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lunes, 16 de noviembre de 2020

EL CORAZÓN DEVORADO, de ISABEL DE RIQUER PERMANYER



  UNA LEYENDA DEL SIGLO XII 
HASTA NUESTROS DÍAS

ISABEL DE RIQUER PERMANYER

EDITORIAL SIRUELA 

MADRID, 2007

DIMENSIONES: 14.5 X 22.5 cm., 308 pp.

ISBN: 9788498410853

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

librerialibropasion@gmail.com

   La leyenda del corazón devorado, también conocida como la leyenda del corazón comido, aparece en la literatura europea a mediados del siglo XII. En sus rasgos esenciales la historia narra cómo un marido engañado mata al amante de su mujer, le extrae el corazón y lo hace guisar para que ella se lo coma.


   El momento cumbre de la obra es cuando llegada la hora de cenar, Ramón de Castell sirvió el plato a su mujer, que lo comió con delectación. Cuando ella termina, le preguntó: 

- ¿Sabes qué es lo que has comido? 

A lo que ella, extrañada por la pregunta, respondió: 

- No, sino que era el plato más exquisito que he probado nunca. 

 Él le dijo entonces que aquello que acababa de comer era el corazón de Guillem de Cabestany y, para demostrarlo, mandó traer la cabeza cortada. Al verla, Saurimonda casi perdió el sentido, pero, reuniendo todas sus fuerzas, dijo a su marido: 

- Señor, me habéis dado tan buena carne que nunca jamás comeré de otra. 

Cuando Ramón de Castell escuchó esto enfureció y se dirigió con la espada en la mano hacia su esposa, quien corrió hacia una ventana y se arrojó al vacío.


   Esta historia tan particular y extraña de adulterio, venganza asesina y cardiofagia, real y en algún caso simbólica, nunca ha caído en el olvido, siempre ha ido repitiéndose a lo largo de siglos y a la vez renovándose: Dante, Boccaccio en el Decamerón, el anónimo autor del Curial y Güelfa, Nostradamus, Madame D’Aulnoy, el Marqués de Sade, Saint-Saëns, Walter Scott, Barbey d’Aurevilly, Stendhal, Albno Luciani (papa Juan Pablo I), León Bloy entre otros escritores adaptaron este motivo literario.

 En el siglo XX Manuel Mujica Lainez lo recoje en Unicornio y, ya en el siglo XXI, vuelve a aparecer en algunos cuentos como en el de Ángela Vallvery, como relato juvenil en El castell del cor menjat o en un poema de Pere Gimferrer; y adaptados al cine en Hannibal -secuela de El Silencio de los corderos- donde la antropofagia de Hannibal Lester repite las palabras A ciascun´alma presa e gentil core que Beatrize pronuncia cuando come el corazón de Dante.


 De los 22 textos que aparecen en este libro, trece se traducen al español por primera vez; las tres versiones completas más antiguas (Lai de ignaure, La vida de Guillem de Cabestany y el Roman du Castelain de Coucy) también se publica por primera vez Viaje y naufragios del Macedonio de Loyola, un texto en castellano de Juan Bautista de Loyola de 1578.

                          


     Se conoce una versión egipcia en el cuento de Los dos hermanos, que es considerada como la más antigua. Los celos entre dos hermanos a causa de la mujer del mayor que intenta seducir al menor, lo que impulsa a este a castrarse y a extraerse el corazón. Cuando el hermano mayor, arrepentido, ve los despojos, pone el corazón dentro de un recipiente con agua, y lo da a beber al cadáver, que resucita cuando el corazón regresa a su lugar.

   Gudrún, para vengarse dela muerte de sus hermanos, decapita a sus dos (según otras versiones siete) hijos, da a comer el corazón a su marido Atila y luego le ofrece la sangre, mezclada con vino, en los cráneos transformados en macabras copas. Los estudiosos encuentran una narración celta que deriva en las versiones medievales.

   Abstrayéndonos del triángulo amoroso el motivo del corazón arrancado a un hombre o niño y  luego cocido y devorado, se remonta al mito orfico de Dionisos-Zagreo. Hijo de Zeus y de Perséfone. Los Titanes raptaron al niño, que se metamorfoseó en toro y fue cortado en pedazos. Parte, entre la que se encontraban los genitales, sirvió de festín a los Titanes. El corazón, aún palpitante fue recogido por Palas Atenea. Zeus dio a Apolo los miembros del niño para que los enterrara y conservara en Delfos, e hizo engullir a Sémele el corzón, con lo que le fecundó y así volvió a nacer el segundo Dionisos, regenerado por su propio corazón.

    La leyenda medieval aparentemente sigue la doctrina tradicional con la moralina del marido engañado que se venga matando al amante de su mujer, quien acosada ante la reacción enfurecida de su esposo, sigue el camino de su amado. La historia tiene la lectura del hombre celoso y el valor que le reporta el corazón a la amada para que se suicide y así juntarse. El relato de tinte romántico en amores trágicos que aparece en la literatura culta destinada a la nobleza y lejos de caracterizarse por el folklore popular.



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TRISTÁN E ISOLDA



 

lunes, 26 de octubre de 2020

TRISTÁN E ISOLDA

                                       


        Tristán e Isolda es una leyenda de inspiración griega "Teseo y el laberinto" y persa "Wis y Râmîn". Parece que la historia ya se conocía en el siglo VI y luego fue adoptada por los trovadores. La trama está enraizada en tradiciones que probablemente se remontan a la época de la dominación vikinga de la isla de Irlanda en el siglo X, durante el periodo del Reino de Dublín,​ aunque incluye elementos de otros ámbitos culturales. En la Edad Media, se extiende por toda Europa: Las ediciones de Thomas d'Angleterre en inglés (1160-1170), se refiere a las aventuras de un caballero de Cassivellaunus y se incorpora a las leyendas del Rey Arturo; Raoul de Beavais y a Chretién de Troyes, entre otros, pues formaba parte del imaginario francés del siglo XII; Béroul (1180), Von Oberg en alemán (1190-1200), incluida España, donde se encontró en Valladolid un infolio, en 1501.
  
   La principal característica de la historia se basa en mostrar un idilio extraordinario, que escapa de todas las normas y de los sentidos morales, centrando su atención en los sentimientos de los protagonistas. Tristán e Isolda, amantes que estuvieron a un paso de una muerte aceptada como venganza y expiación, y que forman parte de la mitología de la Edad Media europea, en esa lucha de lo espiritual y lo material.

  

El TRISTÁN de EILHART VON OBERG

  El Tristán de Eilhart von Oberg es el único poema alto-medieval sobre los amores entre este héroe y la reina Isolda que ha sobrevivido entero hasta nuestros días. La historia de esta inmortal pareja de amantes, que comenzó a componerse en la segunda mitad del siglo XII, nos ha llegado a través de múltiples manuscritos de los que sólo conservamos fragmentos, tanto en sus primeras versiones francesas (Tristán e Iseo) como en el monumental poema de Gottfried von Strassburg de principios del siglo XIII. Ante este desolador panorama, la versión de Eilhart von Oberg resulta una pieza clave para reconstruir fielmente fragmentos dispersos de una de las novelas de amor más originales y complejas de la literatura universal.


TRISTÁN E ISOLDA de GOTTFRIED VON STRASSBURG

                  

    Los casi veinte mil versos que nos han llegado del Tristán e Isolda de Gottfried von Strassburg paradójicamente constituyen, a pesar de su fragmentariedad, una visión del mundo global, codificada en sus aspectos filosóficos y teológicos, que a través del culto a la pasión erótica desarrolla diversas concepciones místicas medievales. De ahí se derivan las numerosas y polémicas interpretaciones de la obra, que, lejos de producir un consenso entre los estudiosos, no hacen sino sugerir la inagotable vigencia que anima esta historia de extraña e intensa belleza.

   Béroul (1180) fue la fuente en la que se basó Eilhart para su refundición y es muy posible que haya un antecedente común para ambos. Gottfried se basó en Thomas d´Angleterre porque lo indica en el prólogo y son coincidentes en pasajes.

   Se cuenta la historia de amor entre un joven llamado Tristán y una princesa irlandesa llamada Isolda, conocida popularmente como «La blonda» (la rubia), para distinguirla de «Isolda la de las manos blancas». 

   Todo empezó en una batalla: el buen rey Marcos veía como las tierras de Cornualles caían en manos del enemigo. Ante el horror, el fiel rey de Leonís, Rivalen, no dudó en cruzar el mar para ofrecer su espada a la espada amiga. Del final de la guerra no solamente obtendrían la victoria, sino que en virtud de su valentía, el rey Marcos ofrecería a Rivalen la mano de Blancaflor, su hermana. El compromiso no fue un fraude, aquellos dos inocentes se querían, pero su dulce matrimonio fue breve. Tuvieron que volver a su reino para defenderlo de otros enemigos.

   Esta vez, la guerra sólo trajo desgracias: el cuerpo muerto de Rivalen y una tristeza profunda en el corazón de Blancaflor, que el mismo día que trajo al mundo a su hijo, murió y, como no podía ser de otra forma en un día tan triste, le puso por nombre Tristán. Pero el recién nacido no tuvo tiempo ni de llorar, porque los enemigos entraban en el castillo. Con el rey y la reina muertos, solamente quedaba el leal Rohalt para salvarlo: huyó con el recién nacido entre sus brazos y lo haría pasar por su hijo hasta que fuera seguro devolverle al linaje al que pertenecía, el de rey de Leonís.

   Tristán fue educado entre sus hermanastros, pero a los siete años el escudero Governal se hizo cargo de su enseñanza, aprendizaje que le salvó la vida cuando, raptado por unos mercaderes de Noruega y finalmente abandonado a la suerte del mar, llegó a tierras lejanas donde lo apreciaron por todos estos conocimientos. Esta tierra era Cornualles y el que más le quería era el buen rey Marcos. ¡Qué gran noticia cuando supieron que la sangre los unía! ¡Qué emoción sintieron cuando el buen rey Marcos vio al fin en los ojos de Tristán los del valiente Rivalen y la bella Blancaflor! Tanta era la amistad que unía ahora a estos dos hombres, que cuando Tristán volvió a Leonís para recuperar su trono, dejó el reino en manos del leal Rohalt, y volvió hacia las tierras de Cornualles, junto al buen rey Marcos.

   Al llegar a Cornualles, el Morholt de Irlanda estaba aterrorizando a los aldeanos: reclamaba trescientas doncellas y trescientos niños por un impuesto ancestral. La espada de Tristán fue la única que se levantó para defender Cornualles de aquel tratado. El héroe venció dejando parte de su espada en el cuerpo del enemigo, que a la vez dejó en el cuerpo de Tristán el veneno de su arma. Días después, Tristán reposaba en una cama emponzoñada. Su cuerpo recubierto de heridas soltada un hedor que sólo el amor del fiel Governal y del rey Marcos podían soportar... pero Tristán puso fin: pidió a Governal que lo metiese en una barca y que lo enviase hacia al mar, una vez lo había salvado de los mercaderes y quizás ahora lo haría del veneno del Morholt.

   El mar lo llevó hasta las manos de una bella dama que lo supo curar, pero que también eran las manos del enemigo, de la sobrina del Morholt y de la hija del rey de Irlanda, Isolda la Blonda, las mismas manos que lo llevarían a una vida de errático amor. Cuando las heridas empezaron a desaparecer y su rostro podía ser identificado, huyó a Cornualles.   

   En el castillo del rey Marcos ya había empezado el complot: los varones más recelosos veían con malos ojos la amistad que le unía con Tristán y le exigían descendencia. Cansado de tanta palabrería, el rey Marcos propuso una apuesta: aquella mañana unas golondrinas le habían traído un cabello dorado y sólo se casaría con aquella a quien pertenecía. Tristán se lo pensó y queriendo tapar las bocas de aquellos que lo acusaban de pretender el reino, él mismo se echó de nuevo al mar para buscar a aquella que ya conocía y traerla a los brazos de su amigo. 

   Cuando Tristán llegó al irlandés puerto de Weisefort, las voces reclamaban al valiente que al fin se desharía del dragón maléfico que cada día bajaba a la aldea y se comía a una familia entera. En la desesperación, el rey de Irlanda había ofrecido la mano de su hija, Isolda la Blonda, al caballero que consiguiese vencerlo.

   El cobarde caballero que había indicado el camino del monstruo a Tristán, volvió aquel mismo día donde estaba el dragón y al ver que estaba muerto pensó el engaño: el caballero que había matado a la bestia seguramente estaría muerto, así que cogió la cabeza del dragón y reclamó la mano de Isolda la Blonda. Al rey le costaba creer que aquel cobarde hubiese realizado la hazaña e Isolda la Blonda no quiso claudicar. Reunió a sus sirvientes más fieles y quiso ver la escena del crimen; unos metros más allá de donde se encontraba el dragón muerto se hallaba el cuerpo abatido de Tristán.

   Isolda la Blonda acogió al héroe para curarlo del veneno y poder demostrar, una vez recuperado, que él había sido el vencedor. La bella dama no reconoció en el rostro de Tristán al asesino de su tío, pero en cambio la espada del héroe habló por él: le faltaba un pequeño trozo que encajaba perfectamente con el que Isolda la Blonda había encontrado en el cuerpo de su tío Morholt, cuando volvió difunto a Weisefort. Cogió la espada que un día había matado a su tío y la encaró contra Tristán. El valiente no tenía ni armas ni arpas para apaciguar la ira de la bella dama, pero todavía le quedaban las palabras. Despacio, la fue convenciendo de su valor, de por qué había tenido que matar el Morholt, de cómo había luchado por ella para deshacerse el dragón y de cómo había empezado todo cuando unas golondrinas habían traído uno de sus cabellos dorados a Cornualles.

   La princesa se enterneció, pero la ternura no sería igual en el corazón del rey de Irlanda cuando viese delante suyo el culpable de la muerte de su hermano. Así que Isolda le hizo jurar a su padre que siempre guardaría lealtad al héroe que había matado al dragón y que le ofrecería igualmente su mano como esposa. Ante toda la corte de Weisefort apareció Tristán. El odio se podía leer en las espadas que, ahora desnudas, clamaban venganza. Anticipándose a la revuelta, Tristán había pedido que los mejores varones del reino de Cornualles viajaran hacia Weisefort para presentarse en el castillo. Acababan de entrar a la sala donde, con su nobleza, apaciguaron la rabia de Irlanda.

   Las manos del rey de Irlanda unían ahora las de Tristán e Isolda y en aquel bello momento, Tristán prometió en voz alta que llevaría a la dama hasta los brazos del rey Marcos. Duras palabras para el corazón enternecido de Isolda la Blonda, que ahora se sentía traicionada por aquel que ella había decidido defender y que no la quería por esposa. La madre reina, previendo la inmensa tristeza de su hija, preparó una poción mágica en secreto y se la dio a la leal Brangien, sirviente y amiga de la princesa. Cuando el rey Marcos e Isolda bebieran la poción quedarían enamorados hasta el mismo día de su muerte.

   La poción no tocó nunca los labios del rey Marcos. En el barco camino de Cornualles, mientras Brangien dormía el peor sueño de su vida, Tristán e Isolda tragaron por error el líquido encantado. Cuando Brangien despertó ya era demasiado tarde, los amantes estaban destinados a serlo por siempre jamás y en aquel mismo barco se entregaron el uno al otro, traicionando por siempre la lealtad al rey Marcos y entrando en un infierno que los perseguiría el resto de sus vidas.

                   

   Llegados a Cornualles, la noche de boda con el rey Marcos, Brangien se hizo pasar por Isolda la Blonda dejando así su virginidad en manos del monarca y guardando a su reina de toda deshonra; después Isolda se iba volviendo loca de desconfianza, hasta el punto de ordenar a dos caballeros la muerte de su amiga Brangien, por miedo a que hablase –¡suerte tuvo Isolda de la piedad de los dos caballeros ante la historia de Brangien, que finalmente pudo volver a la corte en vida, abrazada por la amistad que Isolda le profesaba de nuevo!-; más tarde los varones empezaron a sospechar de los amantes y metieron otro veneno, el de los celos, en el corazón del rey Marcos para que echara a Tristán de su reino.

   El rey Marcos finalmente cedió a las malas lenguas, y tras varios intentos fallidos por parte de los varones llegó la prueba concluyente: un hilo de sangre de una herida insignificante de Tristán se podía ver en la cama que cada noche compartían el rey Marcos e Isolda la Blonda. El odio no se hizo esperar y construyó una hoguera para quemarlos el mismo día. Camino de la hoguera, Tristán consiguió escapar, pero cuando el rey supo que Tristán se había escapado, su odio creció tanto como las llamas que ahora se levantaban delante suyo. Ya a punto de echar a la hoguera a la que había sido su dulce esposa, el grupo de leprosos de Cornualles habló: ¿realmente la odiáis y queréis que muera en un instante?, le dijeron.

   La propuesta de los leprosos era macabra: que les dieran a Isolda la Blonda para vivir entre ellos, para convertirse en una de ellos y ver cómo su cuerpo radiante se iba deformando en una muerte cruel y lenta. Una venganza perfecta que el buen rey Marcos no desaprovechó. Los leprosos se llevaron a Isolda la Blonda pero ignoraban que Tristán bien pronto se la arrebataría de nuevo para llevársela a la profundidad de los bosques de Cornualles.

   Dos años vivieron en medio del bosque acompañados del fiel Governal. Extrañamente felices, los harapos y la comida primitiva no les molestaban. Pero el veneno del amor no los eximía de los remordimientos y por eso cada noche sus cuerpos desnudos se juntaban, pero sin llegar nunca a tocarse. Una espada separaba los dos jóvenes en señal de castidad. Así fue como se los encontró el rey Marcos cuando descubrió la cabaña. No estaban acurrucados, el uno sobre el otro, entrelazando brazos y piernas como correspondería a cualquier pareja de amantes. Y comprendió. Puso su espada en lugar de la de Tristán separando de nuevo a su amigo y a su esposa. El mensaje era claro, podían volver a casa.

   A su regreso, las voces de los varones no se hicieron esperar. De nuevo pedían el exilio de Tristán, y contra su propio corazón, el rey Marcos accedió. También pidieron el juicio del hierro rojo para Isolda la Blonda, según el cual si decía la verdad, al coger el hierro al rojo vivo su mano quedaría intacta. La bella dama no tembló. Envió un mensaje a Tristán, que no se había marchado de la comarca, pidiéndole que fuese a la playa vestido de mendigo. El día señalado, llegaron en barco al juicio, pero Isolda pidió la ayuda de algún mendigo para no mojarse el vestido. El harapiento Tristán se acercó y cogiéndola entre los brazos la llevó hasta la arena, donde Isolda la Blonda le hizo caer. Al hacer el juramento fue concisa: os puedo prometer que nunca en la vida nadie más que el rey Marcos y este mendigo que acabáis de ver me ha tenido entre sus brazos. El hierro al rojo vivo fue como agua para las manos de Isolda.

   Recuperada la confianza del rey y cumplido el juramento, Tristán decidió que era el momento de alejarse si no quería volver a traer la desgracia a la vida de su amada. Los amantes se separaron por primera vez. No podían vivir ni morir el uno sin el otro. Separados, no era la vida ni la muerte, sino la vida y la muerte a la vez. En la distancia, los celos aparecieron en sus corazones. Tristán había cabalgado todas las tierras del Mediterráneo ofreciendo sus servicios de caballero en diferentes reinos. Ni un mensaje de Isolda la Blonda. La veía cubierta por las amabilidades del rey Marcos mientras él vagaba por tierras lejanas.

   El reino de Bretaña aceptó la mano de una dama que tenía por nombre Isolda de las Blancas Manos. En el mismo momento que aceptó se arrepintió; cuando la tuvo en la cama nupcial le mintió: no podía darle su cuerpo hasta pasados seis meses.

  No pasaron seis meses que, en una de las batallas que Tristán libró para defender su nuevo reino, otra vez entró el veneno en sus venas. Esta vez, no obstante, no había remedio. No podía ser más desgraciado, había confesado al hermano de Isolda de las Blancas Manos, ahora su amigo, su tortura. También un veneno, ¡pero este de amor! El leal compañero se enterneció ante la petición que le hacía Tristán: ver a Isolda la Blonda antes de morir. Aceptó el favor y quedó con Tristán en que si volvía con ella, alzaría velas blancas en su barco, y si no podía hacerlo las velas serían negras.

   Tal día llegaba ya Isolda la Blonda para ver a su amante, que la otra Isolda, la de las Blancas Manos, llevada por la rabia de saberse segunda mintió a Tristán diciéndole que el barco de su hermano alzaba velas negras. Allí mismo se fundió el cuerpo del héroe y todavía estaba caliente cuando Isolda la Blonda entró en la habitación. Pero aquel calor era sólo un recuerdo de Tristán, una sombra que ya no volvería a dormir a su lado. Y así mismo, como había entrado, se tumbó sobre el cuerpo muerto de Tristán para morir ella también. No eran nada si no estaban juntos. Y también juntos, moría ahora uno contra el cuerpo del otro.

   Hemos adoptado los nombres de Tristán e Isolda por ser los más populares a raíz de la adaptación musical de la ópera de Wagner, pese a que no dejan de nombrarse indistintamente según las distintas lenguas.




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PALABRAS DE AMOR DE TODOS LOS TIEMPOS POR JUAN ANTONIO MARINA

 UN TRATADO DE  LOS SENTIMIENTOS 

A TRAVÉS DE LAS MÁS INTENSAS CARTAS DE AMOR






jueves, 9 de abril de 2020

FORASTERA, SERIE OUTLANDER, DE DIANA GABALDON

Autora: Diana Gabaldon

Editorial: Salamandra

Tapa blanda
777 pp.,14 x 22 cm
31ª edición, 2019
ISBN 9788498387186
A estrenar, 14,25€

Puede consultar disponibilidad en el correo:  
librerialibropasion@gmail.com
9ª entrega: Cuenta a las abejas que me fui

   Recién acabada la Segunda Guerra Mundial, una joven pareja se reúne por fin para pasar sus vacaciones en Escocia. Una tarde, cuando pasea sola por la pradera, Claire se acerca a un círculo de piedras antiquísimas y cae de pronto en un extraño trance. Al volver en sí se encuentra con un panorama desconcertante: el mundo moderno ha desaparecido, ahora la rodea la Escocia de 1734, con sus clanes beligerantes y supersticiosos, hombres y mujeres rudos, a veces violentos, pero con una capacidad de vivir y de amar como Claire jamás había experimentado en su anterior vida. Acosada por los recuerdos, Claire tendrá que elegir entre la seguridad del futuro que dejó atrás y la apasionante incertidumbre del pasado que ahora habita. En esta primera parte de la saga de Claire Randall —que continúa con Atrapada en el tiempo, Viajera y Tambores de otoño—, Diana Gabaldon ha escrito una historia de amor diferente, en la que los encuentros fortuitos y el juego equívoco del tiempo se conjugan en un intrigante final.






Forastera es la primera parte que inicia y da nombre a la saga que prosigue con Atrapada en el tiempo y Viajera. Una saga que se compone de diez títulos y que se ha convertido en un fenómeno editorial al ir su edición bolsillo por la 31ª edición. Un cóctel que compagina en una novela romántica, un viaje en el tiempo hacia la narrativa fantástica pero sin dejar el carácter histórico y su chispa erótica muy sutilmente introducida. Ha sido llevada a una aclamada serie televisiva de gran éxito.



DIANA GABALDON

    Se licenció en Biología Marina, doctorándose posteriormente en Zoología. Su trabajo como profesora de temas ecológicos le permitió tener a su alcance una vasta biblioteca, donde descubrió su afición por la literatura. Tras años de escribir artículos de su profesión y cuentos humorísticos para Walt Disney, Diana comenzó a publicar en Internet los primeros capítulos de su primera novela, Forastera. En poco tiempo, el libro se convirtió en un gran éxito de ventas.





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AFRODITA, de Isabel Allende


Cuentos, recetas y otros afrodisíacos

lunes, 20 de enero de 2020

TE QUIERO por HÉLÈNE DELFORGE y QUENIN GRÉBAN




           
EDITORIAL ALGAR - 27 x 34 cm - ISBN 9788491423782 - 20,90 €

                 De los autores de Mamá, también publicado en Algar que va ya por la cuarta edición en menos de dos años, presentamos otro álbum ilustrado al que pronosticamos idéntico éxito por mantener la misma fórmula de microrrelatos sobre el sentimiento universal del amor, muy emotivo en textos que se acompañan en sincronía con ilustraciones pictóricas de gran formato y parecen haber sido extraídas de escenas de películas.






El amor. 
Un estado, una oportunidad, una sorpresa,
un sentimiento, una sensación, una emoción. 
El amor se vive, el amor se dice, el amor se cuenta,
el amor se comparte, el amor comienza,
el amor acaba...
a veces. Pero no siempre.
Hay tantas clases de amor como enamoradas y enamorados.







           Para los que aman bajo un sentimiento eterno y no a la concupiscencia condicionada por la limitada fecha en el calendario que indica un día de los enamorados determinado por intereses económicos y comerciales.






   Si te ha gustado esta entrada te recomendamos Mamá, de los mismos autores. 

MAMÁ: HECHO CON EL CORAZÓN




   Si lo que te interesa es la vena pasional y romántica recomendamos el género epistolar en:

QUIERO ESCRIBIRTE ESTA NOCHE UNA CARTA DE AMOR por ÁNGELES CASO







domingo, 12 de enero de 2020

QUIERO ESCRIBIRTE ESTA NOCHE UNA CARTA DE AMOR por ÁNGELES CASO


    «Bien sabes, amado mío, lo que perdí al perderte... lo que causa mayor dolor no es el hecho de haberte perdido, sino la manera como sucedió. Cuanto más desgarradora es la pena, mayor consuelo exige. Y nadie salvo tú, tú mismo, la razón única de mis sufrimientos, puede consolarme. Tú eres la causa única de mi tristeza, y solo tú puedes devolverme la alegría o concederme al menos algún alivio. Y estás obligado a ello, pues yo he cumplido a ciegas todas tus voluntades: no pudiendo resistirme a ti ni en lo más mínimo, por orden tuya,tuve el valor de destruirme...»



            Con este fragmento extraído de una de las dos cartas recopiladas en este trabajo epistolar por Ángeles Caso, de las emitidas por Eloísa, abadesa de Argenteuil, a su amado Pedro Abelardo, se posiciona el listón bien alto al mostrar la pasión amorosa en un corazón ardiente. Una mujer que no entiende el amor prostituido por dinero y lo hace por satisfacer los deseos de su pareja mientras el querido, por su parte, mitiga la relevancia de amor como concupiscencia, lujuria y providencia celestial cuando ella llega a superponer su sentimiento a la oración religiosa que procesa por requerimiento de su amado marido. Su correspondencia estuvo censurada en su tiempo por provocadora.

                   
Un  sobre envuelto con quince rosas

                
Ángeles Caso recupera la correspondencia epistolar reveladora y fascinante de quince grandes escritoras y las introduce con sus historias amorosas que las inspiraron: Las biografías de cada autora -una suerte de «micronovelas»- las historias que les dieron origen. La recopiladora ha traducido personalmente la mayoría de la correspondencia, eligiendo los fragmentos más representativos de sus sentimientos y sus estilos literarios. 



   El título del libro «Quiero escribirte esta noche una carta de amor», es extraído de la correspondencia de Katherine Mansfield al amante que más tarde se convertiría en su marido. A través de sus cartas, inéditas hasta la fecha en español -al igual que muchas otras que recoge este libro-, su voz más íntima se une a la de otras grandes escritoras que sintieron la urgente necesidad de revelar lo inconfesable, el poder del deseo, la insoportable incertidumbre, la desesperación, el dolor de una pasión no correspondida o la inmensa felicidad de amar y ser amado.


   La abadesa Eloísa de Argenteuil se enfrenta al Infierno por escuchar a su carne, ya en la primera mitad del siglo XII, cuando la también religiosa y visionaria Hildegarda de Bingen mantuvo una posible relación lésbica con Richardis, hija de su protector y su separación supuso la muerte de ésta. La abadesa entendió que sus escritos trascenderían al destinatario, siendo la voz de Dios que hablaba a través de ella; Simone de Beauvoir se empeña en destruir cualquier rastro burgués en el amor y en la vida; Ninon de Lenclos rechaza todos los tópicos sobre el arrebato amoroso; la romántica George Sand busca morder el amor hasta sangrar; la madre del feminismo, Mary Wollstonecraft, está dispuesta a ceder todas sus libertades -e incluso a acabar con su vida- si no consigue la entrega de su ser adorado; también la brillante y talentosa Charlotte Brontë implora el afecto de su maestro de francés y, aunque monsieur se encuentre casado, ella espera la respuesta de amour a sus cartas más que un mendigo un trozo de pan. Los instructores generan un afecto y debilidad especial con sus pupilos que comprobamos en Eloisa y Richardis. 
Turner, 1978 - 10,00 €

 María Zambrano vuelca reproches en las cartas a un amor de juventud con anhelo de matrimonio, mientras, su pareja no acepta la paternidad y le "culpa" de su embarazo, por lo que tuvo que padecer, sola, la muerte de su retoño; Marina Tsvietáieva busca en el amor sin límites la fuente de su inspiración poética; Emilia Pardo Bazán se revela con gran sensualidad e infidelidad, escribiendo subidita de tono a su "ratoncito" Benito Pérez Galdós, manteniendo durante tres años una relación en su "nido" y viajando juntos para mantener la relación en secreto porque él no pretendía que se hiciera público. De las emitidas por don Benito no queda rastro y se sospecha que los Franco las destruyeron por pecaminosas; o Julie de Lespinasse quien es capaz de amar al mismo tiempo y con igual intensidad a dos hombres... 


   
Un mapa de la sensibilidad femenina a lo largo de la Historia, una inspiración para escribir cartas de amor, y para amar e, incluso de desamor para dejar un amor que nos destruye o un amor imposible o no correspondido. Cartas de amor dictadas por grandes maestras de la palabra que, a su vez, podrán conducir a sucesivas epístolas de alumnas aventajadas que esperarán con anhelo correspondencia a vuelta de correo.


«Ya que me falta tu presencia, que al menos la dulzura de tus palabras [por carta] me devuelva la dulzura de tu persona.» 




La crítica ha dicho...

«Ángeles Caso nos muestra la fragilidad y vulnerabilidad del ser humano ante uno de sus mayores anhelos en la vida: amar y ser amado. [...] Un libro conmovedor y hermoso que recuerda cómo el amor es el misterio sobre el que el ser humano avanza en la vida en medio de luz, penumbra u oscuridad.»

Santiago Vargas, The Huffington Post


«Un libro espléndido. Las cartas de amor aquí reunidas no son cartas de seducción (una carta de amor nunca lo es), son cartas de rendición, de entrega absoluta, [...] piezas literarias de altos vuelos, literatura de la importante, de la que te salva. [...] Así que si la vida les parece a ratos demasiado insoportable o chabacana o si temen la llegada de las Navidades y todo lo que conllevan, ya tiene un posible remedio: abrir este libro por cualquiera de sus páginas.»
Milena Busquets, El Periódico


«Acceder a los textos íntimos de estas escritoras es un privilegio: cada una se muestra en el amor como en su obra, con su estilo y su voz. [...] Un catálogo de relaciones, una cronología universal de los amantes: profundamente enternecedor.»
Aloma Rodríguez, El Mundo (La Esfera de Papel)






   Ángeles Caso (1956) es escritora, historiadora del arte y comunicadora. Ha publicado biografías del músico Giuseppe Verdi, la emperatriz Sisí y ensayos de la historiografía de género, como Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras (2005), Ellas mismas. Autorretratos de pintoras (2016), Grandes maestras. Mujeres en el arte occidental (2017) y el libro infantil Pintoras (2018). Es autora de novelas de gran éxito y ha recibido galardones como el Premio Planeta 2009 y el Premio a la Mejor Novela Traducida en China 2010 por Contra el viento, y el Premio Fernando Lara 2000 por Un largo silencio. Es también traductora, articulista y guionista. Su obra está traducida a quince idiomas.









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