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viernes, 22 de noviembre de 2024

BREVE HISTORIA DE LOS PUEBLOS PRERROMANOS EN TIERRA DE PINARES: Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

TU VOZ DE PINARES 22 / 11/ 2024

  Recogemos el trabajo publicado en la revista comarcal y publicado por el investigador que colabora en ella Alfonso Benito Rica al que agradecemos su visión como al medio que facilita su difusión.


    Las huellas de los pobladores prerromanos están relatadas por los historiadores griegos y romanos, sabemos que se les denominaba arévacos, sus principales localidades fueron Numancia, Tiermes y Clunia, que pertenecían a un grupo étnico denominado celtíbero. Los protagonistas han dejado una historia grabada en piedra y otra historia incorporada a las costumbres de la sociedad resultante de la mezcla de civilizaciones. Somos herederos del resultado de la evolución de todos los aspectos culturales por adaptación de antiguos ritos a las nuevas circunstancias sociales.


LAS RAÍCES SOCIALES

    La investigación llevada a cabo por Antonio Palacios Gonzalo es un caso especial de interés por conocer el origen de los aspectos sociales de la localidad de Gete, para ampliar el conocimiento con las costumbres de las comarcas de Lara y Tierra de Pinares. Encontrando reminiscencias de antiguos ritos en las manifestaciones culturales actuales.



LAS HUELLAS EN EL PAISAJE

    El paisaje serrano conserva mensajes del pasado grabados en las rocas con santuarios primitivos, siendo portadores del mensaje vital de una sociedad cuya desaparición no fue total, su recuerdo pervive gracias a esta huella en el paisaje. Otra cuestión será que el actual paisanaje identifiquemos el valor de esta herencia cultural.



PRÓLOGO

    Los prestigiosos arqueólogos Martín Almagro Gorbea e Ignacio Ruiz Vélez escriben el prólogo de la obra y destacan el valor de la misma:

 “El brusco y rápido cambio sufrido en las áreas rurales españolas a partir de la segunda mitad del siglo XX, que ha supuesto una profunda desculturización, ha hecho que muchos elementos culturales tradicionales hayan prácticamente desaparecido, entre los que muchas veces se conservaban testimonios insustituibles de formas de vida de origen prerromano.

    Esta exigencia vivencial la ha hecho suya el autor de esta obra. Peñas sacra, tronos rupestres, árboles sagrados, divinidades y otras creencias y tradiciones prerromanas que perduraron durante siglos. […]



Al finalizar éste breve prólogo, antes de que el lector se sumerja en la obra, debemos felicitar al autor por el esfuerzo puesto en conocer y en dar a conocer nuestro pasado, pues ese conocimiento contribuye a ser más dueños de nuestro presente y de nuestro futuro”.


LUGARES SINGULARES

    A lo largo del libro se realiza un viaje por el territorio con la señalización de los lugares singulares y la posible interpretación del significado sagrado para los habitantes que los construyeron. La adoración a la naturaleza y a los astros se manifiesta en el dolmen de Mecerreyes/Cubillejo, en el verraco del castro de Peñalara y en las esvásticas de las estelas también de Lara. El rico conjunto de altares tallados en la roca de la localidad de Gete se extienden a lo largo de la Cañada Real Galiana a su paso por el término, quizá como lugares protectores del ganado, aunque no existiese todavía la trashumancia de largo recorrido. El altar de la Peña de Gete se sitúa hacia el Oeste, quizá lugar de sacrificios y de celebraciones pidiendo o agradeciendo unos buenos resultados agrícolas, básicos para la subsistencia.

 



    La disposición de los asientos de los Tres Tronos de manera jerárquica resulta apropiada para el rex (pronunciado "riks") o rey. Junto a él, sus duces, elegidos por aclamación popular y vinculados a las deidades. Los asientos dirigen la mirando a poniente al castro de Pico del Cuerno de Gete. Sentado en el altar de los tres tronos se divisa hacia el Oeste el castro del Pico del Cuerno en Gete:

                  
El altar de la Peña se localiza en las inmediaciones del castro de Pico del Cuerno 


     “Nos adentramos en los pormenores del altar, castillo y santuario de la Cerca y aportamos un nuevo  altar en las inmediaciones al castro de La Muela en Vilviestre del Pinar, donde se comunican tres lóculos o corrientes con los que pretendían aplacar a la diosa. […] El proceso evolutivo de una tríada que envejece a la diosa madre y que los romanos adoptaron de las matres celtíberas que se prodigaron desde Clunia. […] y se recoge en la leyenda de los siete Infantes de Lara.[…]”.

  La costumbre del combate entre los hombres escogidos como los “Campeones” evitaron exponer a la muerte a otros muchos hombres y resolverían qué grupo adquiriría el dominio del territorio, como se aprecia en el vaso de Numancia, denominado: “Combate de campeones”.

                

   Quizá de ahí venga la costumbre de representar a una familia, tribu o pueblo a través de sus campeones locales en distintas habilidades guerreras o de otro tipo. El ritual de las danzas del paloteo de Hontoria del Pinar son una reminiscencia de las danzas guerreras quizá prerromanas.

Danzas del paloteo en Hontoria del Pilar en las Candelas a inicios de febrero, la Imbolc celta.

    “Las fiestas de los Jefes, […] asalto árabe a la fortaleza de Silos, y la marcha que se incorpora a la Pinochada de Vinuesa, alusión a los Tercios de Flandes, se vinculan al Reinado de nuevos nombramientos anuales en Hacinas, […]


    En Beltaine (1 de mayo) se engalana a las damas en altares florales en Huerta de Rey, en Burgos,[…] y la pingada del Mayo que se muestra en Tierras de Pinares […] Retos de superación donde los quintos se integran sintiendo permanencia a la comunidad. Lamentablemente no nos ha llegado la interpretación de los bardos cuando narraban […] celebraciones de ferias el mito del héroe fundador, jinetes salvadores que identificamos en las estelas aparecidas en Clunia y Bezares”.

Estela de héroe fundador en Clunia

    La divinidad protectora representada por dioses, se complementa con la del caballo que aparece en multitud de imágenes en piedra, como las procedentes de Clunia, siendo en ocasiones también imágenes humanas como el ídolo de Castrillo de la Reina.

    Las estelas prerromanas de Palacios de la Sierra aparecieron junto a otras ya de época medieval, lo que supone una utilización continuada en el tiempo de los ritos funerarios en el mismo emplazamiento. Las estelas prerromanas son más abundantes en la comarca de Lara y escasas en el área de Clunia. Los enterramientos de la necrópolis de Revenga son muy posteriores y aunque pudiesen tener algún tipo de conexión con la época prerromana no se podría asegurar que continuasen algún rito funerario en el que se conservase el cuerpo del difunto con algún ajuar personal.


LA TIERRA DE PINARES Y LA CARRETERÍA

    El autor recoge las fuentes antiguas romanas donde ya se mencionan los Montes Distercios por su gran riqueza maderera y fuente de producción para la exportación de su materia prima. Que los geógrafos romanos describiesen una riqueza forestal sin haber pisado la Sierra hace pensar que su producción maderera sería muy superior a la de otras zonas. Se transportaría gracias al el uso intensivo de la rueda y a las carretas tiradas por vacas o bueyes circulando por las eficientes calzadas romanas.


FUENTES DOCUMENTALES

    El autor recoge su agradecimiento a los responsables de los archivo municipales de Barbadillo de Herreros, Cabezón de la Sierra, Lara de los Infantes, Palacios de la Sierra, Quintanar de la Sierra y Salas de los Infantes.

Ofrece información en una extensa bibliografía que en la edición de ése artículo no es posible mencionar.

https://librerialibropasion.blogspot.com/


UN LIBRO PARA VIAJAR

    El autor ha escrito una obra fácil de leer, puede servir de guía para organizar viajes por el territorio  disfrutar del paisaje. Los lugares prerromanos están identificados con abundancia de fotografías. 


Alfonso Benito Rica



Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

Antonio Palacios Gonzalo. 

ISBN 978-84-127876-3-4.

 PVP 20 €



Puede consultar disponibilidad en el correo:  



Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada:









jueves, 7 de noviembre de 2024

BIOGRAFÍA DE EL EMPECINADO, LA VIDA DE JUAN MARTÍN DÍEZ, de Miguel Ángel García García




250 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO

200 AÑOS DE SU MUERTE


        Juan Martín Díez, llamado «el Empecinado», fue un mítico militar español al que no se le ha rendido justicia. Los méritos de su figura se prestan a ser novelados y a una visualización épica para que renazcan sus hazañas gracias a la gran pantalla e incluso al cómic que le den a conocerse a más públicos que los de por sí interesados en lo militar e historia de España. Alguna serie televisiva ha reparado en su figura sin el protagonismo que requiere nuestro personaje. Conmemoramos el CCL Aniversario del nacimiento y el CC de su muerte y se corrige este vacío biográfico con el libro que presentamos y para conocer con el Empecinado el inicio de la historia Contemporánea en nuestro país.


Portada de la reciente publicación

Autor: Miguel Ángel García García 

Editorial: Foro para el Estudio de la Historia Militar de España

Edición: Navarra, España, 2024. 1ª edición.

Idiomas: Español

Encuadernación: Rústica, tapa blanda con solapas.

Tamaño: 17  X  24 cm. 662 páginas.

ISBN: 9788412808667

P.V.P. 30,00 €

Prólogo del Excmo. Sr. Don César García del Castillo, general jefe de la Cuarta Subinspección General del Ejército.



Puede consultar disponibilidad en el correo:  





PRÓXIMA PRESENTACIÓN DEL LIBRO: 
20 de diciembre de 2024
Hora pendiente de confirmar

 Presentación en el Círculo de Contribuyentes de Alcalá de Henares

LA REAL SOCIEDAD MATRITENSE
 Torre de los Lujanes
Plaza de la Villa, 2
28005 Madrid

Presentación en el Círculo de Contribuyentes de Alcalá de Henares

   
Ilustrado con documentos y mapas de las acción del Empecinado. 

        La figura de Juan Martín Diez, el Empecinado gracias a la documentación inédita consultada por Miguel Ángel García García, tanto en archivos públicos como en colecciones privadas, constituye un riguroso seguimiento de su vida personal, familiar y de su carrera militar. 

         Editorial Lira, 1985.
                  
    Contábamos con antiguas publicaciones de Florentino Hernández Girbal Juan Martín El Empecinado Terror de los franceses; y el trabajo del general Andrés Cassinello Pérez, Juan Martín, "El Empecinado" o el amor a la libertad (Editorial San Martín, 1995), que precisaban ser revisadas y actualizadas. 

  
Reconstrucción de la imagen de El Empecinado a partir de la inteligencia artificial   


    Entre los temas abordados en la obra destacamos la transformación de su partida de guerrilla en una división del ejército, el enfrentamiento con la Junta Superior de Guadalajara, su participación en el bando liberal, su vínculo y aparición en las logias o sociedades secretas en el país, la rivalidad frente a los realistas como el cura Merino, las desavenencias con algunos de sus superiores y los motivos personales que llevaron a Domingo Fuentenebro, corregidor de Roa, a dictar la fatídica sentencia de nuestro protagonista.


        Secretos y misterios que esconde el personaje son desentrañados por el autor


    Juan Martín Díez (Castrillo de Duero, 2 de septiembre de 1775 - Roa, 19 de agosto de 1825) fue labrador como hijo de campesinos. A los 17 años se alista en el ejército español como voluntario y a las órdenes del General Ricardos combate contra los franceses en Cataluña. Destacó como un guerrillero legendario y se constituye como una pesadilla para los galos en la Guerra de la Independencia, donde dirige una partida de una docena de hombres conocida como los Descubridores de Castilla que en guerrillas interfieren la marcha del ejército napoleónico, entorpece las comunicaciones, los correos y la provisión de suministros en el partido de Aranda de Duero - Roa, Somosierra, Segovia, Ciudad Rodrigo - Salamanca y Aragón. 

    El ascenso a brigadier le obliga a tener que acatar las órdenes de sus superiores que como oficiales de academia desacreditaban los ascensos por méritos en combates; hasta llegar a tener el mando 6000 Húsares de Guadalajara. Entre las acciones destacadas de El Empecinado se cuenta las batallas de Siguenza el 7 de febrero de 1813 y la defensa de Alcalá de Henares, Meco y Loeches, cuando se encontraban sometidas a importantes contribuciones y al expolio en su patrimonio. En la ciudad complutense es considerado un héroe por la liberación opresiva de la batalla del Zulema en torno al 22 de mayo de 1813, cuando retiene y reduce a un adversario con el doble de efectivos. Por ello, la ciudad le otorga su nombre a una calle y plaza donde se erige un monumento a su figura. Una fuente importante local es el Diario de la Guerra que redactó Juan Domingo Palomar y que el autor localiza su manuscrito original en Buenos Aires. 
Acto homenaje a el Empecinado en Alcalá de Henares. La foto no aparece en el libro.

    Sus hazañas fueron relatadas por Benito Pérez Galdós en la novela Juan Martín El Empecinado (1874), que forma parte de los Episodios Nacionales y fue retratado por Francisco de Goya con gran maestría en 1809. Este cuadro atribuido a Martín Díez es puesto en duda por el autor del libro y otros críticos debido a la irrelevancia y uniformidad de la representación, por aquel entonces. El retrato descrito que conocemos fue redactado por el propio protagonista que describió su fisonomía e hizo semblanza de sus méritos militares para reclamar méritos militares y obtener ascensos.

El Empecinado visto por Goya. Museo Nacional de Tokio

    El Empecinado llegó a ascender a mariscal de campo y cabo segundo de la Capitanía General de Castilla la Vieja, formando parte del Estado Mayor. El rey quiso llevarlo a su terreno cosa que no accede digamos que le sitia en su comarca de su pueblo que si bien es un lugar de sus agrado no le permite servir en otros destinos militares. El Empecinado toma partido en el bando liberal y se enfrentó directamente al monarca, promoviendo pronunciamientos para que el rey promulgara la Constitución de Cadiz de 1812 que había abolido con anterioridad.

   Martín Díez tuvo que enfrentarse a las escaramuzas de Merino en su propio terreno, el Cura fue otro escurridizo guerrillero con experiencia al que había equipado anteriormente en las guerras de Independencia y, ahora en el bando realista es contrario.

 Una vez finalizado el trienio liberal con la imposición del antiguo régimen consecuencia de la llegada de los Cien mil hijos de San Luis se suceden las represalias que acaban con la vida de grandes militares que se pronunciaron, como el general Francisco Espoz y Mina, el coronel Rafael de Riego y El Empecinado que se vio obligado a huir a Portugal. A su regreso, entre engaños de Fernando VII que con la excusa de entrevistarse con él, le detienen en Olmos de Peñafiel, municipio natal paterno y, para humillarlo, fue exhibido enjaulado en los días de mercado en Roa, como si fuera una fiera apresada. La injusta sentencia que acaba con su vida fue obra de su eterno enemigo el absolutista Domingo Fuentecén.  

  Más de siete años le han llevado a Miguel Ángel García García la reconstrucción biográfica de El Empecinado vida de Juan Martín Díez tiempo necesario para poder investigar minuciosamente en los archivos como la Chancillería de Valladolid, el Histórico de la Nobleza, el Histórico Nacional..., entre documentos privados y públicos y en las diversas crónicas de los diarios para afianzar esta publicación del Foro Estudio Historia Militar de España. 

    El extenso trabajo de Miguel Ángel García fluye con amenidad entre acontecimientos biográficos e históricos con los que conoceremos a través de documentos cómo eran las partidas de las juntas de defensa en la Guerra de Independencia, y testimonios de los personajes que rodearon a nuestro protagonista. Entre ellos, los de Eugenio de Avinareta, inmortalizado por Pío Baroja en El escuadrón del brigante, un inseparable camarada de nuestro mariscal, también masón, con el que se comunicaba mediante mensajes portados por galgos.

   La biografía de Martín Díaz también ha recopilado leyendas exageradas en la oralidad que han sido recogidas por otros biógrafos y que el autor desacredita. Miguel Ángel García no encuentra el apodo entre los vecinos de Castrillo de Duero con anterioridad al personaje y entiende que el apodo es debido al tono de su tez tiznada de pez por lo que el gentilicio es consecuencia del valor de su paisano. Nuestro protagonista fue un gran liberal que siempre defendió la independencia, promovió el tercer centenario de la revuelta de los Comuneros, entre los que se identifica por el rechazo al rey, y defendió en todo momento la idea de las dos Castillas.

Representación de la batalla del Zulema (Alcalá de Henares). La foto no aparece en el libro.

    Por ser comunero y actuar contra el rey El Empecinado fue condenado a la horca, ser arrastrado al cadalso y, después, descuartizado en la Plaza Mayor de Roa. El mismísimo Fernando VII lo consideró exagerado y simplifica la humillación a ser portado en burro al ahorcamiento cuando por ser militar le correspondía el fusilamiento. El alcalde Gregorio González llevó a cabo los preparativos de la ejecución y relata en sus memorias lo que aconteció testigo de la misma:

Cuando se dio cuenta de que lo iban a subir por la escalera del cadalso, dio tan fuerte golpe con las manos, que rompió las esposas. Se tiró sobre el ayudante del batallón para arrancarle la espada, que llegó a agarrar; pero no pudo quedarse con ella porque el ayudante no se intimidó y supo resistir. Trató de escapar entonces en dirección a la Colegiata y se metió entre las filas de los soldados.

La confusión fue terrible. Tocaban los tambores, corrían despavoridas las gentes sin armas y las autoridades; los sacerdotes y el verdugo se quedaron como paralizados...

Por fin, los voluntarios realistas pudieron sujetarlo y lo colocaron en el mismo sitio donde estaba cuando rompió las esposas, esto es, junto a la escalera de la horca.

Se dio la última orden y quedó colgado con tanta violencia que una de las alpargatas fue a parar a doscientos pasos de lejos, por encima de las gentes. Y se quedó al momento tan negro como un carbón.

 

    Miguel Ángel García después de profundizar en la vida y personalidad de El Empecinado da viabilidad a lo que conocemos de Juan Martín Díez y obtiene muchas conclusiones, entre ellas, desmitifica leyendas de Juan Martín, consignando de manera convincente cuándo registra el apodo que adoptan por gentilicio sus paisanos y que él portó con orgullo y título honorífico. 

    El término empecinarse adquiere un valor de oponerse con la determinación coloquial de nuestra cultura, más allá del que determina la lengua. Nuestro protagonista a la altura de otros importantes personajes de nuestra historia como Viriato o El Cid y dan a nuestra interpretación colectiva mayor sentido a palabras al mismo modo que hacer frente en una defensa numantina. En la cuadrilla de Juan Martín Diez recorreremos en la obra el inicio de la Historia Contemporánea de España en la que El Empecinado se constituye en un protagonista de excepción. Sin duda la obra más completa e interesante por extensión y alcance sobre El Empecinado.


Puede consultar disponibilidad en el correo:  






   





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 de Pedro F. Barbadillo







lunes, 21 de octubre de 2024

HISPANOAMÉRICA. CANTO DE VIDA Y ESPERANZA, de ANDRÉS LÓPEZ LINARES

 


Autor: Andrés López Linares.
Editorial: Plaza & Janés
Tapa dura
256 páginas
18 x 25 cm
Edición muy cuidada, ilustrada en tapa dura.
  • ISBN: 9788401035456
  • P.V.P.: 29,95 € 5% de descuento a 28,45 €

Hispanoamérica es el sueño de una cultura hermanada entre los dos hemisferios.
"Canto de vida y esperanza" proviene de la obra y versos de Rubén Darío.

La obra que presentamos, primero película no ficción y ahora en formato libro, del productor especializado en el documental Andrés López Linares, gran director de fotografía del cine español que trabajó con Víctor Erice, Alain Tanner, Fernando Trueba y Carlos Saura; y galardonado con tres premios Goya.

    Después de España, la primera globalización, donde desmitifica la leyenda negra, y de la que ésta puede considerarse una continuación, en la que para el autor, hasta el momento, es su mejor obra, donde muestra una visión polifónica de testimonios de juristas a la altura de Carmen Iglesias: "de la Historia comparada surge la historia incomparable. De las historias entrelazadas el nosotros y la historia global"; profesores de Universidad como Adelaida Sagarra: "Lo que nos hermana es la historia común"; e historiadores de las dos orillas, como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui: "Hispanoamérica, canto de vida y esperanza se inscribe y marca con su sello la segunda ola de la rebelión hispanista"; el analista en geopolítica y relaciones internacionales Marcello Gullo Omodeo autor de "Madre Patria" explica el error en optar por llamar latinoamerica a hispanoamérica; y las voces anónimas desde la intrahistoria de personajes que declaran lo que sienten: una duda en la identidad entre lo aborigen y la mezcla hispana.
Una visión espontánea de lo que es la Hispanidad llena de música de viento, de Arte barroco, religiosidad cristiana que adora a una Virgen de Guadalupe mestiza. Desde que Isabel I de Castilla decretara a las "Indias" como la nueva España, provincia con igualdad de derechos a la corona en las leyes de Burgos (1521) y la unión entre nativos e "invasores" respetuosos que no expoliaron colonias sino que aportaron sus conocimientos en los primeros hospitales, universidades y sus creencias religiosas.
Un fresco barroco repleto de música y color que genera la Edad Moderna en el mundo.
"No sabremos quienes somos si no conocemos América"



viernes, 28 de junio de 2024

CREENCIAS Y RITUALES EN ALTARES Y SANTUARIOS CELTAS DE IBERIA

TEXTOS EXTRAÍDOS DE NUESTRO LIBRO:
 LOS PILARES DE CASTILLA EN LAS RAÍCES CELTAS DE LARA
DE ANTONIO PALACIOS GONZALO, 
EDITORIAR DIWAN IBÉRICA
PRÓLOGO DE MARTIN ALMAGRO GORBEA E IGNACIO RUIZ VELEZ

Puede consultar disponibilidad en el correo:  


La Cerca, en Quintanar de la Sierra, presenta mechinales con posterioridad a los celtas  


    Hoy en día, sin ser geólogos, determinamos el origen de las rocas. Sin embargo, en la mente del hombre prehistórico había fenómenos que le hacían dudar de la procedencia y el sentido de la forma de moles determinadas que, por efecto de la pareidolia, se identifican por semejanza con un ser. La debieron considerar como un hombre tendido boca abajo (arriba) o una cabeza que emerge de la tierra (abajo), algo que se remonta, según Martín Almagro Gorbea, al Paleolítico.

El hombre prehistórico interpretó un ser emergido de la tierra



    Mediante la datación por Carbono-14 y las muestras de ADN (halotipo R1b-P312) en los restos humanos datamos la cultura de los celtas atlánticos en 4.500 años.



 Fuente: Eupedia 


Despliegue radial desde la “galia” atlántica. Halotipo R1b-P312

 

Fuente: Eupedia 


    El pueblo celta sin llegar a ser ágrafo completamente no ha dejado escritos donde se muestre su forma de vida y de pensar. La visión que tenemos nos la proporcionan los geógrafos griegos y romanos en el siglo VI a. C., que no llegaron a pisar el suelo peninsular, determinando sus descripciones de oídas, que trataron a los keltoi y celtici, que en griego podría provenir de “los pintados”, atribuido como bárbaros, de extranjero, desconocido y lejano.


Celtíberos uniformados con escudos y caras pintadas


    En la Céltica al santuario se le denomina nemeton, que se relaciona con nem-os "lugar celeste”, pues originalmente aludía al claro del bosque donde se manifiesta la divinidad y se celebraban los ritos correspondientes, lo que pasó a significar “lugar sagrado” o “santuario”, identificado con el bosque o área donde se celebraban los rituales o ceremonias. El santuario de Peñalba de Villastar (Teruel) es un centro onfálico, lugar de intercambio entre hombres y divinidad más importante según el número de inscripciones.


Medio centenar de inscripciones en Peñalba de Villastar (Teruel)


Detalle de cazoletas 

    Solían localizarse en la cima de una montaña, próximo al agua o en un lugar apropiado para comunicarse con los dioses. Estrabón nos pone en conocimiento con la teología de los pueblos del norte de Hispania, donde se adoraba a un dios indígena, que identifica con el Ares griego de la guerra, al que se le ofrecían sacrificios de caballos, prisioneros y machos cabríos, como hacían los galos.

Concentración de altares. Romería

    Altares localizados astronómicamente a los solsticios y equinoccios, como el santuario de Gastiburu con funciones de calendario para preparar las labores.


Las entalladuras en la roca a modo de peldaños para acceder a la peña nos muestran el interés que desentrañaba el lugar.

     Estos recintos en la parte superior de la roca localizan aljibes circulares artificiales, loculi o laciculi, donde se depositaban las ofrendas, particularmente la sangre que corría por la peña en señal de sacrificio a los dioses, mediante canalillos serpentiformes, se comunican con otros y discurriendo por la roca hasta penetrar en el subsuelo. La peña sirve de mediadora para conectar al hombre con divinidades en lo más alto, hacia el cielo, y el inframundo.

Representación del sacrificio dirigido por la sacerdotisa 

      La cremación de las vísceras de las víctimas se efectuaba en depósitos horadados en la roca para las ofrendas expiatorias a los dioses para eliminar culpas o de acción de gracias por lo extraído en las minas, agroganaderas con las primicias o animales jóvenes.




El altar de la Peña se localiza en las inmediaciones del castro de Pico del Cuerno 


     El omphalos, según la mitología sería la piedra dejada por Zeus en el centro del mundo, se encuentra precisamente en el cambio del llano a la sierra y en la confluencia de las aguas que encauzan cursos de distintos ríos. Precisiones a las que atendieron los celtas.


     Los hombres del roble adoraban a los elementos de la naturaleza y de manera especial a las corrientes acuíferas. Deva, Nabia, Nela y Arl-antia (río Arlanza), a las fuentes sagradas y al Dios prerromano Airón que está considerado como uno de los dioses más antiguos de la Península Ibérica y el guardián del Inframundo. 


Santuario en torno al árbol sagrado celta





 
     Los celtas adoraban a los árboles, fuentes y ríos y también cuevas y piedras o peñas. Rocas particulares que se convertían en altares o santuarios, donde se elige a su rey, se presta juramento y se determinan asuntos importantes como las Leyes de Solón (Plutarco. Solón 25,3). Caprichos geológicos que presentan enormes pedruscos para poder menearse, curiosidad que siempre ha inquietado al hombre y en especial a los celtas, que cuestionaban la legitimidad de las palabras pronunciadas avaladas en si el individuo era capaz de mover una inmensa mole. Los celtas dominaban estas artes y adoraban rocas sacras como numen del bosque. Los vascos denominan Arri-kilinka a un peñasco similar en la línea divisoria entre los valles de Baztán y Aldude; una piedra en el santuario de Nuestra Señora de la Barca, en Muxía (Galicia).

 


Piedra movediza o andadera de Covaleda

 (ángulo inverso)


     La espacios relacionados con el alma de los muertos celtas son tres: el cielo, donde las rapaces portaban al Más Allá a los que morían en combate para encontrarse junto a los dioses; el agua, como entrada hacia el Otro Mundo, a donde nos transporta la diosa Nabia, que se puede interpretar como la barquera; y el inframundo que se encuentra bajo tierra, donde acuden las almas de los muertos.



Altar de Peña del Moro de Gete


 

    La pareidolia de Peña el Moro hizo que lo adoptaran como altar funerario. Se supone que la peña se utilizó en ritos sacrificiales como lugar donde se quemaba a las víctimas para hacerlas pertenecer a la divinidad. Los asistentes celebraban un banquete funerario de acuerdo con un ritual explicado a través de mitos como el de Prometeo. En la mitología clásica se recoge la costumbre de tener que saciar a los dioses y “comer del pan” del muerto para encomendar un buen viaje en la despedida.



     Según el ángulo de visión, la cabeza adquiere apariencias de un ser sobrenatural cambiante, que se asemeja a un bóvido. Debajo de ella hay una pequeña oquedad que se hunde levemente del nivel del suelo. Al igual que los primeros pobladores y nómadas, los transeúntes que tropezamos en el lugar, al asomarnos a la cavidad, nos vemos impresionados por otra cara, esta fantasmagórica, que nos reencuentra con el espíritu de Peña del Moro y que fue considerada la tumba ancestral de la divinidad local. Una roca mágica que se aparta del mundo de los vivos y adquiere propiedades sobrenaturales.





Necrópolis de incineración de la Edad del Hierro 


    Los celtas se asientan en la península durante el Campaniforme. A mediados del S. VIII a.C., se identifica la llegada de una cultura indoeuropea de Campos de Urnas con una nueva lengua, que provienen del Ebro (Iber): keltiberoi o celtiberi, «celtas de Iberia» que adoptan una escritura y parte de la cultura material íbera.

    Las fuentes reflejan una división global de la Celtiberia en Citerior en los valles de Jalón y Jiloca, la parte aragonesa, y Ulterior en altos valles del Duero y el Tajo, serranías de Guadalajara y Cuenca).





Urna de Sigüenza S. IV a.C

  


       Se adaptan a una primitiva cultura de ganadería trastamitante y un sedentarismo con dedicación agrícola, según se deduce de los estudios de su dieta, la explotación del hierro y el trabajo de la cerámica. El abandono de la cultura de tartessos se deduce en los altares de El Carambolo (Sevilla), Cancho Roano (Zalamea de la Serena) y El Turuñuelo en el Guadiana, que son ocupados por celtas con influencias de verracos vettones y dólmenes trashumantes como el de Cuibillejo-Mecerreyes (Burgos).


    

Idolo de barro de Castrillo de la Reina
 
    Los celtíberos serranos se caracterizan por una tradición ganadera, como sugiere el idolillo en barro de Castrillo de la Reina, considerado de la II Edad del Hierro, un exvoto similar a los dioses portátiles donde los celtas imitaban de los griegos, en Telesforo. El aire misterioso por el sagum le hace parecerse a un pastor del bóvido representado en su torso.

    Mediante hospitum, pacto en el que se establecen relaciones con comunidades a larga distancia con intenciones comerciales o políticas, entre las que se presupone la práctica trasterminante, lazos de hermandad que se extendieron desde Clunia a regiones extremeñas de pasto donde también se percibe relación de trato con vetones.

Reproducción de la tésera celta de lobo cenital


    El tamaño de las téseras es reducido y se pueden recoger cerrando la palma de una mano para su fácil portabilidad a lugares lejanos. Es habitual el ensamblaje de las dos figuras coetáneas mediante pernios, como la tésera cántabra de Rabas en motivo de "piel de oso cenital"



     Para algunos autores las figuras serían dioses o divinidades representadas en formas de animales como caballo, toro, suido, pez..., que pudieron ser sacrificados en el acto de hermanamiento de las dos comunidades. En otros casos, se muestran manos entregadas en señal de amistad, como las daríamos hoy en día para sellar un trato o pacto entre las partes contrayentes en la tésera de Botorrita o Contrebia Belaisca. 

     El guerrero celta ofrece la victoria a los dioses y para él era un orgullo morir en combate por lo que no teme a la muerte. A través de la ética agonística, llegar a viejo entre los celtas no se encontraba bien visto y de ahí que cuando un anciano no se consideraba útil optara por el suicidio para no suponer un lastre a la comunidad, por el contrario, la muerte en la batalla era la victoria en la inmortalidad y significaba el sacrificio para el vínculo entre los dos mundos. 



    Los celtas consideraban un honor perder la vida luchando y no aceptaban quemar el cadáver de los guerreros que morían enfrentados por lo que los exponían a los buitres al considerar que las rapaces, como animales sagrados, los portaban al Más Allá, pues creían que su alma remontaba a los dioses del cielo al devolver el cuerpo yacente.

    En un recinto circular de piedras de Numancia se verifica dicho ritual, como se representa en la decoración cerámica, que aparece igualmente en un fragmento de estela en Lara.




    El juramento en devotio con consideración social o guerrera y religiosa de carácter extremo, es un compromiso hasta la muerte, llegando a quitarse la vida si su jefe muere antes en el combate.



Ilustración libro de El rey Arturo


Altares de Tronos 

El triple trono de Gete se asocia con el rey celta local, probablemente como sede de complejos ritos celtas ante su proclamación, como se ha supuesto para las llamadas “Peñas de Coronación” de la Gallaecia. El rey celta o riks procede de una muy antigua institución indoeuropea. El Primer Rey como divinidad jerárquica suprema de las elites gentilicias y rey como representación de los dioses, elegido en asamblea de guerreros, ante el pueblo. Adquiere un carácter mágico y de origen divino para conceder bondad, proporcionar bienes y dirigir a su tribu en la guerra. 



    El altar de los Tres Tronos es una roca sacra que en la parte superior de la roca presenta un lóculi con canaladura que se vincula a la divinidad o numen loci.



Visión desde el lóculo del altar



     Los altares de tronos son similares a los de Ulaca y Cebreros en Ávila, Buendía en Cuenca y a la que se conoce como Silla de Felipe II en El Escorial, que es de procedencia celta. En el mundo anglosajón se corresponde con el asiento donde tuvo lugar la coronación de San Patricio. Pudiera ser que los asientos estuvieran reservados para los dirigentes de las populis vecinas: arévacos, pelendones y vacceos en las celebraciones.



  Los celtas adoraban de manera animista a las fuerzas de la naturaleza, al dios Sol y, según Estrabón los celtíberos y los vecinos limítrofes al norte bailan en las noches de luna llena, rindiendo culto a la puerta de sus casas a un Dios desconocido. Los días de plenilunio no solo se muestra devoción al astro pues también se considera que lo hacen a la agricultura y a la protección de la fecundidad, además del vínculo con ultratumba

Otro árula aparecida en Tierra Lara viene dedicada a Epona, divinidad protectora de los caballos (epos); los bosques y montes, donde surge el eremitorio de San Millán de Lara, en un culto a las deidades que se rinde al hábitat.


Las divinidades mitológicas

La religiosidad celta es animista y politeísta. Los dioses, sin encontrarse representados en figuras humanas, vienen a ser símbolos de la vida natural.

De la mitología celta que ha llegado a nuestros días es posible distinguir concordancias que insinúan un panteón más unificado de lo que a menudo se cree. Se encuentran muy relacionadas las visiones irlandesas con las manifestaciones peninsulares.

En nuestra sociedad contemplamos el mundo a través de la dicotomía de pareja de opuestos, sin embargo, los celtas interpretaban las cosas mediante tríos, en una perspectiva más enriquecedora. La veneración a las “Diosas Madres” potenciada en triadas divinas, tres manifestaciones en las figuras de Macha - Badb - Morrigan, que incorporan los atributos de la sexualidad y la maternidad junto a los de la guerra.

Creían en dioses hacedores del mundo, divinidades relacionadas con la guerra, el vigor físico y la fuerza, y deidades vinculadas a la producción y la abundancia.


La diosa madre Naturaleza
Tríada sagrada en el mundo celta
    
    Las Matres son deidades que representan a la tierra madre mediante la imagen de una mujer mayor de aspecto joven que porta una cesta de alimentos con frutos, panes, cornucopias, monedas y sostiene a un niño en señal de protección de la fertilidad de los campos, la salud y se relacionaban con las aguas. El culto a las Matres se extendió por Britania, la Galia, Germania y el Danubio, perviviendo tras la romanización. La mayor parte de las encontradas en Hispania se localizan en el área celtibérica, especialmente concentradas en Clunia y en Mérida. Se consideran autóctonas y que fueron expandidas por las tropas romanas.
Ara de ofrenda a las matres

        En la mitología vasca se concibe la creencia de la Gran Madre. Mari -también conocida como Maya-, es la representación de las fuerzas naturales que se encuentran en la mujer-madre y su plasmación con culto a la luna en la antigüedad. El numen divino por antonomasia que puede aparecer metamorfoseada en la naturaleza al atribuírsele las fuerzas telúricas que propician los fenómenos creadores.

La tríada Dea Dama, la “Diosa Madre”


Dea Dama o la “Diosa Madre” de todas las deidades celtas e hija del Dios Dagda, que es el ancestro familiar del templo celta. Domina las áreas de la fertilidad, la vida y la muerte.


El altar principal para los celtas es el de la tríada de las divinidades, las fuerzas de la naturaleza a las que fue dedicado. Por ello, la peña cuenta con tres loculos conectados en su parte superior mediante canalillos descendentes por la roca, hasta conectar con el interior de la tierra. La altura es de unos cuatro metros y para su acceso dispone de escalones que posibilitan el ejercicio de la ofrenda.

Destacamos dos tríadas: Taranis (Júpiter), “El Dios Del Trueno”, junto con el dios guerrero Esus y Teutates en Irlanda, conforman la tríada sagrada celta más habitual. Dioses de elementos mentepsicóticos relacionados con la resurrección, la muerte y la noche. Se acompaña de animales como caballo, águila o serpiente y se encuentra vinculado a ruedas solares rituales. El estruendo de un trueno infundía temor entre las personas porque cuando caía un rayo causaba destrucción y se ofrecían al dios sacrificios humanos para calmarlo.


Taranis

 

    Considerado como el Dios protector de los fenómenos atmosféricos y un gran guerrero. En una mano porta la rueda cósmica donde controla los días y las noches. En la otra, lleva la figura de un rayo, por provocar el temor de truenos que se asocia con la destrucción causante de daños a la población en las tempestades. Se equipara con Marte.

    La triple muerte que aparecen en lagos y pantanos de centroeuropa. El cordobés Lucano lo describe: ...y es honrado por ellos (galos) con sangre humana...aplacan así a Teutates (Mercurio): introducen a un hombre boca abajo en un recipiente para que se ahogue en él. Esus es aplacado de este modo: cuelgan a un hombre de un árbol hasta que se desangra. A Taranis-Dis Pater le sacrifican quemando hombres en una estructura lígnea.



Sacrificio a Taranis con quema en estructura de madera y paja,
 Thomas Pennant, 1753


    Belisama, "Reina del Cielo", conforma la tríada más importante en Gales. Relacionada con los lagos, los ríos, el fuego, el trabajo manual y la luz. Julio César la vincula con la Minerva romana, inventora de las artes. Belisama es la Brigantia irlandesa, hija de Dagda y patrona de poetas.


Caldero de plata de Gundestrupde, Dinamarca, S. II a. C.



Panteón de dioses celtas


Los dioses son símbolos de las fuerzas de la naturaleza y las divinidades están vinculadas  a estos fenómenos. Las funciones de estas deidades pueden deducirse de sus nombres, de la localización de sus inscripciones, su iconografía y por la correspondencia con las deidades romanas con las que fueron comparadas.


 - Dagda: “El Dios Bueno”. Dios principal en el pueblo celta, dios de los druidas, señor de los elementos y del conocimiento, jurista y temible guerrero. Dagda es una figura-paterna, un protector de la tribu y el dios del que otras deidades masculinas son su variante. Es el dios de la vida y de la muerte, de las fuerzas buenas y malas. Relacionado con el caldero como elemento de resurrección y equiparado a Minerva.


Caldero donde se sumerge al guerrero. La serpiente guía a la turma, a los jinetes


- Sucellus: “Dios de la agricultura y de la siembra”. Se le atribuye la medicina tradicional celta y la protección de los bosques. Aparece representado con un gran martillo que tiene el mango largo para golpear la tierra y por cada semilla sembrada pueda germinar las mejores cosechas. En la otra mano porta un barril de cerveza como dios de las bebidas alcohólicas de los galos. Es el equivalente romano Deus Pater que se equipara con Vulcano y Neptuno.


- Lugus: “El Dios de la Luz”. A Lugh se le conoce como el gran dios del olimpo Celta con poderes ilimitados hasta en los contrarios pues se manifiesta joven y viejo, hombre y mujer y ejerce muchas funciones. Es el dios de las artes, de los trabajos manuales y, por tanto, de los artesanos. La divinidad solar en la tierra y los efectos beneficiosos sobre bosques y carga de energías a las cosechas para que se den en abundancia. Presente por todo el cantábrico. Su nombre proviene de una palabra indoeuropea que significa "brillar, lucir, luminoso". 


- Morrigan: “La dama de la oscuridad”, conocida como la diosa de la muerte y de la destrucción. Adopta la forma de un cuervo, aspecto con el que incitaba a los guerreros al combate, para poder sobrevolar cada batalla e infundir valor en los guerreros mediante fuerza, la ira y agresividad. La diosa Morrigan forma una triada: siendo una bella doncella, una madre y una mujer viuda. 


- Cernunno, “Dios de la fertilidad y la virilidad”. Se le atribuye el don de la renovación, la abundancia y la regeneración. Es el dios dador de regalos y el señor de las danzas. Se le representa con unos poderosos cuernos de ciervo y serpientes. Tiene la responsabilidad de cuidar los bosques y es el amo de la cacería.

Este dios celta se identifica en otras culturas con la muerte porque conduce las almas hasta el inframundo.


 Cernunno según el  Caldero de plata de Gundestrupde (Dinamarca, S.II a. C.)

- Ataecina, identificada con Proserpina romana, su nombre significa «la Renacida», diosa del Inframundo que estaba relacionada con la fertilidad y la primavera, por lo tanto, impulsa la fertilidad y el renacer vegetal desde el interior de la tierra. Es dueña de los metales y minerales que se ocultan en las entrañas de la tierra, que la vincula a yacimientos mineros, así como a las aguas subterráneas y los manantiales.


Tesorillos con metales votivos sin usar. Similares en Inglaterra y Galia

- Endovelico, identificado con Esculapio romano por sus artes sanadoras plasmadas en el rito de incubatio, según el cual los enfermos encontraban la solución a sus males mediante los sueños, que eran interpretados por un sacerdote.

 



Cerámica numantina. Sacrificio en combate ante un ser divino por ser aviar



Plato de Titulcia. Medusa con cabeza canina es conducido por dos serpientes.

    En la pátera de Titulcia (carpetanos), que se considera utilizado en la práctica de rituales para el sacrificio, con el can y las serpientes que circunvalan la imagen como la estela de jinete zoomorfo de Clunia, reptil apotropaico en representación del numen del ancestro, según conocemos por las fuentes griegas.



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