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lunes, 16 de noviembre de 2020

EL CORAZÓN DEVORADO, de ISABEL DE RIQUER PERMANYER



  UNA LEYENDA DEL SIGLO XII 
HASTA NUESTROS DÍAS

ISABEL DE RIQUER PERMANYER

EDITORIAL SIRUELA 

MADRID, 2007

DIMENSIONES: 14.5 X 22.5 cm., 308 pp.

ISBN: 9788498410853

Puede consultar disponibilidad en el correo:  

librerialibropasion@gmail.com

   La leyenda del corazón devorado, también conocida como la leyenda del corazón comido, aparece en la literatura europea a mediados del siglo XII. En sus rasgos esenciales la historia narra cómo un marido engañado mata al amante de su mujer, le extrae el corazón y lo hace guisar para que ella se lo coma.


   El momento cumbre de la obra es cuando llegada la hora de cenar, Ramón de Castell sirvió el plato a su mujer, que lo comió con delectación. Cuando ella termina, le preguntó: 

- ¿Sabes qué es lo que has comido? 

A lo que ella, extrañada por la pregunta, respondió: 

- No, sino que era el plato más exquisito que he probado nunca. 

 Él le dijo entonces que aquello que acababa de comer era el corazón de Guillem de Cabestany y, para demostrarlo, mandó traer la cabeza cortada. Al verla, Saurimonda casi perdió el sentido, pero, reuniendo todas sus fuerzas, dijo a su marido: 

- Señor, me habéis dado tan buena carne que nunca jamás comeré de otra. 

Cuando Ramón de Castell escuchó esto enfureció y se dirigió con la espada en la mano hacia su esposa, quien corrió hacia una ventana y se arrojó al vacío.


   Esta historia tan particular y extraña de adulterio, venganza asesina y cardiofagia, real y en algún caso simbólica, nunca ha caído en el olvido, siempre ha ido repitiéndose a lo largo de siglos y a la vez renovándose: Dante, Boccaccio en el Decamerón, el anónimo autor del Curial y Güelfa, Nostradamus, Madame D’Aulnoy, el Marqués de Sade, Saint-Saëns, Walter Scott, Barbey d’Aurevilly, Stendhal, Albno Luciani (papa Juan Pablo I), León Bloy entre otros escritores adaptaron este motivo literario.

 En el siglo XX Manuel Mujica Lainez lo recoje en Unicornio y, ya en el siglo XXI, vuelve a aparecer en algunos cuentos como en el de Ángela Vallvery, como relato juvenil en El castell del cor menjat o en un poema de Pere Gimferrer; y adaptados al cine en Hannibal -secuela de El Silencio de los corderos- donde la antropofagia de Hannibal Lester repite las palabras A ciascun´alma presa e gentil core que Beatrize pronuncia cuando come el corazón de Dante.


 De los 22 textos que aparecen en este libro, trece se traducen al español por primera vez; las tres versiones completas más antiguas (Lai de ignaure, La vida de Guillem de Cabestany y el Roman du Castelain de Coucy) también se publica por primera vez Viaje y naufragios del Macedonio de Loyola, un texto en castellano de Juan Bautista de Loyola de 1578.

                          


     Se conoce una versión egipcia en el cuento de Los dos hermanos, que es considerada como la más antigua. Los celos entre dos hermanos a causa de la mujer del mayor que intenta seducir al menor, lo que impulsa a este a castrarse y a extraerse el corazón. Cuando el hermano mayor, arrepentido, ve los despojos, pone el corazón dentro de un recipiente con agua, y lo da a beber al cadáver, que resucita cuando el corazón regresa a su lugar.

   Gudrún, para vengarse dela muerte de sus hermanos, decapita a sus dos (según otras versiones siete) hijos, da a comer el corazón a su marido Atila y luego le ofrece la sangre, mezclada con vino, en los cráneos transformados en macabras copas. Los estudiosos encuentran una narración celta que deriva en las versiones medievales.

   Abstrayéndonos del triángulo amoroso el motivo del corazón arrancado a un hombre o niño y  luego cocido y devorado, se remonta al mito orfico de Dionisos-Zagreo. Hijo de Zeus y de Perséfone. Los Titanes raptaron al niño, que se metamorfoseó en toro y fue cortado en pedazos. Parte, entre la que se encontraban los genitales, sirvió de festín a los Titanes. El corazón, aún palpitante fue recogido por Palas Atenea. Zeus dio a Apolo los miembros del niño para que los enterrara y conservara en Delfos, e hizo engullir a Sémele el corzón, con lo que le fecundó y así volvió a nacer el segundo Dionisos, regenerado por su propio corazón.

    La leyenda medieval aparentemente sigue la doctrina tradicional con la moralina del marido engañado que se venga matando al amante de su mujer, quien acosada ante la reacción enfurecida de su esposo, sigue el camino de su amado. La historia tiene la lectura del hombre celoso y el valor que le reporta el corazón a la amada para que se suicide y así juntarse. El relato de tinte romántico en amores trágicos que aparece en la literatura culta destinada a la nobleza y lejos de caracterizarse por el folklore popular.



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TRISTÁN E ISOLDA



 

lunes, 26 de octubre de 2020

TRISTÁN E ISOLDA

                                       


        Tristán e Isolda es una leyenda de inspiración griega "Teseo y el laberinto" y persa "Wis y Râmîn". Parece que la historia ya se conocía en el siglo VI y luego fue adoptada por los trovadores. La trama está enraizada en tradiciones que probablemente se remontan a la época de la dominación vikinga de la isla de Irlanda en el siglo X, durante el periodo del Reino de Dublín,​ aunque incluye elementos de otros ámbitos culturales. En la Edad Media, se extiende por toda Europa: Las ediciones de Thomas d'Angleterre en inglés (1160-1170), se refiere a las aventuras de un caballero de Cassivellaunus y se incorpora a las leyendas del Rey Arturo; Raoul de Beavais y a Chretién de Troyes, entre otros, pues formaba parte del imaginario francés del siglo XII; Béroul (1180), Von Oberg en alemán (1190-1200), incluida España, donde se encontró en Valladolid un infolio, en 1501.
  
   La principal característica de la historia se basa en mostrar un idilio extraordinario, que escapa de todas las normas y de los sentidos morales, centrando su atención en los sentimientos de los protagonistas. Tristán e Isolda, amantes que estuvieron a un paso de una muerte aceptada como venganza y expiación, y que forman parte de la mitología de la Edad Media europea, en esa lucha de lo espiritual y lo material.

  

El TRISTÁN de EILHART VON OBERG

  El Tristán de Eilhart von Oberg es el único poema alto-medieval sobre los amores entre este héroe y la reina Isolda que ha sobrevivido entero hasta nuestros días. La historia de esta inmortal pareja de amantes, que comenzó a componerse en la segunda mitad del siglo XII, nos ha llegado a través de múltiples manuscritos de los que sólo conservamos fragmentos, tanto en sus primeras versiones francesas (Tristán e Iseo) como en el monumental poema de Gottfried von Strassburg de principios del siglo XIII. Ante este desolador panorama, la versión de Eilhart von Oberg resulta una pieza clave para reconstruir fielmente fragmentos dispersos de una de las novelas de amor más originales y complejas de la literatura universal.


TRISTÁN E ISOLDA de GOTTFRIED VON STRASSBURG

                  

    Los casi veinte mil versos que nos han llegado del Tristán e Isolda de Gottfried von Strassburg paradójicamente constituyen, a pesar de su fragmentariedad, una visión del mundo global, codificada en sus aspectos filosóficos y teológicos, que a través del culto a la pasión erótica desarrolla diversas concepciones místicas medievales. De ahí se derivan las numerosas y polémicas interpretaciones de la obra, que, lejos de producir un consenso entre los estudiosos, no hacen sino sugerir la inagotable vigencia que anima esta historia de extraña e intensa belleza.

   Béroul (1180) fue la fuente en la que se basó Eilhart para su refundición y es muy posible que haya un antecedente común para ambos. Gottfried se basó en Thomas d´Angleterre porque lo indica en el prólogo y son coincidentes en pasajes.

   Se cuenta la historia de amor entre un joven llamado Tristán y una princesa irlandesa llamada Isolda, conocida popularmente como «La blonda» (la rubia), para distinguirla de «Isolda la de las manos blancas». 

   Todo empezó en una batalla: el buen rey Marcos veía como las tierras de Cornualles caían en manos del enemigo. Ante el horror, el fiel rey de Leonís, Rivalen, no dudó en cruzar el mar para ofrecer su espada a la espada amiga. Del final de la guerra no solamente obtendrían la victoria, sino que en virtud de su valentía, el rey Marcos ofrecería a Rivalen la mano de Blancaflor, su hermana. El compromiso no fue un fraude, aquellos dos inocentes se querían, pero su dulce matrimonio fue breve. Tuvieron que volver a su reino para defenderlo de otros enemigos.

   Esta vez, la guerra sólo trajo desgracias: el cuerpo muerto de Rivalen y una tristeza profunda en el corazón de Blancaflor, que el mismo día que trajo al mundo a su hijo, murió y, como no podía ser de otra forma en un día tan triste, le puso por nombre Tristán. Pero el recién nacido no tuvo tiempo ni de llorar, porque los enemigos entraban en el castillo. Con el rey y la reina muertos, solamente quedaba el leal Rohalt para salvarlo: huyó con el recién nacido entre sus brazos y lo haría pasar por su hijo hasta que fuera seguro devolverle al linaje al que pertenecía, el de rey de Leonís.

   Tristán fue educado entre sus hermanastros, pero a los siete años el escudero Governal se hizo cargo de su enseñanza, aprendizaje que le salvó la vida cuando, raptado por unos mercaderes de Noruega y finalmente abandonado a la suerte del mar, llegó a tierras lejanas donde lo apreciaron por todos estos conocimientos. Esta tierra era Cornualles y el que más le quería era el buen rey Marcos. ¡Qué gran noticia cuando supieron que la sangre los unía! ¡Qué emoción sintieron cuando el buen rey Marcos vio al fin en los ojos de Tristán los del valiente Rivalen y la bella Blancaflor! Tanta era la amistad que unía ahora a estos dos hombres, que cuando Tristán volvió a Leonís para recuperar su trono, dejó el reino en manos del leal Rohalt, y volvió hacia las tierras de Cornualles, junto al buen rey Marcos.

   Al llegar a Cornualles, el Morholt de Irlanda estaba aterrorizando a los aldeanos: reclamaba trescientas doncellas y trescientos niños por un impuesto ancestral. La espada de Tristán fue la única que se levantó para defender Cornualles de aquel tratado. El héroe venció dejando parte de su espada en el cuerpo del enemigo, que a la vez dejó en el cuerpo de Tristán el veneno de su arma. Días después, Tristán reposaba en una cama emponzoñada. Su cuerpo recubierto de heridas soltada un hedor que sólo el amor del fiel Governal y del rey Marcos podían soportar... pero Tristán puso fin: pidió a Governal que lo metiese en una barca y que lo enviase hacia al mar, una vez lo había salvado de los mercaderes y quizás ahora lo haría del veneno del Morholt.

   El mar lo llevó hasta las manos de una bella dama que lo supo curar, pero que también eran las manos del enemigo, de la sobrina del Morholt y de la hija del rey de Irlanda, Isolda la Blonda, las mismas manos que lo llevarían a una vida de errático amor. Cuando las heridas empezaron a desaparecer y su rostro podía ser identificado, huyó a Cornualles.   

   En el castillo del rey Marcos ya había empezado el complot: los varones más recelosos veían con malos ojos la amistad que le unía con Tristán y le exigían descendencia. Cansado de tanta palabrería, el rey Marcos propuso una apuesta: aquella mañana unas golondrinas le habían traído un cabello dorado y sólo se casaría con aquella a quien pertenecía. Tristán se lo pensó y queriendo tapar las bocas de aquellos que lo acusaban de pretender el reino, él mismo se echó de nuevo al mar para buscar a aquella que ya conocía y traerla a los brazos de su amigo. 

   Cuando Tristán llegó al irlandés puerto de Weisefort, las voces reclamaban al valiente que al fin se desharía del dragón maléfico que cada día bajaba a la aldea y se comía a una familia entera. En la desesperación, el rey de Irlanda había ofrecido la mano de su hija, Isolda la Blonda, al caballero que consiguiese vencerlo.

   El cobarde caballero que había indicado el camino del monstruo a Tristán, volvió aquel mismo día donde estaba el dragón y al ver que estaba muerto pensó el engaño: el caballero que había matado a la bestia seguramente estaría muerto, así que cogió la cabeza del dragón y reclamó la mano de Isolda la Blonda. Al rey le costaba creer que aquel cobarde hubiese realizado la hazaña e Isolda la Blonda no quiso claudicar. Reunió a sus sirvientes más fieles y quiso ver la escena del crimen; unos metros más allá de donde se encontraba el dragón muerto se hallaba el cuerpo abatido de Tristán.

   Isolda la Blonda acogió al héroe para curarlo del veneno y poder demostrar, una vez recuperado, que él había sido el vencedor. La bella dama no reconoció en el rostro de Tristán al asesino de su tío, pero en cambio la espada del héroe habló por él: le faltaba un pequeño trozo que encajaba perfectamente con el que Isolda la Blonda había encontrado en el cuerpo de su tío Morholt, cuando volvió difunto a Weisefort. Cogió la espada que un día había matado a su tío y la encaró contra Tristán. El valiente no tenía ni armas ni arpas para apaciguar la ira de la bella dama, pero todavía le quedaban las palabras. Despacio, la fue convenciendo de su valor, de por qué había tenido que matar el Morholt, de cómo había luchado por ella para deshacerse el dragón y de cómo había empezado todo cuando unas golondrinas habían traído uno de sus cabellos dorados a Cornualles.

   La princesa se enterneció, pero la ternura no sería igual en el corazón del rey de Irlanda cuando viese delante suyo el culpable de la muerte de su hermano. Así que Isolda le hizo jurar a su padre que siempre guardaría lealtad al héroe que había matado al dragón y que le ofrecería igualmente su mano como esposa. Ante toda la corte de Weisefort apareció Tristán. El odio se podía leer en las espadas que, ahora desnudas, clamaban venganza. Anticipándose a la revuelta, Tristán había pedido que los mejores varones del reino de Cornualles viajaran hacia Weisefort para presentarse en el castillo. Acababan de entrar a la sala donde, con su nobleza, apaciguaron la rabia de Irlanda.

   Las manos del rey de Irlanda unían ahora las de Tristán e Isolda y en aquel bello momento, Tristán prometió en voz alta que llevaría a la dama hasta los brazos del rey Marcos. Duras palabras para el corazón enternecido de Isolda la Blonda, que ahora se sentía traicionada por aquel que ella había decidido defender y que no la quería por esposa. La madre reina, previendo la inmensa tristeza de su hija, preparó una poción mágica en secreto y se la dio a la leal Brangien, sirviente y amiga de la princesa. Cuando el rey Marcos e Isolda bebieran la poción quedarían enamorados hasta el mismo día de su muerte.

   La poción no tocó nunca los labios del rey Marcos. En el barco camino de Cornualles, mientras Brangien dormía el peor sueño de su vida, Tristán e Isolda tragaron por error el líquido encantado. Cuando Brangien despertó ya era demasiado tarde, los amantes estaban destinados a serlo por siempre jamás y en aquel mismo barco se entregaron el uno al otro, traicionando por siempre la lealtad al rey Marcos y entrando en un infierno que los perseguiría el resto de sus vidas.

                   

   Llegados a Cornualles, la noche de boda con el rey Marcos, Brangien se hizo pasar por Isolda la Blonda dejando así su virginidad en manos del monarca y guardando a su reina de toda deshonra; después Isolda se iba volviendo loca de desconfianza, hasta el punto de ordenar a dos caballeros la muerte de su amiga Brangien, por miedo a que hablase –¡suerte tuvo Isolda de la piedad de los dos caballeros ante la historia de Brangien, que finalmente pudo volver a la corte en vida, abrazada por la amistad que Isolda le profesaba de nuevo!-; más tarde los varones empezaron a sospechar de los amantes y metieron otro veneno, el de los celos, en el corazón del rey Marcos para que echara a Tristán de su reino.

   El rey Marcos finalmente cedió a las malas lenguas, y tras varios intentos fallidos por parte de los varones llegó la prueba concluyente: un hilo de sangre de una herida insignificante de Tristán se podía ver en la cama que cada noche compartían el rey Marcos e Isolda la Blonda. El odio no se hizo esperar y construyó una hoguera para quemarlos el mismo día. Camino de la hoguera, Tristán consiguió escapar, pero cuando el rey supo que Tristán se había escapado, su odio creció tanto como las llamas que ahora se levantaban delante suyo. Ya a punto de echar a la hoguera a la que había sido su dulce esposa, el grupo de leprosos de Cornualles habló: ¿realmente la odiáis y queréis que muera en un instante?, le dijeron.

   La propuesta de los leprosos era macabra: que les dieran a Isolda la Blonda para vivir entre ellos, para convertirse en una de ellos y ver cómo su cuerpo radiante se iba deformando en una muerte cruel y lenta. Una venganza perfecta que el buen rey Marcos no desaprovechó. Los leprosos se llevaron a Isolda la Blonda pero ignoraban que Tristán bien pronto se la arrebataría de nuevo para llevársela a la profundidad de los bosques de Cornualles.

   Dos años vivieron en medio del bosque acompañados del fiel Governal. Extrañamente felices, los harapos y la comida primitiva no les molestaban. Pero el veneno del amor no los eximía de los remordimientos y por eso cada noche sus cuerpos desnudos se juntaban, pero sin llegar nunca a tocarse. Una espada separaba los dos jóvenes en señal de castidad. Así fue como se los encontró el rey Marcos cuando descubrió la cabaña. No estaban acurrucados, el uno sobre el otro, entrelazando brazos y piernas como correspondería a cualquier pareja de amantes. Y comprendió. Puso su espada en lugar de la de Tristán separando de nuevo a su amigo y a su esposa. El mensaje era claro, podían volver a casa.

   A su regreso, las voces de los varones no se hicieron esperar. De nuevo pedían el exilio de Tristán, y contra su propio corazón, el rey Marcos accedió. También pidieron el juicio del hierro rojo para Isolda la Blonda, según el cual si decía la verdad, al coger el hierro al rojo vivo su mano quedaría intacta. La bella dama no tembló. Envió un mensaje a Tristán, que no se había marchado de la comarca, pidiéndole que fuese a la playa vestido de mendigo. El día señalado, llegaron en barco al juicio, pero Isolda pidió la ayuda de algún mendigo para no mojarse el vestido. El harapiento Tristán se acercó y cogiéndola entre los brazos la llevó hasta la arena, donde Isolda la Blonda le hizo caer. Al hacer el juramento fue concisa: os puedo prometer que nunca en la vida nadie más que el rey Marcos y este mendigo que acabáis de ver me ha tenido entre sus brazos. El hierro al rojo vivo fue como agua para las manos de Isolda.

   Recuperada la confianza del rey y cumplido el juramento, Tristán decidió que era el momento de alejarse si no quería volver a traer la desgracia a la vida de su amada. Los amantes se separaron por primera vez. No podían vivir ni morir el uno sin el otro. Separados, no era la vida ni la muerte, sino la vida y la muerte a la vez. En la distancia, los celos aparecieron en sus corazones. Tristán había cabalgado todas las tierras del Mediterráneo ofreciendo sus servicios de caballero en diferentes reinos. Ni un mensaje de Isolda la Blonda. La veía cubierta por las amabilidades del rey Marcos mientras él vagaba por tierras lejanas.

   El reino de Bretaña aceptó la mano de una dama que tenía por nombre Isolda de las Blancas Manos. En el mismo momento que aceptó se arrepintió; cuando la tuvo en la cama nupcial le mintió: no podía darle su cuerpo hasta pasados seis meses.

  No pasaron seis meses que, en una de las batallas que Tristán libró para defender su nuevo reino, otra vez entró el veneno en sus venas. Esta vez, no obstante, no había remedio. No podía ser más desgraciado, había confesado al hermano de Isolda de las Blancas Manos, ahora su amigo, su tortura. También un veneno, ¡pero este de amor! El leal compañero se enterneció ante la petición que le hacía Tristán: ver a Isolda la Blonda antes de morir. Aceptó el favor y quedó con Tristán en que si volvía con ella, alzaría velas blancas en su barco, y si no podía hacerlo las velas serían negras.

   Tal día llegaba ya Isolda la Blonda para ver a su amante, que la otra Isolda, la de las Blancas Manos, llevada por la rabia de saberse segunda mintió a Tristán diciéndole que el barco de su hermano alzaba velas negras. Allí mismo se fundió el cuerpo del héroe y todavía estaba caliente cuando Isolda la Blonda entró en la habitación. Pero aquel calor era sólo un recuerdo de Tristán, una sombra que ya no volvería a dormir a su lado. Y así mismo, como había entrado, se tumbó sobre el cuerpo muerto de Tristán para morir ella también. No eran nada si no estaban juntos. Y también juntos, moría ahora uno contra el cuerpo del otro.

   Hemos adoptado los nombres de Tristán e Isolda por ser los más populares a raíz de la adaptación musical de la ópera de Wagner, pese a que no dejan de nombrarse indistintamente según las distintas lenguas.




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EL CORAZÓN DEVORADO, de ISABEL DE RIQUER PERMANYER




PALABRAS DE AMOR DE TODOS LOS TIEMPOS POR JUAN ANTONIO MARINA

 UN TRATADO DE  LOS SENTIMIENTOS 

A TRAVÉS DE LAS MÁS INTENSAS CARTAS DE AMOR






jueves, 12 de julio de 2018

ANTIGUALLAS, RICARDO SEPÚLVEDA



CRÓNICAS, DESCRIPCIONES Y COSTUMBRES ESPAÑOLAS EN LOS SIGLOS PASADOS


Puede consultar disponibilidad en el correo:  


                                 
2 volúmenes (obra completa). Talleres de Artes Gráficas Municipales de Madrid - 66,00€

- Edición Facsímil de la editada en Madrid por Librería de Santa Fe, 1898. 
- Con una carta de Ángel Avilés. Prólogo de Jacinto Octavio Picón y pots-scriptum de Vicente Colorado.
- Ilustraciones de Rojas y fotograbados de Angere & Goschl.
- Edición de 700 ejemplares estampados en papel rigoletto y encuadernados con técnica Ramos.
- Impresa, según el colofón, en el día de la Almudena de 2002 en los Talleres de Artes Gráficas Municipales de Madrid.


Asuntos religiosos y el interior de los conventos son centros de atención de los relatos
  
  
                  



- Índice:
 Las monjas de San Plácido. La ronda del pecado mortal. Colón y las joyas de Isabel la Católica. La huerta de Juan Fernández. El perro negro. La casita de arriba del Escorial. Los tercios castellanos. La fábricas de tapices. Los españoles del tiempo de Felipe IV. La torre de los Lujanes. El convento de la encarnación. Los Calatravas. La ronda de pan y huevo. El convento y la iglesia de Santo Tomás. El anillo de boda de D. Juan de Austria. El Manzanares. Madrid histórico. Post scriptum de Vicente Colorado.
 
                                                                 
         

        
             Ricardo Sepúlveda fue miembro de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando. En una carta el Sr. Aviles le plantea reparos al título y le propone alternativas. El autor lo asume pero en razón al espacio y por tener titulado una obra anterior bajo el dicho título de Antigüedades de Madrid, y al no corresponderse con una secuela de dicha obra mantiene el de Antiguallas.


                         
Los relatos se recrean en la pasión amorosa


                                  
Colón se entrevistó con la reina
 en Alcalá de Henares



       Las narraciones infunden emotividad y buscan el interés que los temas requieren, se abordan leyendas antiguas de Madrid, de sus conventos y de las hermanas de clausura pretendidas por la realeza, del fallecimiento de los monarcas, del "empeño" de la reina Católica para respaldar la aventura de Colón. Como se puede apreciar, el tiempo en el que transcurren los relatos se remonta a tiempos de los Austrias hasta la Edad Moderna, momento que se publica la obra.




 
Las calles de Madrid escenarios de los relatos


Las bellas pinturas que aparecen en láminas, a toda página, sirven de ambientación pero son menos acordes que las ilustraciones monocromas integradas en el texto.














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RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAÑA



 TIERRAS Y HOMBRES DE ANTAÑO 





viernes, 21 de noviembre de 2014

COMO AGUA PARA CHOCOLATE: XXV ANIVERSARIO

 Mondadori. 215 pp. 9,00 € 





           Se conmemoran las bodas de plata del accidentado romance entreTita y Pedro. Surge el problema cuando ella debe cuidar de su madre y deben contentarse con tenerle cerca si se casa con su hermana. La única manera de seducir a su amado es recurrir a la cocina y en cada capítulo del libro nos presenta recetas tradicionales: mole en guajolote con almendra y ajonjolí, champandongo, torrejas de natas o frijoles gordos con chile a la tezcuana. Las cebollas encubren las lágrimas del sentimiento de nuestra protagonista y los platos de codornices de fe o los pétalos de rosas abocarán a la pasión incontrolable.



           Laura Esquivel se inició como guionista de cine y fue la primera autora extranjera en recibir el American Booksellers Book of the Year por Como agua para chocolate, en 1994. En las obras de la autora se intuye el realismo mágico de la literatura hispanoamericana: Malinche, Tan veloz como el deseo, La ley del amor donde anticipa a su tiempo un producto multimedia en donde se conjugan el cómic, la música que escuchan los personajes los podemos oír en un CD y el propio relato de la obra; Íntimas suculencias, El libro de las emociones o Estrellita marinera. Actualmente está escribiendo La nueva historia o cómo dejar de ser víctima en doce sesiones.


La cocina con amor es capaz de seducir. 
La pasión y el chocolate, como los libros, resultan adictivos