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jueves, 21 de noviembre de 2024

NOS QUIEREN MUERTOS, de JAVIER MORO

 El sacrificio de un hombre, 

la lucha de una familia, 

la conciencia de un país. 


Editorial: Espasa

ISBN: 9788467069778

Presentación. Tapa dura con sobrecubierta

Idioma: Castellano

Número de páginas: 576

Formato 15 x 23 cm

P.V.P.:  21,90 €

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Editorial: Booket

ISBN: 9788467074925

Número de páginas: 592

Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

Fecha de lanzamiento: 09/10/2024

Plaza de edición: Barcelona

Ancho: 13 cm. Alto: 19 cm. 

P.V.P.:  11,95 €

     El libro se inicia con un prólogo del propio autor donde nos da conocer la realidad vivida en Venezuela en el último siglo. A ello le prosigue lo que según Javier Moro sería una "novela policíaca", la trepidante obra de acción de la actualidad política del país en la última década. Un padre de familia que de la noche a la mañana se encuentra en una celda acusado por un crimen que no cometió, de su mujer que sufre un atentado cuando se ve obligada a maquillar la realidad ante sus hijos al tiempo que clama en la ONU y en la Casa Blanca por la liberación de su marido, de unos padres que no se resignan a que su hijo pierda la vida entre rejas y de cómo, poco a poco, el mundo fue conociendo lo que realmente sucede en Venezuela. El libro presenta un álbum de 16 páginas con fotos en color de los acontecimientos y ofrece la posibilidad de acceder mediante la aplicación QR a vídeos con las acciones y sonidos de la historia que se narra.
Portada del libro que muestra una flor del paraíso frente a los disturbios de prohibición en manifestaciones por la libertad. En la dedicatoria del libro puede leerse un verso: "País mío quisiera llevarte una flor sorprendente", Islas. Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2023.

   En 2014, tras liderar las mayores manifestaciones de protesta en la historia de Venezuela contra el régimen de Nicolás Maduro, el joven político Leopoldo López se vio obligado a tomar la decisión más difícil de su vida: abandonaba su país a otra embajada donde seguiría luchando por la libertad de sus compatriotas desde el extranjero, o permanecía en Caracas y correr el riesgo incierto de ser apresado y sufrir una durísima condena. Debía elegir entre la libertad o la cárcel. No lo dudó ni un instante y decidió sacrificar su vida familiar y entregarse. Se metió en la boca del lobo e hizo lo que nadie esperaba, convirtiéndose en un héroe.

    La obra funciona como una narrativa entre los dos polos del héroe por la libertad propia y de su país que se enfrenta a un malo, el opresor que con su poder emplea las malas artes de dar de cara al exterior y despojar de los más entrañable de la vida. 


Javier Moro entre los protagonistas de la obra

     Javier Moro nos muestra a Leopoldo López un joven asentado que siempre viste de blanco, un economista que estudió políticas en Harvard y se manifiesta por la justicia y libertad en su país como hiciera su tatarabuelo hace un siglo optando por la opción contraria de quedarse en su tierra. Paradoja de la vida, es acusado por incitación pública a la violencia cuando admira a Gandhi y su discurso se pronuncia en la no violencia. 

    En el juicio amañado fue condenado a 13 años, 9 meses, 7 días y 2 horas de prisión. Hay un antes y un después en su persona que manifiesta evidentes secuelas de torturas físicas y psicológicas propias de métodos estalinistas. El régimen, implacable, dispuesto a todo para aniquilar el mas mínimo brote de resistencia, se ensaño con él, sometiéndolo a todo tipo de privaciones. Lo querían muerto. 

    Sobrevivió gracias a la popularidad internacional y supera las vejaciones a las que se encuentra sometido gracias a la fe. Esta es la historia de como sobrevivió, de como sus padres y sobre todo su esposa, removieron cielo y tierra para conseguir su liberación. Y al hacerlo, al denunciar los atentados a los derechos humanos y la destrucción de la democracia, desenmascararon ante el mundo la verdadera naturaleza del régimen de Maduro. 

   Una epopeya contemporánea, el relato de unas vidas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos de la normalidad a lo excepcional y que, por ello, resultan tan apasionantes como ejemplares: el retrato de Leopoldo López y el cómo se sobrevive a la tortura; la de Lilian Tintori, su mujer, que cambia el sentido de su vida centrada en el deporte y que fluye cuando su pareja le dijo: ¿Te quieres casar conmigo? y antes que respondiera, Leopoldo advierte ¿Te quieres casar con Venezuela? Una premonición del curso que toma para defender a su marido e hijos y se convierte en una activista que lucha por la justicia y fue quien pronuncia a su marido: !Nos quieren muertos¡ inmediatamente después de sufrir un atentado. Rotundo título para un relato humanista y romántico, de la lucha por amor a la familia y a un país; la visión de cómo se vive en Venezuela y la gente que como ellos que se vinieron como refugiados políticos a España, abocados al exilio por no poder vivir en su tierra el país que aman. 

    Con estilo vibrante y lleno de la fuerza que le caracteriza para convertirlo en uno de los autores actuales mas queridos y respetados. Por encima de un trabajo periodístico es la historia viva de la lucha y la resistencia por la libertad en Venezuela. Más que una crónica trasciende a convertirse en literatura. Javier Moro que es historiador se ha preparado mediante trescientas entrevistas aprovechando las nuevas tecnologías que permiten comunicarse presencialmente en la distancia y presencialmente con sus protagonistas que han vivido una catarsis curativa al desahogarse en los encuentros. Una "odisea moderna" en palabras del propio escritor. Un país rico por su petróleo y que Javier Moro conoce bien por viajar asiduamente en los años 70 debido a que su padre trabajaba en Viasa, las aerolíneas nacionales del país por amor a su naturaleza, recorrió las montañas de los Andes, desciende por el amazonas hasta  el Orinoco, y llegar a Los Llanos, sin olvidar la costa caribeña, y a la bondad de gentes solidarias.  


JAVIER MORO

Javier Moro (Madrid, 1955) es uno de los autores más queridos por los lectores y valorado por la crítica del panorama literario en español. Historiador, periodista y escritor, también ha trabajado en el mundo del cine como guionista y productor; en esta faceta, vivió cinco años en Hollywood. Entre sus libros, destacan Senderos de libertad (1992), El pie de Jaipur (1995), Las montañas de Buda (1997), Era medianoche en Bhopal (2001), en colaboración con su tío Dominique Lapierre, Pasión india (2005) la vida de Anita Delgado que se convierte en princesa en la India, El sari rojo (2008) relata la vida de Sonia Gandhi, El imperio eres tú (Premio Planeta 2011), A flor de piel (2015), la expedición Balmis de vacunar de viruela desde España a América. Mi pecado (Premio Primavera, Espasa 2018) A prueba de fuego (2020), la vida del arquitecto Rafael Guastavino en Norteamérica. Nos quieren muertos (2023) muestra la situación política que se vive Venezuela.


PRESENTACIÓN DEL ACTO 


VENEZUELA POR DENTRO

RELATO Y TESTIMONIO


POR 


CÍRCULO HISPANISTA COMPLUTENSE



MIÉRCOLES 27 DE NOVIEMBRE

18:30 HORAS


CÍRCULO DE CONTRIBUYENTES

PLAZA DE CERVANTES, 9

ALCALÁ DE HENARES


Puede consultar disponibilidad en el correo:  




Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada:







miércoles, 20 de enero de 2021

Crónica de la peste en Padua (1631-32), por el doctor judío Abraham Catalano

   En 1631 cerca de la tercera parte de la población de la ciudad italiana de Padua murió a causa de la peste, entre ellos más de la mitad de los habitantes del gueto judío. El diario de Catalano, llamado Olam Hafukh –El mundo de cabeza–, es un homenaje a su esposa e hijos fallecidos y un testimonio del dolor y de la fortaleza del pueblo judío. Los siguientes son algunos fragmentos del manuscrito que se tradujeron del hebreo al inglés y del inglés al español.


   He sido testigo del dolor que la terrible peste provocó en la ciudad de Padua y en sus perplejos habitantes en el año de 1631. En esta obra, testimonio de mi recuerdo y mi aflicción (yo, siendo Abraham Catalano), amargamente me dirijo a las futuras generaciones, a los niños no nacidos, para que conozcan en detalle los hechos tal como sucedieron.

 Desde el inicio del brote en Venecia, en 1629, los habitantes de Padua consideramos diversas regulaciones para protegernos y proteger a la ciudad. Entre ellas, que ninguno de los judíos o de los sacerdotes cristianos tenía permitido ir y venir por la ciudad porque podrían portar la plaga, los primeros por sus actividades comerciales y los segundos por sus hábitos peripatéticos.

 Cuando la peste llegó a Verona, en 1630, decidimos rogar a Dios por nuestros hermanos. Un ciudadano líder en nuestra comunidad, Solomon Marini, que Dios tenga piedad de él, encontró entre sus libros una oración larga apropiada para la situación. Esta había sido compuesta hace muchos años en Pisa, ciudad de hombres sabios. Al inicio de la plaga empezamos a rezarla de manera regular junto con Pitum Haketoret.

 Los judíos que nos reunimos el segundo día de Tamuz de 1630 elegimos a cuatro de nuestros mejores hombres de la comunidad para supervisar la salud pública del gueto. El primer oficial en ser elegido fue Aaron Zerah Katz con doce votos a favor y seis en contra. El segundo fui yo, el autor, con dieciséis votos a favor y cinco en contra. El tercero fue Moses Grassito con quince votos a favor y nueve en contra. Y el último fue Azriel Katz con quince votos a favor y cuatro en contra.

*

   
   La plaga llegó a Padua en uno de los días de Sucot en el año 1631. Los cuatro de nosotros inmediatamente prohibimos a nuestra comunidad la compra sin permiso de cualquier objeto a cualquier gentil. También prohibimos comprarles mercancía a los soldados, así se tratara de austriacos o de guardias papales, o en una posada o en cualquier hospital. Los hilos y la lana solo se podían comprar si se contaba con el permiso de todos nosotros. Contratamos a un oficial de salubridad para llevar un registro diario del número de enfermos en la ciudad, el número de muertos y la causa de su muerte para que así pudiéramos conocer el curso de la plaga y tomar precauciones al autorizar la compra de productos en cualquier casa donde hubiera algún muerto o enfermo. Acordamos, más adelante, que nos abasteceríamos de todo tipo de alimentos, aceite y vino para satisfacer las necesidades de todos los habitantes del gueto por el tiempo que durara el azote de la peste.

 Las autoridades venecianas mandaron al gueto a un provveditore llamado Ioanni Fiesani para que supervisara las actividades de control de la plaga. Cuando recién llegó parecía que favorecía a los judíos y los consejeros contamos con su respaldo. Él estipuló que todos los judíos debían obedecernos y que si alguno se oponía sería condenado a muerte. Sin embargo, con el transcurso del tiempo se convirtió en un hombre diferente y no fuimos capaces de entender qué le pasó. Por ejemplo, en un inicio solía otorgar permiso a ciertos judíos para salir de la ciudad y hacer sus labores, pero después se negó a tolerar esto. Algunos judíos salieron de la ciudad a escondidas con un certificado de buena salud en sus manos. En aquel entonces quienes emitían estas “pruebas de salud” las entregaban a judíos y gentiles por igual.

 Mientras la furia de la peste y la confusión de la ciudad de Padua iban en aumento, los judíos tenían la esperanza puesta en Dios pues ningún habitante del gueto había enfermado o muerto. Por ello fuimos objeto de la envidia de los demás ciudadanos. Tuvimos miedo de que nos acusaran falsamente de ocultar las muertes. A pesar de que los oficiales de salubridad estaban al tanto de que los señalamientos eran infundados nos ordenaron realizar un censo para que supieran cuántos habitábamos el gueto. Esto no nos agradó, pero la instrucción fue tan firme que tomamos una suma de dinero para dividir entre los pobres y para entregar a cada individuo. En total contamos 721 personas.

 Después de esto el provveditore decretó que los judíos no podíamos comprar o vender nada. Intentamos desechar esa orden diciendo: “No ha habido ninguna señal de la plaga en el gueto. ¿Entonces por qué nos prohibirían el comercio?” El provveditore respondió a nuestras súplicas y nos permitió vender nuestras mercancías. Más adelante prohibimos la compra de cualquier objeto y para estar en completo control de la situación decidimos sortear diariamente a cinco personas mayores de veinticinco años y casadas para armar guardias. Dos de ellos harían guardia de la mañana a la noche en las dos puertas del gueto frente a la comunidad vecina de Sant’Urbano, y los otros tres en cada una de las entradas al gueto.

 A los pocos días, la esposa del portero gentil del gueto se infectó y mostró signos de hinchazón en la ingle, por lo que su familia se aisló. Su hija también enfermó, pero no quedó claro cómo se contagió, después de veinte días el doctor juzgó que el portero no se había infectado y que podía dar por terminada su cuarentena. Sin embargo, nosotros nos negamos a que abriera la puerta de su casa que daba al gueto, así que en- traba y salía por otra puerta. Le dijimos: “Por favor, ¿usted y su familia podrían abstenerse de entrar al gueto por un par de días? Los trataremos bien.” Pero su hijo entró al gueto para jugar con otros niños como solía hacer y su padre no se dio por enterado. Muchos creen que ese fue el origen del mal que acechó al gueto. En los siguientes días el portero enfermó.

*

   Conforme la plaga incrementó su ferocidad, todo el gueto estaba perplejo. Cuando alguien caía en cama o se sabía que estaba infectado, sus parientes y seres queridos huían y se alejaban de él porque estaban afligidos por el pánico. La persona enferma, abandonada y encerrada, permanecía mortificada porque se daba cuenta que había llegado su hora. Malditos los ojos que han visto estas cosas.

 Empezamos a construir un lazareto como nos ordenó el provveditore: “Encuentren un lugar para sus enfermos fuera de la ciudad. Si no lo hacen entonces nos llevaremos a los judíos enfermos al nuestro.” Meditamos el asunto con detalle ya que si escogíamos un lugar fuera de la ciudad el costo sería enorme y aquellos que fueran llevados hasta ahí morirían de hambre. Nos acercamos al gobernador y con una actitud humana nos dejó elegir un lugar dentro de la ciudad para nuestro lazareto.
Pedimos las casas cerca de la puerta de Ponte Corvo, que se destinaban a los soldados en tiempos de guerra, pero la gente que vivía rumbo a la puerta, entre ellos algunos ciudadanos destacados, se quejaron con el provveditore y nos amedrentaron y amenazaron para que no las ocupáramos. En su lugar nos dieron las casas cerca de la puerta Savonarola que también se otorgaban a soldados, nadie se opuso porque varios sepultureros cristianos vivían cerca. En total el lazareto nos costó seiscientas nueve liras. Estaba dividido en dos partes: una para la gente sana que salía de casas contaminadas y otra para los infectados.

 Mi cuñado Simon Heilprin y yo rentamos una casa con habitaciones amplias, jardines y huertos en el barrio de la puerta Savonarola. Le pagamos al señor Carlo Capo de Vacca la suma de trescientos ducados para retirar los muebles y le pedimos permiso al provveditore para ir ahí –nunca antes había permitido a algún judío rentar un lugar fuera del gueto–. El martes 21 de Tamuz, después de que mi mujer lavó su cuerpo en vinagre y agua y cambió su vestimenta, fuimos a la nueva casa. Para que los enterradores no tuvieran que llevar nuestras pertenencias compramos un burro y se las pusimos como carga. Un agente de salubridad estuvo atento todo el tiempo para evitar que la gente se nos acercara. No tomamos ningún objeto de la casa que nos provocara dudas –ni siquiera el cordón de un zapato–. Dividimos la casa en dos, una parte para mi cuñado y su familia y la otra para mí. Cada sección tenía una puerta exterior. Cada uno de nosotros también apartó un cuarto especial para el cuidado y aislamiento de los enfermos. En mi parte le destiné un cuarto a mi esposa y otro a la sirvienta cristiana que traje con nosotros; en la parte de mi cuñado había un cuarto especial para su esposa y para su cuñada, quienes cuidaron a algunos huérfanos. Pero toda esta preparación no nos sirvió de nada.

 La carreta del sepulturero pasaba con frecuencia cuando llevaba a los muertos a enterrar. Ya que tenía que dar una vuelta larga hacia el cementerio fuera del muro, solía desviarse más de su ruta para recoger a los muertos del lazareto y enterrarlos a todos juntos. También llevaba a diario al lazareto a aquellos afligidos por la peste y a muchos familiares que tenían enfermos en casa y no contaban con hogares acondicionados. Cuando escuchaba la campana de la carreta solía observar a familias que lloraban y a desanimados enfermos conducidos como ovejas al matadero. Me conmovía hasta la piedad y en varias ocasiones experimenté un completo temor cuando vi la carreta cargada con los féretros de personas conocidas.

 El diez de Tamuz, la mujer de Solomon Turkito dio a luz mientras estaba enferma y no hubo nadie que se atreviera a estar con ella. Salió hacia el pozo completamente desnuda, gritando como demente y murió. No se halló mujer que amamantara al niño, así que, lamentablemente, se le envió al lazareto donde le llevaron a una cabra para que mamara de sus ubres. Vivió quince días.

Después Sarah, mi esposa, la devota y modesta esposa de mi juventud, la novia que amé profundamente, enfermó. Fue la hija de Nathan Judah Heilprin de Citadella. Mi corazón murió dentro de mí.

 En el undécimo día, dos más murieron en el lazareto y diez en el gueto, entre ellos David de León, que había sido incluido en el grupo de consejeros. En el duodécimo día, tres más murieron en el gueto y dos en el lazareto y en el decimotercero, ocho en el gueto y seis en el lazareto; en el decimocuarto tres murieron en el gueto y uno en el lazareto. Mi esposa devota murió también en la nueva casa después veinte años juntos.

 Muchas de las personas del gueto que se enfermaron y aliviaron se quejaron de que seguían en el lazareto después de su recuperación. Así que rentamos una casa en el barrio de Savonarola como un segundo lazareto para los sanos y, una vez que les proporcionamos camas limpias, dejamos que hicieran su cuarentena ahí. En el día veintiocho de Av una persona murió en el lazareto y en el segundo de Elul una persona murió en el gueto. En el tercero, cuarto, quinto y sexto día nadie murió. Y fue hasta entonces que el provveditore finalmente dio permiso para abrir las puertas del gueto. Lo había recorrido a caballo, como solía hacer, y vio salir al doctor de la casa de Gad bar Michael, quien había estado enfermo. Interrogó a fondo al médico, pero tuvo piedad de nosotros y permitió que las puertas se abrieran. En el séptimo día de Elul, dos más murieron en el gueto, uno en el octavo día y uno más en el lazareto el decimotercer día. Luego, la plaga ya había pasado.

 Cuatrocientas veintiún personas murieron a causa de la peste. Los que se enfermaron y se recuperaron sumaron doscientas trece personas. Quienes se salvaron de contagiarse fueron 75, entre ellos yo, gracias a Dios.

 La experiencia reveló que los niños de tierna edad eran los menos susceptibles a la peste y, seguidos de estos, los hombres y mujeres jóvenes. Los adultos viejos y las mujeres embarazadas no eran tan resistentes porque casi todos ellos murieron. Incluso aquellos que se infectaron y se recuperaron padecieron fiebres tercianas y cuartanas por largos periodos y no hubo una sola casa en el gueto sin un muerto o un enfermo; hubo solo dos viudas en cuyas casas nadie enfermó. Una era Esther, viuda de Kalman Katz, el sefardí, que tenía dos hijos, y la otra fue Tziviah, viuda de Chaim ben Shushan y sus cuatro hijos. Fue milagroso porque estaban rodeados de casas contaminadas.

 Doscientos catorce hombres y doscientos siete mujeres murieron, entre los muertos hubo treinta y ocho parejas. Treinta mujeres y veinte hombres enviudaron. Quince casas quedaron completamente deshabitadas.

*

   Cuando la plaga finalmente cedió fuimos convocados por el provveditore y el príncipe, quien nos dijo: “Elijan un lugar donde puedan desinfectar sus bienes. Si no cumplen, todo lo que poseen será quemado y ningún gentil podrá poner un pie en sus dominios hasta que hayan desinfectado su propiedad.”

 El proceso de desinfección tardó en total tres meses y cinco días –nuestros objetos nos fueron devueltos todavía mojados y algunos enmohecidos, sobre todo los edredones–. Después de que todo fue desinfectado procedimos a purificar las casas. Yo fumigué cada casa contaminada con brea y azufre y después de limpiar las habitaciones las ventanas permanecieron abiertas por varios días. Las autoridades nos respondieron: “Si en el transcurso de los siguientes días no hay un nuevo rebrote en sus dominios, se les concederá permiso para reabrir las puertas y permitir a los cristianos entrar y salir.” Los nobles declararon que todo el gueto debería permanecer en cuarentena. Los convalecientes que se encontraban fuera del gueto volvieron a casa en el día quinto de Tishréi en 1632.

 Los ocho días de la cuarentena pasaron y el pueblo tuvo permitido salir de sus casas. Los gentiles pudieron volver a entrar y salir del gueto y todas las puertas fueron abiertas como en el pasado.

 Esta es la crónica de la peste y su desenlace. ~

Traducción del inglés de Pablo Duarte y Karla Sánchez.






   Recomendamos la entrada a nuestro blog de la novela sobre la peste en Milán, 1631


LOS NOVIOS 

 de Alessandro Manzoni


lunes, 11 de enero de 2021

LOS AMNÉSICOS. HISTORIA DE UNA FAMILIA EUROPEA, DE GERALDINE SCHWARTZ

                      Premio Libro Europeo 

 Editorial Tusquets, 2020. 

400 páginas. 22,50 euros.

Traducción de Núria Viver 

 Epílogo de José Álvarez Junco 




   El balance de la Primera Guerra Mundial para Alemania supuso dos millones de muertos. El desempleo, el hambre y las enfermedades incrementaron las bajas.

   La revolución de octubre en Rusia provoca la revuelta contra Guillermo II quien, primeramente, reprime los altercados contra él, dimitiendo con posterioridad para dar paso al advenimiento de la república de Weimar. Se cometen asesinatos y el enfrentamiento en las calles impulsa un fallido golpe de Hitler. Los Felices años 20 suavizan las tensiones con las creaciones artísticas de la arquitectura Bauhaus y el cine expresionista alemán. La crisis del Crack del 29 en Estados Unidos arrastra a a la economía germana que recurre al intervencionismo del Estado 1932-34, que en una década acaba con el desempleo.

   La idea de igualdad social volksgermeinschaft representa la sumisión ideológica al nacionalsocialismo con el descenso de la calidad cultural, transformada en una vida burguesa de viajes en crucero y marcada por el sueño de acabar con el hambre pero se cobra, en contrapartida, una importante pérdida de las libertades y la tolerancia. 

 Hitler quedaba legitimado a cometer abusos. Los nazis actuaban a plena luz del día para probar el grado de aceptación de sus actuaciones antisemitas. Ante el genocidio del holocausto nazi la inmensa mayoría del pueblo alemán hizo la vista gorda.

 En Nuremberg 1945 por iniciativa americana se juzgó a 24 responsables del III Reich ante el tribunal militar internacional para no dejar impunes los crímenes, como si se hubiera tratado que un pequeño grupo hubiera tomado el control del Estado. En poco tiempo se dejó de perseguir a los responsables y se abandonó el control del antinazismo.

 Además, se silencian los crímenes. Todos los aliados se benefician incautándose como los ingleses de científicos y patentes alemanas por valor de 100.000 millones de dólares actuales. Los motores a reacción V2 ponen a Francia a la cabeza en la carrera armamentística y los soviéticos se convirtieran en la primera potencia espacial con el envío del satélite Sputnik.           


Oma y opa, los abuelos de la autora

   El abuelo de Geraldine también se enriqueció comprando una empresa a los judíos que fueron expoliados en los tiempos convulsos del nazismo. Más implicado con el III Reich fue Günter Quandt, quién explotó a 50,000 trabajadores judíos y quedaría indemne y sus descendientes, hoy en día son los propietarios del fabricante de automóviles BMW en los Estados Unidos. 


La autora es periodista e historiadora 

    Algunos de los nietos de los protagonistas indagan y se cuestionan la implicación de sus ascendientes en el holocausto nazi. Geraldine encontró una carta de un judío de la familia Löbmann que sobrevivió  al holocausto y que pedía compensaciones a su abuelo, junto a otras cartas personales de la familia que presentan a su abuela afín a Hitler y que entretejen la historia familiar y social de los acontecimientos. El hecho de que la autora sea periodista e historiadora y que sus progenitores sean francoalemanes le ha permitido que se convirtiera en una analista crítica.


 Géraldine Schwarz (Estrasburgo, 1974) es una periodista y realizadora francoalemana. Colabora con diversos medios internacionales y en la actualidad realiza una investigación en los archivos de los servicios secretos federales de Alemania.



Miriam Palacios Martínez




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sábado, 23 de febrero de 2019

EL RASTRO SEGÚN ANDRÉS TRAPIELLO




HISTORIA, TEORÍA Y PRÁCTICA


             

       Nos encontramos en tiempos en los apreciamos lo retro en una tendencia hacia lo vintage, donde se valora la recuperación de objetos viejos que no llegan a ser antigüedades. Qué mejor momento para poner de moda y rendir homenaje al Rastro, uno de los mercados ambulantes más emblemáticos del mundo. Una buena propuesta para el domingo por la mañana. Pasen y vean.




Editorial Destino, 2018 - ISBN 9788423354412 - 23,65 €


                  Acudir asiduamente al rastro es una actividad llena de vida, reciclando, dando una segunda oportunidad a las cosas antes de que los objetos terminen definitivamente en el vertedero. Andrés Trapiello no se considera a sí mismo coleccionista ni fetichista pero todos tenemos nuestros gustos, hobbies o manías que para algunos consiste en tener que pasarse todos los domingos por el barrio de Lavapiés.

                 Lo que se vende en el Rastro no son cosas totalmente desechables también se encuentran antigüedades y cosas viejas, ese plato de porcelana de Talavera que sirvió de vajilla pasa a ser un objeto decorativo de exposición o adorno, pues lo que a uno ya no le vale a otro puede serle muy útil. Rastreando entre la basura se dice que podemos radiografiar y conocer a sus "desechadores", entender sus vidas a través de sus objetos que son también los recuerdos de una sociedad y una época. Los arqueólogos extraen información veraz del vertedero superior a la que muestran unas edificaciones de apariencia que ocultan la realidad social.



                  Un repaso a más de cuarenta años de historia de Madrid, su tradición y su cultura, que nos dará a conocer mucho mejor la ciudad, visitando su Rastro.






      Libro con fotografías emblemáticas como la del vendedor de lotería sin piernas donde el cineasta Carlos Saura guillotina al militar que intimida al tullido. Una escena para el neorrealismo español que captó el cineasta en dos sesiones mientras rodaba la película Los golfos (1959). Una serie de instantáneas que fueron reutilizadas para un libro de Ramón Gómez de la Serna. 





La prohibición al juego se salta la veda en el Rastro. 
Trileros 1977.  Eduador Dea

       El Rastro fue un escaparate en un momento hacia la democracia, hereda una transición de miseria desde la posguerra. Un lugar que ya visitaran personajes de ficción, como la desilusión que se llevó Antoñita la fantástica al pasear con la abuela una mañana de domingo; y que ahora se centra en la visión personal y la memoria de Andrés Trapiello. 




                   En una primera parte del libro se abordan cuestiones teóricas de la historia del Rastro, desde sus inicios, la historia de sus calles, de sus edificios. Rastro creíamos que era por la huella, lo que queda; o del rastreo y la búsqueda. Según precisa Trapiello proviene del reguero de sangre que surcaba por las calles después del sacrificio de la res pues nos encontramos junto al antiguo matadero de la Capital. 


                          
La popular revista Estampa acude al Rastro de Madrid a principios de los 30


                Entre los consejos prácticos, según Trapiello, hay que acudir al Rastro sin desayunar "para que andemos más despiertos", sin asearse para no desentonar con el ambiente, eso quedará para la vuelta; y en compañía de un buen amigo -el autor suele juntarse con Juan Manuel Bonet-, porque así tienes otro criterio, otro punto de vista, y para no perderse detalle de algo se le puede escapar a uno entre tal volumen de cosas. 








    Una segunda parte con las 
formas de actuar, el regateo, los alardes y el resto de leyes que rigen la mecánica del mismo, porque “en el Rastro hay leyes, pero es muy difícil aplicarlas, porque hay tantas como objetos y excepciones”. Si te pesa no haber comprado algo es lo normal, no se puede comprar todo y siempre sucede. Como le dice el sabio comerciante al autor, en una transacción siempre pierde el vendedor porque se deshace de un producto a un precio muy razonable para que el comprador se vaya contento y que no se pierda una transacción. La prueba es que los mismos vendedores siguen ejerciendo su oficio sin ostentación.




    La tercera sección, la de la ‘Práctica’ del Rastro, el “rastrismo”, fruto de sus vivencias, viene toda llena de anécdotas y curiosidades, es la sección de los recuerdos y los amigos que podrían añadirse a una “Guía sentimental del Rastro”. 


                 
Pio Baroja en los años cuarenta a "la busca" de primeras ediciones
   











     Una cuarta parte de iluminaciones del rastro en donde el autor recoge muchos fragmentos inéditos o escritos ex profeso para el libro, que ha recopilado de sus diarios -reunidos en los volúmenes que conforman el Salón de pasos perdidos-, y también sacados de entre todos los artículos y prólogos que ha escrito. 






    La banda sonora del Rastro la puso Patxi Andion a mediados de los 70, momentos antes de que el autor del libro vino a Madrid y pudiera visitarlo con asiduidad.



 Andrés Trapiello nació en Manzaneda de Torío, León, en 1953, y desde 1975 vive en Madrid. Autor de ocho novelas, entre ellas, El buque fantasma (Premio Internacional de Novela Plaza&Janés 1992), Los amigos del crimen perfecto (Premio Nadal 2003; Premio Nacional 2005 a la mejor novela extranjera, Pekín), Al morir don Quijote (2004; Premio de Novela Fundación José Manuel Lara 2005; Prix Littéraire Européen Madeleine Zepter, París, 2005, a la mejor novela extranjera) y Los confines (2009); de un libro sobre el maquis en Madrid, La noche de los Cuatro Caminos (2001), y de un diario titulado Salón de pasos perdidos, del que han aparecido diecisiete entregas. Como ensayista ha publicado, entre otros, Las vidas de Miguel de Cervantes (1993), El arca de las palabras (2006), Imprenta moderna (1874-2005) (2006), Las armas y las letras (1994), revisado en 2010, y El rastro (2018), sobre el mítico mercado de Madrid. Sus primeros cuatro libros de poemas se han reunido en Las tradiciones (1991), volumen al que siguieron Acaso una verdad (Premio Nacional de la Crítica 1993) y Segunda oscuridad (2012). Ha recibido, entre otros, el premio de las Letras de la Comunidad de Madrid (2003) y el de Castilla y León (2011) al conjunto de su obra.






 Recomendamos la entrada a nuestro blog:                             

LAS FUENTES DE LA MEMORIA, LA ESPAÑA DE NUESTROS ABUELOS



 Si quieres ver otra entrada del autor en nuestro blog te recomendamos pinchar:

IMPRENTA MODERNA, de ANDRÉS TRAPIELLO





jueves, 19 de julio de 2018

"NO SABES LO QUE ME CUESTA ESCRIBIR ESTO"

                               
Tímida, con la emoción que le permite su circunstancia
Blackie Books, 2018 - Tapa dura - 16,15€


       "Antes de empezar a leer este libro tienes que saber una cosa: es el libro más difícil de escribir que habrás leído jamás. Porque quien lo escribe, no sabe escribir.
 ¿Cuánto has tardado en leer esta frase?
¿Un segundo? ¿Menos? Pues yo la he tenido que reescribir diez veces. Puede que incluso más".


            Olivia Rueda nos relata su experiencia después de haber padecido un ictus. Como no podía ser de otra manera, lo narra en primera persona -lo que viene siendo el monólogo interior en literatura-, y que los especialistas en neurología lo consideran "charla cerebral" pero no deja de ser la conversación de uno consigo mismo. Lo más parecido a su situación de hablarse para si ante la dificultad de entablar diálogo con los demás. 


   La vida nos puede cambiar a todos en un instante ante un ictus, en cualquier momento. La reacción de cada persona es diferente y la opción de Olivia la consideramos valiente, pese a que ella le quite importancia.  


    De manera "poética" por las referencias emotivas y simbólicas, llena de imágenes, que es el medio que le resulta más cómodo desde su visión personal, inteligente, impregnada de un humor sarcástico. El lector, por su parte, continuamente empatiza con la interpretación emotiva que hace de las personas de su entorno, en especial del personal médico que le tratay con su lucha por salir adelante.
                                    


El tigre que convive dentro de Olivia y al que no debe enfrentarse
    
       La "belleza" del relato, por su fluir, se cuenta como un diario en el que incorpora escritos y dibujitos con los que practicó trabajando su problema. Sin secretos, recogiendo sus pensamientos, que serían similares a los de cualquiera que pasara por su situación. Miedo y con el sentimiento de culpa por lo que afecta a los suyos, como madre de dos niños pequeños, como hija, esposa y amiga de sus compañeros. El cambio de vida y cómo convivimos con los demás.

   Se asusta cuando descubre que lo que dijo no era lo que pensaba que había dicho. Los médicos saben a lo que se enfrentan y caes inocentemente ante los ejercicios que evidencian el problema. Te preguntan si mueves las manos mientras te miran y tocan el pie, y equivocas cayendo en la trampa tendida para verificar que no entiendes lo que te dicen. La movilidad, otra afección importante en el ictus, así como el lenguaje, porque no entiendes lo que oyes y no dices lo que piensas al no tener las palabras: AFASIA

    Nos lo cuenta Olivia: afasia es un daño cerebral que sufren parte de los 100.000 nuevos casos al año y lo padecerán una de cada seis personasOlivia no es un "bicho raro". Ella misma apunta a que el repunte de ictus pueda deberse al estrés y a las tensiones a las que nos encontramos sometidos. A los editores de televisión se les exige mucho esfuerzo cerebral, a la vez que se encuentran muy presionados cuando se echa encima el tiempo de entrega de un vídeo para su emisión inmediata. 
                  
Olivia nos muestra lo que más le ha ayudado: el amor de sus hijos y cómo ven lo que pasa

   Aunque parezca contradictorio con lo anterior, a Olivia le ha ayudado enormemente tanto su personalidad como su profesión de "montadora de mentiras" -lo insinúa ella-, de documentales en televisión, como periodista de imágenes que le han hecho ser muy observadora, y por cómo es ella que lo compara todo. Afortunadamente recuerda y no ha perdido la memoria.

    El libro se sucede en párrafos con títulos muy precisos que le hacen delicioso, valorando cómo ha podido llegar a conseguir escribirlo (damos por hecho que se encuentra revisado y corregido en su léxico por su lenguaje "como habla un indio" -según explica ella, abrevia artículos, determinantes y preposiciones por lo que la redacción ha sido retocada para su comprensión- aunque el punto irónico es suyo), tan mordaz pero tan humano. Si ha podido llegar a escribirlo ha sido en base al esfuerzo que se ha impuesto ella misma. 

   El libro muestra una superación pero Olivia no considera que sea de autoayuda y, además, consigue llegar a alcanzar un ejercicio literario. Todas las obras suelen tomar experiencias personales de sus autores pero en este caso es capital porque no se trata de una ficción. Es un libro que desde la sensibilidad del caso expone la importancia del lenguaje y la comunicación necesaria para la persona. 


    No haremos spoiler pero el "montaje del libro" parece su película y cuando conocemos los detalles te tiemblan las piernas y el resto del cuerpo. No puedo anticipar acontecimientos porque deben experimentarlo, compruébenlo leyéndolo ustedes.


NO SABEMOS CÓMO HAS PODIDO ESCRIBIR ESTO: EL DOCUMENTAL DE TU VIDA 



         Gracias Olivia por contarlo. Nos haces entender el esfuerzo que te ha costado salir adelante y conocer desde cerca una enfermedad que pese a incrementarse resulta ser una gran desconocida.




Cada uno de nosotros lleva dentro de sí
 una chispa de fuego, una fuerza creadora.
Todos somos especiales a nuestra manera, 
porque no existe un ser humano estándar o común.
Todos somos diferentes.
Algunos de nosotros hemos perdido 
la capacidad de usar partes de nuestros cuerpos
 debido a enfermedades o accidentes.
Pero eso no tiene importancia.
Es solo un problema mecánico.
Lo verdaderamente importante es que conservamos
el espíritu humano, la capacidad de crear


           Fragmento del discurso de Stephen Hawking 
Ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos Barcelona 1992
Se lo dieron a Olivia en la agenda con los horarios en el Instituto Guttmann cuando la trataron

  Si quieres conocer a nuestra protagonista la puedes ver en el programa de Televisión Española Página dos presentando su libro: 


http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-olivia-rueda/4550220/


Del cómic, epílogo de Miguel Gallardo, con uno de los propósitos de Olivia cuando saliera del shock