morales (Madrid, 1618); Pedro Bivero, Sacrum Oratorium Piarum Imaginum (Antwerpiae, 1634); Diego Saovedra Fajardo, Idea de un Príncipe político-cristiano representado en
cien Empresas (Milán, 1642)...

Introducción incompleta de Carmen Bravo-Villasante




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IDEA DE UN PRÍNCIPE POLÍTICO CRISTIANO

Representada en Cien Empresas.