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lunes, 22 de abril de 2024

LOS CELTAS: IMAGINARIO, MITOS Y LITERATURA EN ESPAÑA, de MARTÍN ALMAGRO GORBEA


Primera presentación del libro:
 
  Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara  
 


    ¿Quién dijo que la literatura hispánica medieval no aporta nada? 

    Tan solo hay que ver los motivos de la portada del libro `Los Celtas: Imaginario, mitos y literatura en España´, que presentamos en este post y cuyo estudio sirvió de gran ayuda a nuestro trabajo para comprender la sociedad prerromana en la península ibérica en donde se muestra el combate singular, de campeones del vaso de los guerreros de Numancia que preside la portada. Arriba, de izquierda a derecha, la lira de los bardos que aparece en tierras extremeñas y en Luna (Zaragoza); seguidos de la representaciones numantinas del guerrero fallecido en combate que es portado por los buitres a los dioses y el cetro del doble caballo adorado por la cultura celta con poderes psicopompos; el lobo cenital representado en Rauda marca el tiempo astral y devora al sol como aparece en leyendas celtas germánicas, escandinavas y galaicas, atrapando a la luna.

 Abajo, imágenes de los fundadores en las características monedas de la península ibérica de jinete a caballo portando lanza; un santo levitando en el agua sobre un estanque que asienta un pez del inframundo; lobos con carnaza del escudo de Vizcaya y la imagen del héroe combatiente, según el romance de las Cántigas de Alfonso X el Sabio. 

    El héroe fundador es el relato que aparece en Iberia como en el Rey lobo, guerrero de Alcudia de Elche, o el luchador que se enfrenta al grifo, lobo de Porcuna, Jaén. Las influencias fueron habituales y se llega a reconocer la infancia de Fernán González en los grandes clásicos. Gonzalo de Berceo se sirvió de relatos galos para narrar los milagros de la Virgen, salvo en dos; hasta la llega de El Quijote que enmudece las bocas. En este libro se muestran narraciones propias de nuestra cultura: La magia de la piedra a la que se jura fidelidad o devotio a Fernán González; el vuelo de las aves que determinan malos augurios en El Cid y Los siete infantes de Lara.



Editorial: Almuzara

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

páginas: 424 pp. 15 x 24 xm.

Plaza de edición: Córdoba

Fecha de lanzamiento: 23/06/2018, día de San Juan.

ISBN: 9788417229139

Alto: 24 cm x Ancho: 15 cm

peso: 571 gr.

P.V.P. 23,95 € , Precio de feria 21,56 €


    En esta obra, el arqueólogo Martín Almagro-Gorbea despliega ante nosotros la evolución de la mentalidad celto-hispana, a través de sus tradiciones orales, analizadas desde las escasas noticias trasmitidas de la Antigüedad en la Edad Media y sobre las creaciones literarias celtas a las conservadas en Irlanda, Escocia, Gales y Bretaña. 

     A lo largo de sus páginas descubriremos los más antiguos testimonios documentados en Hispania sobre relato mitológico y aedos en el Bronce Final, a fines del II milenio a. C., cuando aparecen representadas liras en relieves de Extremadura. La épica celta que transmitieron los bardos en las asambleas Oenach, homenajes a sus héroes fundadores o reyes fallecidos, serán el precedente de los cantares de gesta y de la épica castellana; las tradiciones celtas atlánticas, originarias de la literatura irlandesa, galés y bretona en la Castilla medieval, como el influjo de los ímmrama irlandeses en el conocido romance del Conde Arnaldos, en la Leyenda de San Amaro y en el mito de la «triple muerte» plasmado en el `Libro de Buen Amor´; que finaliza con la Materia de Bretaña y el ciclo artúrico, que tanto influjo tuvieron en los libros de caballería.

    Además, la literatura hispano-celta perdura hoy en día en relatos populares españoles, algunos tan famosos como las Leyendas «sorianas» de Gustavo Adolfo Bécquer, pues son un reflejo del imaginario popular de origen celta ancestral. plantas aves y sirenas regeneradoras de vida en romances como el Conde Olinos que en Castilla también se conoce de Fernandito en alusión al que consideran su fundador Fernán González. 

   La obra saca a relucir el potente conocimiento que el autor tiene de la literatura gaélica, las claves propias de la literatura hispano-celta con importantes fuentes en las leyendas vascas de tradición celta y la herencia del relato oral prerromano en la literatura castellana que trasciende a los cantares de gesta:  leyendas de `Fernán González´, `Los siete infantes de Lara´, `Mio Cid´, entre otros; pasando por `El Quijote´ que también da muestra de la magia reencarnadora de las aves y sigue presente en la narrativa actual con la triple muerte en la trilogía de `La ciudad Blanca´ de Eva Gª Sáez de Urturi.

Relato del "héroe fundador" enfrentándose a la alimaña. Porcuna, Jaén.

 Martín Almagro Gorbea nace en Barcelona el 5 de enero de 1946. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Del Cuerpo Facultativo de Museos (excedente). Director del Museo Arqueológico de Ibiza (1969-70). Conservador (1970-76) y Director del Museo Arqueológico Nacional (1998-99). Catedrático de la Universidad de Valencia (1976-80) y de la Complutense de Madrid (1981). Director de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (1979-83). Fundador de la revista Complutum. Alexander von Humbold Forschungspreis. Medalla al Mérito Histórico Capitán Alonso de León, de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, Monterrey, México. Correspondiente de l Académie d Aix–en–Provence, de la Real Academia de Extremadura, de l Académie des Inscriptions et Belles–Lettres. Académico de la Academia de Arte e Historia de San Dámaso. Académico de Mérito de la Academia Portuguesa da História. Prologuista de nuestro libro Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara.


Recomendamos acceder a las entradas a nuestro blog:

LOS PILARES DE CASTILLA EN LAS RAÍCES CELTAS DE LARA

 de Antonio Palacios Gonzalo







viernes, 22 de marzo de 2024

RUBAIYAT DE OMAR KHAYYAM EN LA TRADUCCIÓN DE LOS VERSOS AL INGLÉS POR EDWARD FITZGERALD

 THE RUBAIYAT OF OMAR KHAYYAM IN ENGLISH VERSE BY EDWARD FITZGERALD


Omar Khayyam

  
        La obra que presentamos es una recopilación de poemas que constituye un clásico oriental. Edward Fitzgerald lo traduce como «cuartetos». La palabra "diwan", en persa, tiene la acepción de verso. En torno al segundo milenio se escribieron éstos y fue cuando aparecieron en Al-ándalus, nombre que dieron los árabes a la península, las primeras composiciones que se conocen en castellano: las jarchas خرجة (jarŷa) mozárabes que escuchaban los poetas árabes y las incluían en las moaxajas, de ahí que palabras castellana se encuentren mezcladas con el árabe.

Bienhaya la que, apurada
por la ausencia de su amigo
cuyo amor le quita el sueño
cual cruelísimo enemigo,
así a su madre le canta
dando a sus penas alivio:
Ya, mamma, me-w l-habibe
bais'e no más tornarade.
Gar ké faréyo, ya mamma:
¿No un bezyello lesarade?

Estos cuatro últimos versos mozárabes vienen a decir: Madre, mi amigo / se va ya y no tornará más. / Dime, qué haré, madre: / ¿no me dejará [siquiera] un besito?


  De Sur a Norte, se conocerán con posterioridad las cantigas galaico-portuguesas que versan también sobre el amor al amigo y a la amada. Es nuestro homenaje al día de la Poesía que se celebró ayer.

Editor: Dr. Houssein-Ali Nouri Esfandiary, 1949.

Printed By: Shumposha Photo Printing Co., Ltd. In Japan, 3rd, 1974.  

Hosseinn Behzad Miniatur and Prologue.

Encuadernado en piel con tipografías doradas y estuche de cartón deslucido.

P.V.P. 95,00 €

    Rubaiyat (رباعیات عمر خیام en persa) es el título que el poeta y traductor británico Edward Fitzgerald dio a una colección de poemas de Omar Khayyam (1048-1131). La traducción de Rubaiyat es «cuartetos». Otros poetas, como Fernando Pessoa, Yeghishe Charents o Elías Konsol, escribieron sus propios rubaiyat siguiendo la tradición de Khayyam.



Estructura

Los dos primeros versos de un ruba'i (singular de rubaiyat) riman juntos con el último, por lo que el tercero es un verso libre. Según Sadeq Hedayat, los rubaiyat se componen de dos pareados (beit), formando así cuatro versos.2​ Para el orientalista francés James Darmesteter, esta forma es «la más poderosa de esta poesía cuando la compone un verdadero poeta».


Temática

Según Xabier Correa Corredoira, los rubaiyat tienen un repertorio temático muy variado, y destacan el disfrute del vino, el amor y el erotismo, la crítica a las instituciones (especialmente las religiosas), el nihilismo, la reivindicación del librepensamiento y del agnosticismo, incluso del ateísmo; la muerte y la sabiduría.


El autor 

  Omar Khayyam, matemático, y poeta persa, recibió una sólida educación en ciencias y filosofía y fue un prestigioso astrónomo, lo que le ha valido que se pusiera su nombre a un importante cráter de la Luna: el cráter Omar Khayyam. Fruto de su gran erudicción, nos ha dejado uno de los libros más importantes de todos los tiempos, los Rubáiyát, que significa literalmente «estrofas». En este pequeño libro, que se empezó a conocer tres siglos después de la muerte del poeta. Omar Khayyam nos brinda con exquisita sensibilidad unas odas al vino y la belleza, el goce del momento presente, la vanidad de la vida en este mundo, etc.





El Rubaiyat de Omar Khayyam, de Edward Fitzgerald

Por Dick Sullivan


   Tenemos suerte de poder leer El Rubaiyat de Omar Khayyam ( The Rubaiyat of Omar Khayyam ). Fue por pura casualidad cómo Fitzgerald conoció a uno de los victorianos que hablaba persa, Edward Cowell, el cual era lo suficientemente amigo suyo como para ayudarlo, pues Fitzgerald no era lingüista. Fue también por casualidad como Cowell descubrió un manuscrito de Omar Khayyam en la biblioteca Bodleian.

 Khayyam fue un matemático que vivió en el noreste de Persia entre el 1040 y 1131 (o 26). La historia de Omar Khayyam tiene sus variantes pero hay una versión en la que bastantes historiadores están de acuerdo. Nació en Naishapur, una ciudad a doscientas cincuenta millas del actual Teherán, y no demasiado lejos del sur del río Oxus. Su provincia, Khorassan, fue próspera, teniendo tierras fértiles y además estando en la ruta del comercio entre China y el Mediterráneo. Estar abierto al comercio también implica estar abierto a la conquista y, ocho años antes de que naciera, la provincia fue dominada por los invasores turcos, fervientes recién convertidos al Islam que ocuparon el territorio bajo la autoridad del califa de Bagdad.

   Omar Khayyam (Khayyam significa constructor de tiendas, supuestamente el oficio de su padre, se convirtió en uno de los matemáticos y astrónomos más importantes de su época. Era seguidor del filósofo árabe Avicena que fue, sucesivamente, discípulo de Aristóteles y de la ciencia griega. En 1074 ayudó a reformar el calendario persa, a pesar de que hubiera disputas al respecto. Como matemático utilizó la geometría para resolver ecuaciones cúbicas, también trabajó en el quinto postulado de Euclides.

   Debido a un cierto malestar político y resentimiento personal perdió el favor, y se retiró a escribir versos amargos sobre el consuelo del vino, la compañía y la fugacidad del tiempo. La forma que elogió consistía en una estrofa de cuatro versos llamada ruba'i, que significa “cuarteto” en árabe. El plural es rubaiyat. Una traducción en inglés del título sería, Omar Kayyam's Quatrains o Los cuartetos de Omar Kayyam. Esta estrofa de cuatro versos no era utilizada por los poetas persas; pero es muy memorable y lo suficientemente flexible como para contener ideas subversivas; cualquier otra observación que pueda hacerse sobre esta poesía, es completamente herética. Algunos han visto la posibilidad de que fuera sufí y que el vino y la ebriedad simbolizarán un entendimiento místico. Cowell quería creer algo así. Fitzgerald no. La mayoría de las veces leemos traducciones de las ideas. Aquí lo que cuenta es la mente del traductor — y no hay nada místico de ningún tipo en el Khayyam de Fitzgerald.

   ¿Qué tipo de poema es éste? A Keats no le gustaba la poesía con propósitos. Le disgustaba. Y ésta tiene mensaje. A los poetas modernos se les exige que escondan el significado (si lo hay) y que dejen al lector adivinar. Aquí el significado está abierto y es explícito. En la poesía persa todas las estrofas están llenas de contenido, colocadas por orden alfabético (utilizando la última letra de la última palabra de cada primera línea). El poema de Fitzgerald se acerca más a un pasaje del día que el proceso del amanecer a la salida del sol. “Un proceso" (“Una progresión”) “ubicado en un vago esbozo de la historia del alma” (“Una preciosa pequeña égloga”) (“Una bonita pequeña égloga”) “ descolocada de sus cuartetos esparcidos” (“ teselado de sus cuartetas dispersas”) En una carta a Tennyson, caracterizó los versos como “salvajes contra el destino” (“salvaje contra el destino”) ”El Pathos de Epicuro” (“Epicurean Pathos” ) e “infieles”. Lo que expresa, explicó, “es lo que está en el fondo en la mente de todos los humanos; sólo que convirtiéndolo en música”. El poema entero es una evocación al agnosticismo y al epicureismo, la filosofía que busca la felicidad a través de la amistad y la evasión del dolor.Se trata de reconocer la brevedad de la vida y la ausencia de una vida posterior.

Un momento en el desperdicio de la aniquilación,

un momento del pozo de la vida para saborear.

Las estrellas se están poniendo y la caravana

comienza hacia el amanecer. ¡Oh, apresúrate a la nada! [xxxviii. 1ª ed.]

El consejo del poema es carpe diem — aprovecha el momento — puesto que no existe otro mundo después de éste. Esta observación es completamente agnóstica. Un creador de algún tipo al que se apela como Tú o como el alfarero, aparece una vez o dos tan solo para ser rechazado por ser irrelevante o reprochado.

Reprochado en:

¡Oh, tú, que hiciste al hombre del más impuro lodo

Y con el paraíso creaste la serpiente

Para todas las culpas que manchan nuestro frente,

Da y recibe el perdón que purifica todo


¡Oh Tú, que hiciste al Hombre de la Tierra más baja,

y que con el Edén ideaste la Serpiente:

Por todo el Pecado con el que se ennegrece el Rostro del Hombre, 

el Perdón del Hombre da y recibe! [lvii. 1ª ed.]


Rechazado en:

Y esa copa invertida a la que llaman cielo,

Bajo la cual, a rastras, vive y muere la gente

No levanta las manos en suplicante anhelo,

Pues cual tú y como yo, es del todo impotente.


Y ese cuenco invertido que llamamos El Cielo,

bajo el cual vivimos y morimos arrastrándonos,

no levantes tus manos hacia Él en busca de ayuda, porque se

mueve tan impotentemente como tú o yo. [lxxii. 5ta edición]

   El objetivo de Fitzgerald no era una traducción literal. Buscaba más bien lo esencial, la clave del contenido, pretendía hacerlo legible. De vez en cuando era capaz de darle la vuelta al original para que encajara dentro de lo que él quería. Cowell, escribiéndolo desde Calcuta, hizo hincapié en el hecho de que la última línea de lo que sería una estrofa lvii (primera edición) debería decir “Tú, que otorgaste el arrepentimiento y aceptaste las disculpas”. (“Tú que concediste el arrepentimiento y aceptaste excusas.”) Fitzgerald lo puso, y después rechazó el cambio “. . . El perdón de los hombres es dar y recibir” (“El perdón del hombre da y recibe”).

   Las estrofas están perfectamente formadas para cumplir la función de transmitir un mensaje. Técnicamente los versos ingleses están en pentámetro yámbico, divididos en cuartetos con rima aaxa. La fuerza del verso — conocido como estrofa Rubaiyat — recae en la tensión entre los dos pareados. En la mitad de ellos hay una separación de dos puntos, punto y coma, un signo de interrogación o de exclamación. El biógrafo victoriano de Fitzgerald, AC Benson, las compara con los epigramas o mini-sonetos que cada uno trata sobre un sólo pensamiento. Se podría crear un paralelismo con bromas a cerca de ellos. El primer pareado expresa un pensamiento, el segundo —como el remate de una broma en un verso— da un giro hacia un ángulo inesperado, pone fuerza en ambos versos. El ultimo verso rimado, por otro lado, siempre cierra el razonamiento con un final indudable, como un portazo: (N. de T. las traducciones siguientes son de Joaquin V. González)

Y aunque el vino el sainete del infiel me jugara

y aunque me despojase de mi traje de honor

yo admiro siempre cómo el viñador comprara

tal merca por venderla la mitad menos cara.


Y por mucho que el vino se haya hecho el infiel

y me haya robado mi túnica de honor... bueno,

a menudo me pregunto qué compran los vinateros

, la mitad de los bienes que venden. [lxxi. 1ª ed.]


   Cada estrofa es casi indivisible. En el Oxford Book of Quotations dos tercios del poema completo están reproducidos enteros. (La primera edición tiene setenta y cinco estrofas, la quinta parte de ciento siete.) Sólo ocasionalmente se puede extraer un pareado y que se queda sólo:

Pienso a veces que brotan con más carmín

Nacidas en la tumba de un cesar sangrado.

A veces pienso que nunca sopla tan roja

La Rosa como donde sangró algún César enterrado. [xviii. 1ª ed.]

   Nos dice Benson que Fitzgerald no era ningún creador. Su obra original, Euphranor ( Euphranor ), es un diálogo platónico entre dos estudiantes de Cambridge. Está en prosa y se dice que tiene poco argumento y una caracterización pobre. Cuando tenía veinte años, escribió algunos versos que no parecían muy prometedores:

Es un espectáculo aburrido

ver morir el año,

cuando los vientos invernales

hacen suspirar los bosques amarillos: 

¡suspirando, oh! suspirando.


Con Khayyam había un encuentro entre dos mentes. Su método, que él llamó "aplastante": aplastaba las estrofas originales, como patatas, quizás, las transformaba en algo con un sabor y una forma diferentes. El original es más tranquilo y cuestionable, menos alborotado y más dogmático. Otra traducción de Peter Avery y John Heath-Stubbs da un sabor diferente – y supuestamente – con más sabor que el original. No es fácil que sus traducciones y las de Fitzgerald coincidan, es casi imposible. Este extracto es de Avery/Heath-Stubbs:

Todas las plantas que crecen junto al arroyo

seguramente han crecido de labios de los ángeles;

No pises bruscamente ninguna planta

porque ha surgido del polvo de las mejillas de tulipán. [63]


Esta debe ser la estrofa que Fitzgerald puso así:

Y esta preciosa hierba cuyo verde apacible

guarnece la ribera que nos hospeda grata

pisa en ella muy suave, pues saber no es posible

de qué labios amantes ella brota invisible


Y esta deliciosa Hierba cuyo tierno verde

empluma el labio del río en el que nos apoyamos ¡

Ah, apóyate en ella ligeramente! ¡ Pues quién sabe

de qué labio alguna vez hermoso brota sin ser visto! [xix. 1ra edición]


Todas las plantas que crecen junto al arroyo

seguramente han crecido de labios de los ángeles;

No pises bruscamente ninguna planta

porque ha surgido del polvo de las mejillas de tulipán. [63]


Estrofa que Fitzgerald cambia a:

Y esta deliciosa Hierba cuyo tierno verde

empluma el labio del río en el que nos apoyamos ¡

Ah, apóyate en ella ligeramente! ¡ Pues quién sabe

de qué labio alguna vez hermoso brota sin ser visto! [xix. 1ra edición]


¿Y qué tal estas dos-? La primera de Avery/Heath-Stubbs:

En el extremo del deseo puse mi labio en el de la olla

Para buscar el elixir de la vida:

Ella puso su labio en el mío y murmuró

"Disfruta del vino, no volverás a estar aquí". [139]


Entonces a este cuenco de barro deposité

Mi Labio en el Pozo secreto de la Vida para aprender:

Y de Labio a Labio murmuró: "¡Mientras vivas,

bebe! Porque una vez muerto, nunca volverás". [xxxiv.1ª edición]


En el extremo del deseo puse mi labio en el de la olla

Para buscar el elixir de la vida:

Ella puso su labio en el mío y murmuró

"Disfruta del vino, no volverás a estar aquí". [139]


Y Fitzgerald:

Pedí a los bordes de esta pobre copa de arcilla

Que de la vida ignota me enseñara lo cierto:

Murmuró labio a labio, esta verdad sencilla

“Bebe, mientras que vivas, ya no regresas muerto!


Entonces a este cuenco de barro deposité

Mi Labio en el Pozo secreto de la Vida para aprender:

Y de Labio a Labio murmuró: "¡Mientras vivas,

bebe! Porque una vez muerto, nunca volverás". [xxxiv.1ª edición]

    Habiendo conseguido un poema personal y especial, Fitzgerald no parece capaz de parar de hacerle pequeños ajustes. Al final, sus primeras ideas eran mejores aunque hay algunos aciertos en la quinta edición, publicada en 1889 exactamente treinta años después del poema que apareció en primer lugar. Aquí está la primera estrofa traducida literalmente por Mr Heron-Allen:

El sol arroja sobre los tejados el lazo de la mañana;

Kai Khosru del día, arroja una piedra al Cuenco: ¡

Bebe vino! porque el Heraldo de la Aurora, levantándose,

lanza a los días el grito de "¡Bebed!".


Esto fue lo que Fitzgerald hizo con la primera edición (1859):

¡Despierto! porque la mañana en el cuenco de la noche

ha arrojado la piedra que hace volar las estrellas;

¡Y he aquí! El Cazador del Este ha atrapado

la Torreta del Sultán en un lazo de luz.


La cuarta (1879) y la quinta (1889) son así:

¡Despertad! Pues ya el sol que en fuga ha dispersado

Del campo de la sombra las pálidas estrellas

Y ahuyentó de los cielos a la noche con ellas,

Al torreón del Sultán lanza un rayo dorado.


¡Despertar! porque el Sol ha dispersado en vuelo

las estrellas que ante él se encuentran desde el campo de la noche,

expulsa a la noche junto con ellas desde el cielo y golpea

la torre del sultán con un rayo de luz.

    Sólo en la tercera edición intenta volver a la original: arrojar una piedra en una taza o cuenco era, aparentemente, una señal para los hombres de amontonarse cuando estaban en el desierto. Esta explicación aparece en un pie de página, de las cuales, se ha dicho que hay pocas porque no son necesarias; No queda mucho entre el lector y la idea principal del contenido. A parte de la filosofía, el poema resulta más llamativo por su extraordinaria legibilidad (es más legible que en su prosa). En el glosario sólo hay veinte palabras.

Iram llevó sus rosas a donde nadie sabe,

con la septanulada ánfora de Jamshid;

¡Oh! pero aún destila del vino el rubí suave

y la fuente en el huerto canta su salmo grave. [Iv. Primera Ed]

De hecho, Iram se ha ido con toda su Rosa,

y la Copa de los Sev'n-ring'd de Jamshyd, donde nadie lo sabe;

Pero la vid aún produce su antiguo rubí,

y todavía sopla un jardín junto al agua. [Iv. 1.ª edición]


Los leones y lagartos han hecho su guarida

donde Jamshid brillara y hondamente bebiera

y de Bahrán forzudo la cabeza temida

pisa el asno salvaje, ¡mas no vuelve a la vida!


Dicen que el León y el Lagarto guardan

Los Tribunales donde Jamshyd se gloriaba y bebía profundamente:

Y Bahröm, ese gran Cazador, el asno salvaje

patea sobre su cabeza pero no puede romper su sueño. [xviii. 5ta edición]

   Irám es un jardín árabe legendario — un rey preislámico del que se dice que dio vida a las artes de la civilización. Dentro de su copa de siete anillos, podÍa ver lo que ocurriría en cada parte del mundo. Su corte estaba en Persépolis. Bahrm Gur es otro rey legendario. "Gur" significa “asno salvaje” y “solemne” — como en un lugar de enterramiento. En el original, por lo tanto, hay un juego de palabras. Sólo hay suficientes palabras como éstas para dar un sabor exótico y sin estropearlo.

   El poema fue publicado el mismo año que El Origen de las Especies de Darwin, en 1859, diez años más tarde In Memoriam y ocho años antes Dover Beach La Playa de Dover > de Arnold. La gente se acomodó como pudo, supongo. No le hicieron tanta sombra. Hay respuestas más profundas a la pregunta "¿De qué trata todo esto?" "¿De qué se trata?", pero nadie puede dar pruebas de que los mensajes del poema sean agnósticos, a menos que estén equivocados. Se ha dicho del poema que trata de obviedades, pero éstas, también denominadas perogrulladas, se denominan así, a mi entender, porque son ciertos. Se trata de obviedades de la vida cotidiana, verdades del día a día, pocos de nosotros encontramos mejores formas de expresarlas. 

Algunas ideas pueden resultar juveniles o adolescentes hoy en día. Por ejemplo:

¡Ah, amor! Con él unidos tú y yo conseguiríamos

Este mísero mundo tomar en nuestra mano;

Y hacerlo mil pedazos: luego lo reharíamos

Conforme a los deseos del corazón humano


Ah Amor! ¿Podríamos tú y yo conspirar con el Destino

para captar este lamentable Esquema de Cosas en su totalidad? ¿

No lo haríamos añicos y luego

Re-moldearlo más cerca del Deseo del Corazón? [lxiii. 1ª ed.]


   Después tenemos de nuevo un siglo de gente destrozando “esquemas de cosas enteras” y conocemos a posteriori lo mal que acaban. Algunos dicen que El Rubaiyat es una obra pobre, pero que su pobreza tiene vitalidad; se puede imaginar la obra siendo declamada por alegres victorianos en una cena de la asociación de Rowing. En el siglo XIX comenzaron a surgir las sociedades de Omar Khayyam a lo largo de Inglaterra y los EEUU, y los recitales de versos formaban parte de la atracción.

Ven a llenar mi copa, y en primaveral anhelo,

echa de ti ese manto de contrición y dudas;

El ave-tiempo apenas tiene luz para el vuelo,

y — ¡mira! ya sus alas está tendiendo al cielo. [vii. Primera Ed]


Ven, llena la Copa, y en el Fuego de la Primavera

arroja el Vestido de Invierno del Arrepentimiento;

El Pájaro del Tiempo tiene poco camino

para volar... ¡y he aquí! el pájaro está en el ala. [vii. 1.ª edición]

En su biografía Benson incluye un párrafo muy perspicaz a cerca de Fitzgerald:

   Entre la luz del sol y la oscuridad hay infinitas gradaciones, y es en las percepciones de estas emociones más suaves y delicadas, estos pensamientos que surgen y nacen entre la oscuridad y el día, donde consiste la esencia incomunicable del asombro y el deleite. Y lo aprobemos o no, fue en esta región medio iluminada donde pasó la vida de Fitzgerald.

   Entre la luz del sol y la oscuridad existen graduaciones infinitas, en las percepciones de las emociones más sensibles y delicadas, los pensamientos que surgen entre el día y la oscuridad, ahí donde yace la incomunicable esencia del asombro y el deleite. Y estemos de acuerdo o no, fue en la mitad de ese lugar donde Fitzgerald pasó la vida.

   Lo que más le atraía eran las cosas evanescentes — “la danzante zambullida de un barco impreso en un lienzo”, dice Benson: "el gesto de una mano, la hiedra en una pared ruinosa"- una prensa de lienzo”, dice Benson, “el gesto de una mano, la hiedra en una pared en ruinas”) Nunca fue un hombre que pasara el tiempo en tabernas como Khayyam o cualquier otro, excepto cuando apareció ése deseo en su mente. quien dice que el poema debería ser tratado como pura literatura inglesa. Pero Khayyam fue esencial. Le dió la forma y el contenido, el tema y la única estrofa a la que Fitzgerald pudo dar fuerza. Curiosamente, las pocas estrofas sin tensión estructural son las que más se acercan a la naturaleza melancólica de Fitzgerald. Ahí no hay contraste de ideas, sólo un pensamiento de tristeza continua:

Escribe y pasa el móvil dedo del infinito

Y después, ni con toda tu piedad o tu ciencia

Lograrás que regrese para cambiar lo escrito:

Ni con todas tus lágrimas borrarás la sentencia.


El dedo en movimiento escribe; y, habiendo escrito,

sigue adelante: ni toda tu piedad ni tu ingenio

lograrán que vuelva a cancelar media línea,

ni todas tus lágrimas borrarán una palabra de ella. [Li. 1.ª edición]


El libro reproduce el texto original



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sábado, 23 de septiembre de 2023

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. EDICIÓN DE ÁNGEL BASANTA. ILUSTRADO POR JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ - ANAYA

       
        Presentamos una edición del Quijote muy asequible. Moderada en precio, calidad didáctica y con el incentivo de encontrarse ilustrada por José Ramón Sánchez, que se hizo popular por las apariciones en televisión mostrando su habilidad en la ejecución de dibujos personales donde el autor en pocos trazos representaba películas famosas. Visiones que componen La vuelta al cine en sesión continua, que fue convertido en un maravilloso libro. El reto, ahora, lo constituye la obra más importante de nuestra literatura y que también le ha quedado de película. J. R. Sánchez obtuvo los Premio Nacional de Ilustración y Premio Lazarillo, galardones más que merecidos por su pasión por el dibujo; y cuenta con una obra recopilatoria: Vivir para dibujar.

Edición, introducción y notas de Ángel Basanta

Editorial: ANAYA

MADRID, 2005 

Encuadernación: Tapa dura en tela con sobrecubierta 

1328 pp., 17 x 25 cm.

ISBN: 9788466745840


Puede consultar disponibilidad en el correo:  






    Este Quijote de José Ramón Sánchez es un alarde de talento y maestría y, sobre todo, una manifestación de amor. 

    Enamorado del libro de Cervantes, de su trabajo y dominando el oficio, día a día, página a página, José Ramón fue dibujando todo lo dibujable: el hidalgo y su casa, la familia, el escudero y los amigos, pueblos y paisajes, las cuadras, las ventas y los castillos, los libros y las cacerolas, el fuelle con que atizar el fuego, las armas, el caballo y el asno, los combates y los ocios, las victorias y las derrotas, los personajes, hasta los más fugaces. Todo lo que don Miguel imaginó lo ha vuelto a recrear José Ramón.

    No ha dibujado el corazón del "Caballero de la Triste Figura", pero lo podrá dibujar en cualquier momento, el de Sancho, desde luego, y el de Cervantes. 

El Caballero con El Quijote en el pecho

    El suyo, el del pintor, bien patente queda en cadPuede consultar disponibilidad en el correo:  

   

a trazo de su lápiz.

    Muchos pintores o dibujantes han proyectado ilustrar el Quijote. Muchos grandes lo han hecho, incitando a los que venían detrás, entusiastas que echaban de menos los dibujos que quedaban por hacer, las posibilidades que no se habían apurado. José Ramón ha dibujado prácticamente todo. 

    Durante cinco años, día tras día, a solas con su lápiz ha recreado el mundo del Quijote con entusiasmo y con la humildad del lápiz sencillo ante el papel en blanco. Mil dibujos elaborados amorosamente, rendidamente, «sin sobresaltos de color ni tamaños desmesurados», hasta culminar la enorme tarea.

    José Ramón ha puesto tanto entusiasmo en su trabajo que tendrá que pasar mucho tiempo antes de que otro ilustrador encuentre el necesario para superar el empeño de recrear este tema inagotable.

    Queda demostrado, aun sin querer demostrar nada, que con un lápiz sencillo se puede levantar un monumento a tan grandiosa creación.

        La edición de Ángel Basanta, aparte de un interesante estudio en la introducción, donde muestra las influencias del Quijote en la novela española de todos los tiempos y en la producción de autores contemporáneos de la talla de Torrente Ballester en Fuga de Jota B,  Miguel de Unamuno en Vida de Don Quijote y Sancho o en su aproximación a las tres novelas ejemplares y en autores más recientes como Mateo Merino en La fuente de la edad, Premio Nacional de narrativa (1987), y Luis Landero con Los juegos del amor tardío.

       El libro se acompaña de notas con dibujos de los objetos y aclaraciones comprensivas para adaptar el lenguaje del Siglo de Oro a nuestros días.

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

   


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miércoles, 15 de marzo de 2023

EMPRESAS MORALES de JUAN DE BORJA, Edición FACSÍMIL

    Una temática que reconocemos por otras interpretaciones de símbolos y emblemas políticos. Se sale de los libros religiosos o de las novelas de caballería y modas al uso y, a su vez, fue pionero, sirviendo como modelo para otras series que le secundan para transmitirnos la visión del mundo y una moral filosófica, recreadas con alta calidad literaria y estética. 



  Editorial: Fundación Univeristaria Española. 1981.

BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo]. 

Empresas Morales de Don Juan de Borja.

FACSÍMIL de la de Francisco Foppens, Bruselas 1680,

Edición e introducción de Carmen Bravo-Villasante.

MADRID, 1981.

Encuadernación: Tapa dura en piel con sobrecubierta.

XXXI+461 pp., 16,5 x 22 cm.

Ilustraciones de emblemas b-n.

P.V.P. 38,00 €




    BORJA, Juan de [Conde de Mayalde y de Ficallo, 1533-1606]. 

   En el año de 1581 don Juan de Borja publicó en Praga el libro de Empresas morales que don José Bartolomé Gallardo en su Catálogo de Libros Raros y Curiosos.

   Empresas morales compuestas por el Excmo. Sr. D. Juan de Borja, Conde de Mayalde y de Ficallo, Treze y Comendador de la Orden de Santiago, Embajador por el Rey Felipe II a la corona de Portugal, y a la Majestad Cesárea, Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Emperatriz Máría, de los Consejos de Estado y Guerra del Señor Rey Felipe III, Presidente en el Real de Portugal, y Mayordomo Mayor de la Sereníssima Señora Reina Doña Margarita. Sácalas a luz el Doctor Don Francisco de Borja, su nieto, Arcediano Mayor de la S. Metropolitana Iglesia de Valencia, y Capellán Mayor de S. M. en su Real Capilla y Monasterio de las Descalzas Franciscas de Madrid. Dedícalas a la S. C. R. M. del Rey Don Carlos II, Nuestro Señor. En Bruselas, por Francisco Foppens, mercader de libros. 1680.»



   Vemos, pues, en esta última edición, el libro notablemente ampliado gracias a la diligencia del nieto del autor, que en un breve prólogo dirigido al Rey, explica cómo aumenta el volumen en una segunda parte de Empresas morales que su abuelo dejó manuscritas para dar a la estampa. E insiste en lo acendrado de las virtudes morales y políticas que son tema del libro, al tiempo que hace alusión a su antecesor el Duque de Gandía, San Francisco de Borja, cuyas obras espirituales han podido influir en la concepción de estas empresas. 


   Y resume en las últimas palabras toda una teoría de la emblemática y de lo empresarial en su relación íntima con el dibujo, cuando se lo recomienda, si «quisiere divertirse a materias, que deleitando la vista (por ser tan varias) den gusto al entendimiento, y no sin fruto».  Este párrafo está tomado de la Dedicatoria que hizo el propio don Juan de Borja a su S. C. R. M. y que firma en Praga el primero de julio de 1581, como humilde vasallo y criado, dedicatoria que se ha suprimido en esta segunda edición.

 
   En este prólogo (que antes fue epílogo), don Juan de Borja indica que no ha seguido rigurosamente las leyes de las Empresas: «Aunque las leyes, que han publicado algunos nuevos autores, de la manera de hazer las Empresas, son tan rigurosas, como las han querido hazer; añadiendo unos, y quitando otros a su beneplácito; no por eso me pareció, que obligaban a la observación de ellas. . . » Y si ha dejado de seguir las leyes, es por haber querido en esto imitar a los antiguos.



   Respecto al comentario de las empresas declara haber preferido ser breve a hacer un largo comento, que deja al lector. Al final declara su intención didáctica y moral ; «pues el intento con que se han hecho ha sido de aprovechar en algo al que las leyere, por ser lo que se trata materia de buenas costumbres, que es lo que tanto nos importa». 


   El libro, muy bello, consta de dos partes, la primera compuesta de cien empresas, y la segunda (donde se indica «primera impresión»), de ciento veinticinco.

   En las páginas pares, o sea, a la izquierda, va un lema en latín, que encabeza un comento, o comentario, sin escolios marginales, como luego será costumbre en muchos autores de empresas y emblemas, véase Covarrubias, Soto y Solórzano Pereira. En las páginas impares, o sea, a la derecha, va el dibujo. Por lo general, ya en la mayor parte de los autores, el dibujo siempre precede al comentario, como si éste fuera subordinado a la imagen gráfica. Aquí parece que el dibujo es secundario, una consecuencia del texto, que es lo principal.



   El texto, o comento, va precedido de un lema o mote en latín. En la primera parte del libro en el propio comentario lleva la traducción en español, el latín va en letra grande, el español en cursiva. Ejemplo: MERUISSE SATIS. Basta merecerla.
LEVE ET MOMENTANEUM. Liviano, y de boca dura. Los lemas no llevan traducción en el comentario de la segunda parte, la traducción va al final en la tabla de materias.


     En estas empresas morales de Borja desaparecen los versos que solían escribirse usualmente debajo del lema y del dibujo. Queda exclusivamente el comentario en prosa, parece como si el autor prescindiera de los versos como de un adorno superfluo. Hay que reconocer que muchas veces los versos eran flojos y carecían de la dignidad del comentario, aunque por otra parte hicieran más fácil y entretenida la lectura, y hasta sirvieran de ayuda nemotécnica.

Vicios y virtudes
   Como el propio don Juan de Borja anuncia en su prólogo, en este libro de las Empresas morales se trata de materia de buenas costumbres, por lo que los vicios y las virtudes son el tema principal. Analizadas las empresas una por una se ve que los motivos se centran en los males y vicios de: la vanidad, la ira, la venganza, el engaño, la soberbia, la ingratitud, la mentira, la soberbia, la arrogancia, la codicia, la impaciencia, la crueldad, la calumnia, la ambición, la inconstancia, la temeridad, el engaño, la falsedad, la envidia, la altivez, la sensualidad, la discordia, la inconstancia, la desconfianza, la sospecha, la impiedad. En una palabra, las pasiones.



    Contra todos estos vicios, el autor contrapone las virtudes, y señala repetidamente: la paciencia, la prudencia, la grandeza de ánimo, la fortaleza, la cordura, la constancia, la caridad, el valor, la esperanza, la magnanimidad, la firmeza de ánimo, la gratitud, la libertad, la discreción, el recato, la igualdad de ánimo, la verdad, el silencio, la proporción, la armonía, la mansedumbre, la humildad, el menosprecio del mundo, la justicia, la sabiduría, la dignidad, la diligencia, la amistad, la templanza, la austeridad, la clemencia, la liberalidad y la honra. Fuera de esto no hay nada más. Todo está concentrado en vicios y virtudes.


    Los dibujos 
 Unas cartelas o tarjas arquitectónicas con una ornamentación geométrica de volutas o roleos suele repetirse en casi todos los dibujos de los emblemas. La cartela está dividida en dos partes, la de arriba es un rectángulo que encierra el lema, y la de abajo, más amplia, encierra el dibujo, en el que predominan las formas simples y con frecuencia, como hemos dicho, geométricas. Los dos compartimentos están claramente separados. La ordenación suele ser simétrica, los campos de las cartelas muy limpios y claros, con un motivo o dibujo central.

    Las cartelas de las Empresas morales de Juan de Borja son casi idénticas que las cartelas del libro de Luca Contile titulado Ragionamiento di Luca Contile sopra la propieta delle imprese (Pavía, 1572). Frente al grutesco naturalista del primer Renacimiento se oponen los ornamentos planos, las molduras arquitectónicas, prescindiendo totalmente de follajes ornamentales y partes zoomórficas. Únicamente en alguna empresa del segundo libro hay excepción muy ligera de introducir cabezas de carnero y algún angelillo.


   Al hacer un estudio de las imágenes de los dibujos encerrados en los marcos de las cartelas, se observa casi una total ausencia de la figura humana, con lo cual Juan de Borja parecía seguir los preceptos de los tratadistas que evitaban la representación del hombre.

   En la temática de los dibujos se observa que la mitología es escasa . En el primer libro sólo hay cuatro menciones: Atlas, Júpiter, Dnaydas, Tántalo. De una manera preconcebida el autor ha evitado dibujar y nombrar dioses de la gentilidad, ignorando o prescindiendo del paganismo del que estaban bella y peligrosamente impregnadas las obras de los escritores emblemáticos italianos, incluso, más tarde, los mismos españoles que hacían gala de, conocimientos mitológicos.

 
   En las imágenes hay una marcada preferencia por los objetos, por lo inanimado. Estos objetos aparecen dibujados con gran sencillez y sobriedad y, por lo general, exentos. Son: atlas, mundo, eslabón, pedernal, compás, cántaro, vaso, grúa, peso, martillo, rodela, carro, pirámide, bola, máquina, cuba, nao, arco, lámpara, edificio, trillo, espada, libro, rueda, corona, choza, ara, trofeo, candela, laúd, nave, torre, camisa, estatua, insignias, castillo, muela de molino, bola, armas, yugo, reja, cesta, órgano, silla, piedra, cuchillo, pan, grillos, olla, columna, caduceo, harpa, zapato, cedazo, espejo, hacha, altar, muro, saeta, brasero, áncora, honda, relox, jarro de agua, fuente, esfera, sepulcro y obelisco. Los motivos que más se repiten son cántaro, vaso y hacha de fuego. La representación de animales es también numerosísima, y como la de los objetos, suele ser muy clara y definida en su línea, y casi siempre el animal o animales están aislados . No hay animales fabulosos, solamente el cinocéfalo, que es hombre-animal, y el basilisco. Los animales que se repiten con más frecuencia son el águila, el perro, el pájaro y el león. Los animales reproducidos son: tortuga, alción, pescado volador, culebra, mariposa, galápago, ave del paraíso, caracol, rana, cocodrilo, cigarra, elefante, rémora, pescado, golondrina, cangrejo, buey, rinoceronte, milano, aspid, camello, pescado orbe, salamandra, toro, sierpe, escarabajo, raposa, lobo, oropéndola, hormiga y avestruz.

   Por cierto, que de esta última hace alusión Covarrubias en su Tesoro cuando dice: «Ay algunas empresas del avestruz, aludiendo a su naturaleza y condiciones. El Dolce tiene una del avestruz, con un clavo en la boca, y por letra, Durfissima concoquit. Otra empresa ay de don J. de Borja del mesmo avestruz con una herradura en el pico, y por letra Sic nutriuntur fortes. 



   Junto a la fauna, la flora también tiene numerosa representación . Y el motivo repetido es: el árbol, árbol cargado de frutos, árbol desgajado, árbol con segures, árbol seco, árbol ahogado de la hiedra, árbol con nido, árbol con hojas nuevas, árbol sombra, y simplemente árbol. Los dibujos representan: laurel, nuez, vid, espigas, manojo de trigo, adelfa, palma, higuera, cebollas, sauces, olmo, calabaza, zarza, cardo, oliva, viña, helecho, granada, ortiga y ramo de ébano.

   Algunas imágenes de los dibujos corresponden a motivos de la naturaleza, como el sol, la noche estrellada, el fuego, el viento, un monte alto de nieve, el eclipse de sol, el Etna, un peñasco, una telaraña.

   En el primer libro es frecuente el motivo de la mano, la mano con un compás, la mano arrimada a una caña, dos manos, el brazo con la mano con un dedo levantado, la mano escribiendo en la pared, y el motivo del corazón: corazón sobre el fuego sin quemarse, corazón levantado con dos manos, corazón volando. Debemos citar los motivos abstractos, por así decir: las pausas de la música.


 
    Hay dibujos en las empresas que se entienden a primera vista, pero otros son ininteligibles, y sólo se deduce su significado de la explicación del comentario. Hay dibujos que pertenecen a la simbología antigua, y basta el dibujo y el mote para comprender todo. Por ejemplo: la culebra mordiéndose la cola, es bien sabido que significa el tiempo, y si el lema dice Omnia vorat, es claro que el tiempo todo lo consume. A Ferendo vincam que quiere decir: Sufriendo vencerá, corresponde el dibujo de un peñasco sufriendo los embates de las olas. La rueda suele representar siempre la fortuna que sube y baja. Domus optima con el dibujo de la tortuga es de significado evidente, como Sterilis labor, con el dibujo de un tonel con agujeros, por donde sale el agua. Sie nutriuntur Portes. Así se sustentan los fuertes con el dibujo del avestruz comiendo hierro, no necesita más explicación para ser inteligible, y lo- mismo sucede con: Hominem te esse cogita. Acuérdate que eres hombre, con una calavera. Pulsa caute, Pruébalo con discreción, acompaña el dibujo de una mano que golpea un cántaro. Arrogantia sine fructu, es el lema del dibujo de un manojo de espigas con fruto dobladas, y sin nada erguidas, y Calumnia morsus es el lema de la calumnia, representada por una serpiente que va a morder.

   Hasta qué punto muchos dibujos eran símbolos antiguos fácilmente reconocibles, que se podría asegurar la fácil lectura de las empresas a la manera de los jeroglíficos. Al irse perdiendo esta simbología, a medida que transcurre el tiempo, el lector moderno tiene que acudir al comentario para poder comprender todo. Este lenguaje visual de las empresas y de los emblemas debió de proporcionar
mucho placer a los aficionados a este género literario y artístico.


    Es interesante indicar, por lo que pude suponer de influencia italiana, que algunos de los dibujos de las Empresas morales de Juan de Borja están tomados del bellísimo libro de jerónimo Paradino Symbola heroica (Antwerpiae, 1567), la cuba o tonel con agujeros (Borja. Emb., 52; Pardino, 157), las espigas (Borja. Emb. 106. Par. 254), la telaraña (Borja. Emb. 63. Par.), la camisa con el asta (Borja. Emb. 97. Par. 56), la calavera (Borja. Emb. 100. Par. 268), el arpa (Borja. Emb. 168. Par. 101). En el caso de la camisa en el asta el texto de Paradino también pudo haber servido de inspiración, aunque la anécdota era conocida, pero dada la afición de don Juan de Borja por el tema del desengaño, tanto el dibujo como el comentario puedan provenir del italiano.
 
    En la exposición de la temática de las Empresas morales se nota cierta austeridad, se prescinde de lo anecdótico y de la erudición ; aquellas historias o cuentecillos de otros autores de emblemas y empresas aquí apenas existen. No hay divertimiento alguno, no hay novelería pagana o sagrada. Ni los dioses paganos ni los santos cristianos, ni los héroes o heroínas son material o pasto de invención narrativa
entretenida . Todo es meditación moral, sin necesidad de acudir a la amenidad del relato anecdótico. Aunque la meditación es sencilla y clara. A los animales no se les utiliza en virtud de un fabulario historiado, aunque alguna vez haya una excepción.



    Sin embargo, don Juan de Borja algunas veces utiliza la anécdota «cum granosalis» y como de pasada, y entonces es de mayor efecto. A lo largo de las 225 empresas únicamente hemos visto diez o doce anécdotas. Éste es el caso de la Empresa 73 (págs. 146-147) con el lema Talia Feci, Talia Facio, que se vale de la anécdota de Agatocles para demostrar que no se debe olvidar el origen modesto: «Imitando a Agathocles, que siendo hijo de un ollero, por su virtud, y valor llegó a ser Rey de Sicilia, y no menospreciando esto, solía en sus aparadores poner los vasos de barro, junto a los de oro, diziendo a sus combidados, quanto estimava haver merecido por su valor (haziéndolos primero de barro) haver llegado a mandarlos hazer de oro.»

    Lo mismo sucede en la Empresa 11, que lleva el lema de Domus optima, donde don Juan de Borja se vale del fabulario clásico, y espontáneamente lo cita, sin rebuscamiento alguno ni deseo de ostentación erudita y recargada. Dice así: «Esto se da a entender en esta Empresa de la Tortuga, con la letra que dize DOMUS OPTIMA, Que quiere dezir, No ay cosa mejor, que la propia casa. La fábula de donde se saca es muy conocida, que dize, que por haver llegado tarde la Tortuga a las bodas de Júpiter, haviéndose hallado al banquete todos los demás animales, siendo ella reprendida de su tardanza, se escusó con dezir, que no havía mejor casa, que la propia : en pena y castigo desto la mandó Júpiter, que nunca saliesse della, y la llevase siempre a cuestas.»



   La crónica histórica sirve para la mención anecdótica, como es el caso de la Empresa 93, con el lema Superbia mansuetudine superatur: «Que quiere dezir Que la sobervia con la mansedumbre se vence. Por escrivirse de los Elephantes, que siendo tan sobervios, y fuertes, ninguna cosa más los amansa, que los carneros, y assí huyen dellos ; como se escrive, que lo hizieron los Elephantes de Pirro, Rey de los Epirotas, quando los Romanos en la Guerra, que contra ellos tenían, usando deste ardid de Guerra, de pechar los carneros delante de sus Elephantes, los hizieron huyr, y assí les ganaron la batalla, y alcanCaron dellos la victoria.»

   A veces la alusión anecdótica es brevísima, es una referencia ligera a algo ya sabido, como en la Empresa 174 (Libro II), cuando habla de la envidia y dice:
«pues por ella entro la muerte en él; ella mató a Abel, vendió a Joseplh; persiguió a Daniel ; y al fin mató a Christo Nuestro Señor», o en la Empresa 177 (Libro 11), Relinquenda, cuando hace alusión a la Samaritana : «de la misma manera que quien quiere olvidar una mala costumbre, ha de dexar las ocasiones de tornar a caer, en lo que tiene ya dexado, como lo hizo la mujer Samaritana, dexando el cántaro juntamente con la mala vida passada».



   O en el caso de la Empresa 161 (Libro II), en que al referirse a la necesidad del favor divino, recuerda: «como lo hizo. mandando a su Pueblo, que hiziesse las trompetas de plata, para que quando peleassen con sus enemigos, las tañessen, y acordassen de su Dios, y él se acordasse de librarlos de sus manos».

   En la Empresa 131 (Libro II) se hace alusión a lo sucedido a Milán Cretense, preso en el árbol que quiso desgajar, y en la Empresa 207 (Libro II) se alude a Lysimacho sediento que fue vendido por sus enemigos por el placer de beber un poco de agua.


   Don Juan de Borja no era sólo un moralista o un filósofo moral, sino que además era un escritor cuya prosa tenía alta calidad literaria. Algunos comentarios de las Empresas por su tono y su estilo pueden igualarse a la prosa de Fray Luis de León y a la belleza de El cortesano renacentista, traducido del italiano por Boscán. Especialmente preciosas son las citas sobre la música, que es motivo empresarial
que se usa en el primero y segundo libro. No tiene nada de extraño que don Juan de Borja amase la música. De herencia le venía esta afición musical, pues según nos cuenta el Padre Rivadeneira, su padre el Duque de Gandía, luego San Francisco de Borja, amaba la música extraordinariamente . Dice Rivadeneira en el capítulo XI : «Aunque se privaba el Marqués del juego, y semejantes pasatiempos,
no le faltavan otros entretenimientos más honestos, y no menos gustosos. Particularmente dos recreaciones, a que se avía entregado, embebecíanle algunas veces tanto. . . La una era la música de canto de órgano, en la que aprovechó tanto, que no solamente cantava con singular destreza entre escogidos músicos; pero llegó a componer muchas obras, como un excelente Maestro de Capilla.»
Así, pues, los comentos sobre la música, además de ser altamente sentidos, son muy hermosos. 

    En la Empresa 91, que lleva por lema Interna suavissima, que quiere decir: La interior es la más suave, y el dibujo de un laúd, don Juan de Borja expresa la necesidad de la consonancia y armonía interior, y todo esto lo dice bellamente con su clara concisión v ritmo musical de la frase.
En la Empresa 123 (Libro II), cuyo mote es: Non impedire, y el dibujo un órgano, don Juan de Borja vuelve a insistir en esta concordancia: «mas la mejor música, y más suave consonancia, que ay es, quando la música interior, y exterior están bien concertadas; y esto es, quando las obras, y las palabras concordan entre sí, de manera, que hazen perfecta consonancia. Esta es la verdadera música . . .
quanto conviene, no impedir la música, y consonancia interior, que consiste que las obras sean buenas y las palabras se conformen con ellas; el que esto hiziere vivirá la vida con harmonía, y concierto» .

   Don Juan de Borja quiere que no haya escisión, ni dualidad, que se viva de acuerdo consigo mismo, en consecuencia con el propio pensamiento . Y en la Empresa 168 (Libro II), que tiene por lema Vita et Harmonia ex contrarüs, insiste con nueva variación sobre el mismo tema: «de la misma manera la vida, que vivimos es, como una Música, que se compone de adversidades, y prosperidades; el que la supiere templar de manera, que ni las prosperidades le levanten sobre sí, ni las adversidades le derriben ; este tal acertará la verdadera consonancia, en que consiste la perfecta harmonía interior».

   El tema de la amistad es otro que se repite con insistencia a lo largo de las Empresas morales, y le inspira las mejores páginas, más bellas, más sinceras y más emocionadas. Como un estribillo obsesivo repite el autor varias veces que: «no hay cosa más de estimar que un buen amigo» .
Ya en la Empresa 35, se elogia el bien de la amistad bajo el lema de Amicitiae bonum, El bien y el provecho de la amistad, y en la Empresa 47, con el lema Amicitia absque virtute, Tal es la amistad sin virtud, el autor afirma con un con vencimiento muy expresivo en la comparación, sin duda nacido de la experiencia: «Siendo más necessarios los amigos, para passar la vida, que el fuego, y el agua:
y teniéndose con razón, por la mayor riqueza, que ay, el tenerlos buenos . . . »

   En la Empresa 57, Ámicitiae post mortem, Amistad aún después de muerto, se repite otra vez: «No ay cosa en la vida más para estimar, que un buen amigo», y en la Empresa 129, Solo nomine amicus, Amigo solo en el nombre, se dice: «No ay~ cosa más de estimar, que un buen Amigo, pues del, que es tal, se dize, que es otro yo, y que es salsa, para poder tragar todos los desgustos, y desabrimientos
de la vida, y que es más necesario que el fuego, y el agua para vivir; al fin se dize,
que es un alma en doscuerpos . . . »

   Tanto las Empresas 133, con el lema Amicitiae /oecunda, La amistad es provechosa, como la 148, Ne frangitur, No le partas, que quiere decir que en ningún caso se ha de romper ni quebrar con los amigos, como la 151, con el lema Amicorum discrimen, La diferencia de amigos, son intensas meditaciones sobre la amistad, que se expresan con la breve intensidad característica de don Juan de Borja. 

 
   Ahora bien, si tuviésemos que escoger entre todas las empesas sobre la amistad y el bien de los amigos, a nuestro parecer, la mejor es la Empresa 145, Heu, heu, ;Ay, ay!, con el dibujo de un pájaro que se le va de las manos. El dolor de la pérdida del amigo va unida a la idea del desengaño, tan predilecta de don Juan de Borja, y a una maravillosa desesperación encubierta en resignada renuncia . Aunque el lector podrá leer el comento, no renunciamos a copiarlo aquí entero:
«Heu, heu. Quien supiere, quanto es de estimar un buen Amigo, y quan gran thesoro ha hallado el que le tiene, sabrá también juzgar, quanto es de sentir el perderle, pues con él se pierde el alivio de los trabajos, y el solacio, y contento que dan los placeres (si algunos ay en esta vida). Y aunque del amigo, se dize, que es la mitad del Alma de su amigo, y encareciéndolo más, le llaman otro yo, pero
con todo esto, ay más con que encarecerlo, que es, con dezir, que el verdadero Amigo, vive más en su amigo, que en sí mismo : siendo esto assí, como se podrá encarecer, lo que se siente, el perderle, sino con suspirar, y callar, como lo hace esta Empresa del Pájaro, que se va de las manos, que significa Amigo ydo, y que no se ha de cobrar, con la Letra: Ay, ay .»

Únicamente va dedicada al mal amigo la Empresa 147, Longe fuge, Huye lejos, con el dibujo de un toro bravo embistiendo a la carrera, que significa que hay que saber apartarse del mal amigo, y que hay amistades de que se debe huir como de un toro bravo.

Depende de la situación personal, que es la que determina la preferencia. Sea el asunto de que se trate, es de señalar que don Juan de Borja manifiesta poseer un conocimiento del mundo y del ser humano, verdaderamente sorprendente. Las reflexiones morales de sus comentos dan idea de la honda sabiduría
del autor, de la profunda reflexión, así como de la nobleza moral de su alma. A la belleza de su expresión hay que unir la verdad de lo expresado.

   En un tiempo en que la meditación y la vida interior se nutrían de libros religiosos y de lecturas edificantes, las Empresas morales de Borja son como un manual para el conocimiento del mundo y para el comportamiento humano, por medio de lemas, dibujos, comentos, que al mismo tiempo puedan solazar . Suponemos que el libro podría abrirse al azar, y que el caballero o la dama leerían una
Empresa o dos, según el gusto del día o el estado de ánimo, y si estaban en tertulia cortesana, al comento del autor se unirían otros comentarios. Sabemos por el escritor francés Claude-Frano;ois Menestrir, que escribió La Pbilosophie des Images (1632) y La science et l'art de devises (1686), que
había personas muy entendidas y exigentes respecto a las divisas y los emblemas, que solían ser lectura de la Corte. Don Juan dedica las Empresas morales al Rey Felipe II para que cuando quiera
descansar del gran peso y carga que trae consigo el gobierno de la mayor parte del mundo, se divierta y solace con ellas.


    Las Empresas morales pueden considerarse dentro del «ars moralia» de la época, que tantos tratados dio a la literatura. Muy útil sería su lectura al Rey para el conocimiento del mundo, cuando leyese aquel lema Aut multum, aut nihil, O mucho o nada (Emp. 2), y el comentario: «El tratar con floxedad, y tibieza lo que cada uno está obligado a hazer, es una fuente de donde no manan, sino ruynes sucessos
. . . pues sin duda es mucho peor, y de mayor inconveniente, el proceder floja, y tibiamente, en lo que se emprende, que si del todo se dexasse de hazer.»

    Para el lector reflexivo, bien fuese político, cortesano o religioso, para el hombre que desease la  meditación sobre los sucesos de la vida diaria y gustase del análisis de sus propios sentimientos, la lectura de las Empresas morales suponía una fuente de meditación y un consejero permanente . Qué gran verdad es el lema de la Empresa 9, que dice: Bis pereo, Doblado siento la muerte, y el comentario:
«Ninguna cosa se siente más, que verse uno herir, y maltratar con sus propias armas; agora sea por haver descubierto el ánimo a quien, con saber su secreto, se aprovecha desto, pareciéndole, que le tiene sujeto .» 

    Y el lema In portu pereo, En el puerto perezco (Empresa 55), que es una admonición desengañada de los aparentes logros del mundo: «Aunque es muy grande el contentamiento, que se recibe, quando se alcanza, lo que mucho se ha deseado, y trabajado: es mucho mayor el pesar, y dolor, que se siente, si luego, después de alcanzado, se pierde . . . »

    En la tradición senequista hay más de un consejo. Cuando en la Empresa 28 el autor dice «State, Estad en pie, para que no hagan leña del árbol caído», hay un deseo manifiesto de contención estoica, y cuando en la Empresa 34, Retinere nequeo, No puedo encubrirlo, don Juan de Borja demuestra conocer el alma humana y el comportamiento psicológico . Dice: «Es tán dificultosa cosa encubrir, y dissimular qualquier grande afición, o passión, que' estuviere muy drraygada en el ánimo . . . y quanto el ánimo es más noble, tanto mayor trabajo padece en fingir, o, dissimular lo que siente.» Y lo mismo en la Empresa 46, Sic animi affectus, Así hacen las pasiones del alma.

   
 El consejo moral por medio de las Empresas tenía mayor efecto. La afición a las divisas, a los emblemas y a las empresas durante el siglo xvi y xvii fue tan grande, que, muy pronto los mismos teóricos tuvieron que clasificarlas, ya que la vida entera estaba llena de sus signos . Ruscelli, Juan de Orozco, el hermano de Covarrubias y muchos otros las clasificaron . Menestrir, en La science et l'Art des Images, dice: «II y en a plusiers espetes, De sacrées, D'Heroiques, Des Militaires,
Des Academiques, Des Passionées, Des Politiques, Des Morales, Des Burlesques, Des Satyriques.»
En las fiestas, en los funerales, en las nupcias, había divisas y empresas. Añade el mismo autor: «II parut une vingtaine de Devises aux festes qui se firent pour les notes de Cósme de Medicis et Marie Magdelaine Archiduchesse d'Autrichel'an 1608», y también recuerda cuando se celebró la recepción de la Reina de Suecia . Posteriormente: «L'an 1622 on ne vie dans toute 1'Italia dans la France, dans 1'Espagne et dans le Pays-Bas que divers recuils des Devises qui avoient serviaux solemnitez de la canonitation des Saints Ignace de Loiola, Frano;ois Xavier-Philippe de Neri, Isidore, et Therese de Jesus . On a vú depuis la meme chose pour les canonitations de S. Frangois de Sales, des Saints Caétan de Tienne, Louis Bertrand, Frano;ois de Borja, Philippe Benisi, et Rose de Luna .»

Muchos años después Jacobus Boschius en su Symbolographia (1702) hace una clasificación de las Empresas más pormenorizada . Dice que hay: empresas sacras, heroicas, éticas, satíricas, pontificia, regia, polémica, equestria, genethliaca, erótica, ephitalámica y funebria. El mundo de los signos cada vez se complicaba más, en las últimas manifestaciones de un barroquismo desorbitado, que refleja magníficamente las formas de la emblemática y la heráldica. Sin intérpretes y comentaristas
había el peligro de que todos estos signos pudiesen quedar en formas anquilosadas ininteligibles. El mismo mundo pictórico del xvi y el XVII quedaría mutilado en la simple visión si no se comprendiera y explicara toda la profunda simbología que encierra.


    Con el tiempo es evidente que las empresas, divisas y emblemas fueron tema de juego de ingenio. Cuando el propio Menestrier escribe La vie du Roy en divises, que comprende 200 divisas, está haciendo alarde de ingeniosidad suma, de ahí que cite a los españoles con admiración y sobre todo a Gracián. Celebra mucho a Juan de Borja, y sobre todo las divisas que se hicieron a la canonización de
San Francisco de Borja en Avignon.

    Juan de Borja fue el primero en España en publicar un libro de Empresas, cuando la ingeniosidad todavía no era el objetivo principal de la literatura. É1 está en los inicios de un género -anteriormente muy difundido en Italia-, que durante un siglo en España va a tener continuadores. Diez años después de él publicará Juan de Horozco y Covarrubias sus Emblemas morales (Segovia, 1591). La lista es larga: Hernando de Soto publica las Emblemas moralizadas (Madrid, 1599); Sebastián Covarrubias, Emblemas morales (Madrid, 1610) ; Luis Tribaldos de Toledo, Emblemata (1610); Francisco de Villava, Empresas espirituales y morales (Baeza, 1613); Cristóbal Pérez de Herrera, Proverbios morales (Madrid, 1618); Pedro Bivero, Sacrum Oratorium Piarum Imaginum (Antwerpiae, 1634); Diego Saovedra Fajardo, Idea de un Príncipe político-cristiano representado en
cien Empresas (Milán, 1642)...

Introducción incompleta de Carmen Bravo-Villasante




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IDEA DE UN PRÍNCIPE POLÍTICO CRISTIANO

Representada en Cien Empresas.