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viernes, 22 de noviembre de 2024

BREVE HISTORIA DE LOS PUEBLOS PRERROMANOS EN TIERRA DE PINARES: Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

TU VOZ DE PINARES 22 / 11/ 2024

  Recogemos el trabajo publicado en la revista comarcal y publicado por el investigador que colabora en ella Alfonso Benito Rica al que agradecemos su visión como al medio que facilita su difusión.


    Las huellas de los pobladores prerromanos están relatadas por los historiadores griegos y romanos, sabemos que se les denominaba arévacos, sus principales localidades fueron Numancia, Tiermes y Clunia, que pertenecían a un grupo étnico denominado celtíbero. Los protagonistas han dejado una historia grabada en piedra y otra historia incorporada a las costumbres de la sociedad resultante de la mezcla de civilizaciones. Somos herederos del resultado de la evolución de todos los aspectos culturales por adaptación de antiguos ritos a las nuevas circunstancias sociales.


LAS RAÍCES SOCIALES

    La investigación llevada a cabo por Antonio Palacios Gonzalo es un caso especial de interés por conocer el origen de los aspectos sociales de la localidad de Gete, para ampliar el conocimiento con las costumbres de las comarcas de Lara y Tierra de Pinares. Encontrando reminiscencias de antiguos ritos en las manifestaciones culturales actuales.



LAS HUELLAS EN EL PAISAJE

    El paisaje serrano conserva mensajes del pasado grabados en las rocas con santuarios primitivos, siendo portadores del mensaje vital de una sociedad cuya desaparición no fue total, su recuerdo pervive gracias a esta huella en el paisaje. Otra cuestión será que el actual paisanaje identifiquemos el valor de esta herencia cultural.



PRÓLOGO

    Los prestigiosos arqueólogos Martín Almagro Gorbea e Ignacio Ruiz Vélez escriben el prólogo de la obra y destacan el valor de la misma:

 “El brusco y rápido cambio sufrido en las áreas rurales españolas a partir de la segunda mitad del siglo XX, que ha supuesto una profunda desculturización, ha hecho que muchos elementos culturales tradicionales hayan prácticamente desaparecido, entre los que muchas veces se conservaban testimonios insustituibles de formas de vida de origen prerromano.

    Esta exigencia vivencial la ha hecho suya el autor de esta obra. Peñas sacra, tronos rupestres, árboles sagrados, divinidades y otras creencias y tradiciones prerromanas que perduraron durante siglos. […]



Al finalizar éste breve prólogo, antes de que el lector se sumerja en la obra, debemos felicitar al autor por el esfuerzo puesto en conocer y en dar a conocer nuestro pasado, pues ese conocimiento contribuye a ser más dueños de nuestro presente y de nuestro futuro”.


LUGARES SINGULARES

    A lo largo del libro se realiza un viaje por el territorio con la señalización de los lugares singulares y la posible interpretación del significado sagrado para los habitantes que los construyeron. La adoración a la naturaleza y a los astros se manifiesta en el dolmen de Mecerreyes/Cubillejo, en el verraco del castro de Peñalara y en las esvásticas de las estelas también de Lara. El rico conjunto de altares tallados en la roca de la localidad de Gete se extienden a lo largo de la Cañada Real Galiana a su paso por el término, quizá como lugares protectores del ganado, aunque no existiese todavía la trashumancia de largo recorrido. El altar de la Peña de Gete se sitúa hacia el Oeste, quizá lugar de sacrificios y de celebraciones pidiendo o agradeciendo unos buenos resultados agrícolas, básicos para la subsistencia.

 



    La disposición de los asientos de los Tres Tronos de manera jerárquica resulta apropiada para el rex (pronunciado "riks") o rey. Junto a él, sus duces, elegidos por aclamación popular y vinculados a las deidades. Los asientos dirigen la mirando a poniente al castro de Pico del Cuerno de Gete. Sentado en el altar de los tres tronos se divisa hacia el Oeste el castro del Pico del Cuerno en Gete:

                  
El altar de la Peña se localiza en las inmediaciones del castro de Pico del Cuerno 


     “Nos adentramos en los pormenores del altar, castillo y santuario de la Cerca y aportamos un nuevo  altar en las inmediaciones al castro de La Muela en Vilviestre del Pinar, donde se comunican tres lóculos o corrientes con los que pretendían aplacar a la diosa. […] El proceso evolutivo de una tríada que envejece a la diosa madre y que los romanos adoptaron de las matres celtíberas que se prodigaron desde Clunia. […] y se recoge en la leyenda de los siete Infantes de Lara.[…]”.

  La costumbre del combate entre los hombres escogidos como los “Campeones” evitaron exponer a la muerte a otros muchos hombres y resolverían qué grupo adquiriría el dominio del territorio, como se aprecia en el vaso de Numancia, denominado: “Combate de campeones”.

                

   Quizá de ahí venga la costumbre de representar a una familia, tribu o pueblo a través de sus campeones locales en distintas habilidades guerreras o de otro tipo. El ritual de las danzas del paloteo de Hontoria del Pinar son una reminiscencia de las danzas guerreras quizá prerromanas.

Danzas del paloteo en Hontoria del Pilar en las Candelas a inicios de febrero, la Imbolc celta.

    “Las fiestas de los Jefes, […] asalto árabe a la fortaleza de Silos, y la marcha que se incorpora a la Pinochada de Vinuesa, alusión a los Tercios de Flandes, se vinculan al Reinado de nuevos nombramientos anuales en Hacinas, […]


    En Beltaine (1 de mayo) se engalana a las damas en altares florales en Huerta de Rey, en Burgos,[…] y la pingada del Mayo que se muestra en Tierras de Pinares […] Retos de superación donde los quintos se integran sintiendo permanencia a la comunidad. Lamentablemente no nos ha llegado la interpretación de los bardos cuando narraban […] celebraciones de ferias el mito del héroe fundador, jinetes salvadores que identificamos en las estelas aparecidas en Clunia y Bezares”.

Estela de héroe fundador en Clunia

    La divinidad protectora representada por dioses, se complementa con la del caballo que aparece en multitud de imágenes en piedra, como las procedentes de Clunia, siendo en ocasiones también imágenes humanas como el ídolo de Castrillo de la Reina.

    Las estelas prerromanas de Palacios de la Sierra aparecieron junto a otras ya de época medieval, lo que supone una utilización continuada en el tiempo de los ritos funerarios en el mismo emplazamiento. Las estelas prerromanas son más abundantes en la comarca de Lara y escasas en el área de Clunia. Los enterramientos de la necrópolis de Revenga son muy posteriores y aunque pudiesen tener algún tipo de conexión con la época prerromana no se podría asegurar que continuasen algún rito funerario en el que se conservase el cuerpo del difunto con algún ajuar personal.


LA TIERRA DE PINARES Y LA CARRETERÍA

    El autor recoge las fuentes antiguas romanas donde ya se mencionan los Montes Distercios por su gran riqueza maderera y fuente de producción para la exportación de su materia prima. Que los geógrafos romanos describiesen una riqueza forestal sin haber pisado la Sierra hace pensar que su producción maderera sería muy superior a la de otras zonas. Se transportaría gracias al el uso intensivo de la rueda y a las carretas tiradas por vacas o bueyes circulando por las eficientes calzadas romanas.


FUENTES DOCUMENTALES

    El autor recoge su agradecimiento a los responsables de los archivo municipales de Barbadillo de Herreros, Cabezón de la Sierra, Lara de los Infantes, Palacios de la Sierra, Quintanar de la Sierra y Salas de los Infantes.

Ofrece información en una extensa bibliografía que en la edición de ése artículo no es posible mencionar.

https://librerialibropasion.blogspot.com/


UN LIBRO PARA VIAJAR

    El autor ha escrito una obra fácil de leer, puede servir de guía para organizar viajes por el territorio  disfrutar del paisaje. Los lugares prerromanos están identificados con abundancia de fotografías. 


Alfonso Benito Rica



Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara

Antonio Palacios Gonzalo. 

ISBN 978-84-127876-3-4.

 PVP 20 €



Puede consultar disponibilidad en el correo:  



Recomendamos la entrada a nuestro blog del libro donde se extrae el contenido de esta entrada:









lunes, 21 de octubre de 2024

HISPANOAMÉRICA. CANTO DE VIDA Y ESPERANZA, de ANDRÉS LÓPEZ LINARES

 


Autor: Andrés López Linares.
Editorial: Plaza & Janés
Tapa dura
256 páginas
18 x 25 cm
Edición muy cuidada, ilustrada en tapa dura.
  • ISBN: 9788401035456
  • P.V.P.: 29,95 € 5% de descuento a 28,45 €

Hispanoamérica es el sueño de una cultura hermanada entre los dos hemisferios.
"Canto de vida y esperanza" proviene de la obra y versos de Rubén Darío.

La obra que presentamos, primero película no ficción y ahora en formato libro, del productor especializado en el documental Andrés López Linares, gran director de fotografía del cine español que trabajó con Víctor Erice, Alain Tanner, Fernando Trueba y Carlos Saura; y galardonado con tres premios Goya.

    Después de España, la primera globalización, donde desmitifica la leyenda negra, y de la que ésta puede considerarse una continuación, en la que para el autor, hasta el momento, es su mejor obra, donde muestra una visión polifónica de testimonios de juristas a la altura de Carmen Iglesias: "de la Historia comparada surge la historia incomparable. De las historias entrelazadas el nosotros y la historia global"; profesores de Universidad como Adelaida Sagarra: "Lo que nos hermana es la historia común"; e historiadores de las dos orillas, como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui: "Hispanoamérica, canto de vida y esperanza se inscribe y marca con su sello la segunda ola de la rebelión hispanista"; el analista en geopolítica y relaciones internacionales Marcello Gullo Omodeo autor de "Madre Patria" explica el error en optar por llamar latinoamerica a hispanoamérica; y las voces anónimas desde la intrahistoria de personajes que declaran lo que sienten: una duda en la identidad entre lo aborigen y la mezcla hispana.
Una visión espontánea de lo que es la Hispanidad llena de música de viento, de Arte barroco, religiosidad cristiana que adora a una Virgen de Guadalupe mestiza. Desde que Isabel I de Castilla decretara a las "Indias" como la nueva España, provincia con igualdad de derechos a la corona en las leyes de Burgos (1521) y la unión entre nativos e "invasores" respetuosos que no expoliaron colonias sino que aportaron sus conocimientos en los primeros hospitales, universidades y sus creencias religiosas.
Un fresco barroco repleto de música y color que genera la Edad Moderna en el mundo.
"No sabremos quienes somos si no conocemos América"



miércoles, 16 de octubre de 2024

SALTERIO DE INGEBORG. Salmos bíblicos en un manuscrito iluminado de finales del siglo XII

PRECEDENTE LIBRO DE HORAS

 

    El Salterio de Ingeborg es un manuscrito iluminado de finales del siglo XII, conservado en el Museo del castillo de Chantilly (Francia) Sig. Ms 9 Olim 1695. La obra es uno de los más significativos ejemplos sobrevivientes de la pintura gótica temprana. Este salterio, o libro de salmos, fue creado alrededor de 1195 en el norte de Francia para Ingeborg de Dinamarca, reina de Francia y esposa del rey Felipe II de Francia. Se desconoce la persona que encargó el Salterio, aunque se cree que pudo ser Étienne de Tournai o Eleanor de Vernandois, condesa de Beaumont-sur-Oise.

Edita Ars Milleni, impreso en los talleres de Alfonso y Miguel Ramos

Madrid, 1999

Aproximadamente 400 páginas 

Formato: 21 x 32 x 8 cm

Peso: 4100 gramos

ISBN: 3201012742 

9788493021184

Ejemplar completo, en perfecto estado y correspondiente a la coedición española numerada.

    Edición limitada de 500 ejemplares, impresa en Austria por la Akademische Druck und Verlagsanstalt en Graz (Austria), de los cuales 120 lo vinieron para España, incluyendo el facsímil que realizó en 1999 Adeva, encuadernado especialmente en piel vuelta labrada en seco y estudio en volumen aparte. Ambos libros se presentan en un estuche abierto, tipo guardapolvo. El libro estudio complementario con textos en español, encuadernado especialmente para este ejemplar en piel editorial y guardas de agua artesanales, con la traducción al castellano del texto original por Florens Deuchler. 

    El manuscrito fue un libro de oraciones para devocionales privados y contiene un calendario, los 150 salmos en latín y otros textos litúrgicos. Cada salmo y cada oración se introduce con una inicial. El texto de los salmos sigue la Vulgata Latina. 

    En total 400 páginas, de las cuales 51 contienen ricas miniaturas a página completa y con gran profusión de pan de oro, así como numerosas y espléndidas iniciales. El texto está escrito en letra gótica minúscula temprana.  

   Está escrito en la llamada littera psalteralis, una escritura de libro utilizada alrededor del año 1200. Las letras son tan uniformes y de una caligrafía de tan alta calidad que es imposible distinguir entre diferentes escritores. Las oraciones litúrgicas concluyen el libro. Originalmente fueron formulados con inflexiones femeninas, que fueron cambiadas en algunos lugares por un usuario masculino posterior. Cada una de las doce páginas del calendario contiene un mes en el que se introducen los días festivos, festivos y conmemorativos. Es un calendario perpetuo con letras de la A a la F en lugar de los días de la semana. El encabezado de cada mes es un hexámetro que indica el número de días. El calendario era el esquema habitual del calendario de los santos de la época. 

    Para la escritura se utilizaron cuatro colores, además de tinta negra, azul, rojo y dorado, y los días de mala suerte marcados D[ies], por ejemplo = dies Ægyptiaci (= días egipcios) se marcaron en rojo. Las fiestas de los santos, marcadas en oro, se añadieron al esquema ya trazado por el pintor de los medallones. Más tarde, Ingeborg o su escriba agregaron algunas entradas necrológicas. En cada página hay dos miniaturas en marco redondo sobre fondo dorado, el signo del zodíaco, que se inserta junto al día en que el sol entra en la constelación correspondiente, y una escena de la vida cotidiana correspondiente a cada mes, por ejemplo la oveja se esquila en junio y la recogida de la cosecha del vino en septiembre.

    Miniaturas de estilo gótico temprano, de media página y página completa, no están relacionadas ni en contenido ni en forma con los textos, sino que forman una Biblia ilustrada independiente que, además de escenas de la vida de Jesús. 

Beso de Judas. Cristo es cogido por la muñeca.

    Incluye también cuatro escenas del Antiguo Testamento y un ciclo con seis imágenes que hacen referencia a la veneración de la Madre de Dios María. Cada página de imágenes está rodeada por un marco que las separa entre sí donde hay una o tres imágenes en una página. En algunas imágenes el fondo dorado está decorado con motivos perforados. 

Abraham sacrifica a su hijo Isaac, prefiguración de la parábola al hijo de Dios

    Sus miniaturas a página completa son realizadas por dos iluminadores, uno de los cuales trabaja con una tradición más antigua que el otro, pero en todas partes hay un desarrollo estilístico que ignora esta división y presumíblemente se debe a la empresa común. Las miniaturas anteriores, del maestro mayor, tienen pliegues bizantinos más planos similares a los de la iluminación de Salzburgo, pero pronto se afilan en crestas y valles y la técnica más nueva domina el trabajo del maestro más joven, que se desarrolla en su máxima extensión. en su miniatura de Pentecostés. 

Pentecostés

    En todas las miniaturas de Ingeborg los rostros son particularmente plásticos y redondeados, pero siempre con cierto patetismo o tensión en sus expresiones; nunca exhiben la calma observable en el Salterio de Westminster. Sin embargo, sólo el maestro más joven consigue dar una plasticidad convincente a los cuerpos cubiertos. Como era de esperar de un libro de esta importancia, se ha debatido mucho sobre la fecha y procedencia del Salterio de Ingeborg. La sugerencia definitiva más reciente es alrededor de 1195 en el noreste de Francia, posiblemente en la diócesis de Noyon; pero el debate continúa.

El árbol de Jesé

    Charles de Sourdeval lo introdujo en 1864 como Salterio de San Luis. Tres años más tarde, Léopold Delisle lo relacionó con la princesa danesa Ingeborg, consorte de Felipe Augusto, rey de Francia.

    El códice contiene primero un calendario con el zodiaco, seguido por miniaturas de página entera y el texto. Los textos de los salmos en littera psalterialis, van acompañados de diversos textos litúrgicos. El manuscrito se puede calificar como el antecedente de los libros de horas.

Calendario con horóscopos

    Erwin Panofsky, en uno de sus estudios, indica que la importancia del manuscrito consiste en que éste marca, en la pintura, el estadio estilístico que representan las esculturas del crucero de la Catedral de Chartres en las artes plásticas; sin embargo, estos estudios el manuscrito nunca había sido prestado a ninguna exposición de manuscritos del momento. Además, su procedencia y su datación son demasiado amplias (desde el este del río Rin hasta el sur de Inglaterra y entre el 1190 y el 1220, respectivamente).

    Günter Haseloff ayudó a esclarecer el problema relacionándolo con el Psautier glosé Ms. 338 de la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York, afirmando que se puede atribuir a los miniaturistas del Salterio de Ingeborg.


    Por otro lado, Eric. G. Millar relacionó en 1928 el Salterio de Ingeborg con una Biblia de Londres (B.M., Add. Ms. 15452), algo posterior, que constituye el punto de partida para la evolución de los manuscritos miniados en Francia en la primera mitad del siglo XIII.

   Estas obras son las que, gracias a extensos estudios, permiten establecer una unión entre el estilo asociado al siglo XII con un estilo denominado propiamente como gótico con influencia bizantina, siendo el Salterio de Ingeborg un claro reflejo de ello.



    El nivel en la iluminación de los manuscritos es tal que sólo puede describirse mediante epítetos y superlativos. La magia deslumbrante que proporciona el dorado idealiza las escenas representadas. La historia sagrada se encuentran idealizadas con una iconografía simbólica que descifra Florens Deuchler en su estudio de los gestos y acciones de los personajes y por detalles de los elementos compositivos. 


Recomendamos las entradas a nuestro blog:


LIBRO DE HORAS: 

SANTA MARÍA REINA 

de Federico Delclaux



BEATO DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA: ASPECTOS TEXTUALES Y CODICOLÓGICOS





jueves, 5 de septiembre de 2024

BERNARDO LORENTE GERMÁN Y LA PINTURA SEVILLANA DE SU TIEMPO 1680-1759, de FERNANDO QUILES GARCIA E IGNACIO CANO RIVERO


  Editorial: Villaverde Ediciones

Edición: Madrid, 2008

Idioma: Castellano.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta ilustrada

353 páginas

24 x 31 cm.

2.100 gr.

ISBN 9788493464035

P.V.P. 45,000 €

El nacimiento de san Pedro Nolasco, de Zurbarán

    Un interesante libro de pintura centrado en la figura de Bernardo Germán Llorente y su tiempo con un gran estudio pictórico, como se puede ver en el índice de contenidos sobre la escuela andaluza y el siglo de Oro, además de incorporar un importante apéndice de fuentes documentales.  

    Bernardo Germán Llorente  (Sevilla, 1680-1759). Pintor español. Se formó con su padre, modesto pintor local, y después con un poco conocido Cristóbal López (c. 1671-1730), que hizo fortuna realizando imágenes devocionales para el mundo americano. Su obra se inscribe en una corriente de artistas que siguieron a Murillo y fueron capaces de adecuar su estilo a los cambios estéticos del XVIII, en especial tras recibir la influencia directa de la pintura francesa a partir de la llegada de la corte de Felipe V e Isabel de Farnesio a Sevilla en 1729. 

Retrato de Don Antonio Hurtado de Salcedo y Mendoza 
Bartolomé Esteban Murillo

    En este sentido, el conde del Águila afirmaba que «dióse a copiar e imitar a Murillo» pero, sin embargo, aceptó en su pintura determinadas influencias que la acaban individualizando, como la de los pintores franceses que trabajaron en Sevilla durante el lustro real y el gusto, común en la escuela granadina, por oscurecer los lienzos con betún contrastando las sombras con los toques de luz. Por otro lado, en el conjunto de su producción cabe destacar la desigualdad técnica según los diferentes encargos, lo que podría explicarse por el exceso de trabajo en el taller, situación que sólo le permitiría esmerarse en determinadas obras.

    Vivió toda su vida en Sevilla, donde se dedicó fundamentalmente a realizar obras religiosas para retablos, cuadros de altar y cuadros de pequeño formato de contenido devocional, así como algunos retratos y obras de naturaleza muerta. Pintor de ejecución rápida, poseyó una técnica suelta y un estilo en el que predominó claramente el color sobre el dibujo, con gran interés por los contrastes cromáticos y el protagonismo de la luz. La Iglesia fue su principal cliente y realizó numerosos cuadros de la Divina Pastora, siendo uno de los principales difusores de esta iconografía, creada por Alonso Miguel de Tovar, hasta el punto de ser llamado por Ceán «el pintor de las pastoras». Lorente representa el culmen de modernidad de la primera  generación de pintores del siglo XVIII en Sevilla junto a Domingo Martínez y Alonso Miguel de Tovar. 

Arcángel San Gabriel, de Alonso Miguel de Tovar

    Su pintura más temprana conocida es San Agustín. Firmada y fechada en 1717, se conserva en el convento de carmelitas descalzas de Jaén. El San Francisco de Borja es de 1726 y se guarda en una colección particular de Madrid; quizá formara pareja con un San Francisco Javier de Sevilla, en ambos destacan las vánitas con los instrumentos de mortificación. Influido por el contexto en el que vivió, representó con frecuencia las escenas populares de tradición murillesca, como el Grupo familiar comiendo melones y el Grupo familiar comiendo uvas y sandía, de colección barcelonesa; igualmente, en cuanto a las “Pastoras”, imágenes de la Virgen en una escenografía bucólica tan queridas en la Sevilla del siglo XVIII, son significativos los ejemplos de la iglesia del Santo Ángel y la parroquia de Brenes (Sevilla). La mayoría de las series que pintó Lorente para los conventos han desaparecido, como la serie de seis lienzos encargada por los monjes de la cartuja de Jerez de la Frontera en 1743 sobre la Pasión de Cristo. Este tipo de producción se puede conocer gracias a La Santa Cena y El prendimiento de Cristo, de la capilla del Baratillo en Sevilla, obras de gran formato y esmero compositivo, fechadas en 1735. Los cuatro lienzos para los monjes trinitarios que se conservan en la iglesia de los salesianos de Sevilla también pueden asimilarse con estas series.

    En contraposición a los anteriores, el San Fernando —también de colección particular sevillana— deriva de la iconografía murillesca. Más sorprendente resulta su interés por las representaciones mitológicas, de las que se conservan dos ejemplos en una colección madrileña, El rapto de Europa y El Triunfo de Anfítrite, escenas inspiradas en las obras de Cartari.


    Su repertorio temático fue mucho más amplio que el religioso: una destacada faceta de su producción fueron los retratos. Durante la estancia de la Corte en Sevilla —entre 1729 y 1734—, la calidad de los retratos que pintó le hizo ganar una propuesta para incorporarse al grupo de pintores reales cuando los Monarcas abandonaron la ciudad. Sin embargo, no aceptó la invitación, prefirió permanecer en Sevilla hasta el final de su vida. Ceán Bermúdez difunde estas noticias y lo describe como un hombre melancólico y de trato reservado, en cierta forma lo encasilla como “pintor de las Pastoras”, cuando no pintó esta iconografía, tan demandada desde 1703, en mayor medida que otros artistas. el propio artista, en carta a José de Hermosilla, declara que se le cerraron las puertas de la corte por envidia. Sin embargo, hacia 1730 pintó un retrato del infante Felipe de Borbón, futuro duque de Parma, que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, en el que se aprecia la influencia francesa impuesta por los Borbones. que fue muy del gusto de su madre la reina Isabel de Farnesio, mostrando en él, como en otros de su mano, un evidente eco francés, especialmente de Jean Ranc. José Milicua comenta, gracias a una carta del propio Lorente del supuesto enfado y casi “muerte” de disgusto de Ranc al contemplar el retrato infante que él no había sido capaz de pintar con semejante parecido y rapidez.

San Fernando, hacia 1730

    En los años siguientes su producción fue abundante y muy valorada. El mismo sello cortesano es evidente en los retratos de Don José Vicente Urtusaustegui y su hermana, Doña Manuela Petronila Urtusaustegui, fechados en 1735 y conservados en una colección particular de Madrid, así como los de sus descendientes —La familia del marqués de Torrenueva—, guardados en Sevilla.

    Destaca la pintura de trampantojos por su calidad técnica. Son magníficas las Alegoría del vino y Alegoría del tabaco, pintadas entre 1730 y 1740 y conservadas en el Museo del Louvre de París; probablemente formaron parte de una serie dedicada a los cinco sentidos, en este caso, aluden al gusto y el olfato. Igual esmero en su ejecución se observa en la Alacena abierta, obra que figura en la portada del libro y que se encuentra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

  Tuvo éxito y cierto reconocimiento, pero no parece, por la documentación conservada, que tuviera un taller muy grande ni numerosos discípulos entre los que sí se cuentan Lorenzo de Quirós y Felipe de Castro; no sólo pintó para la clientela sevillana y consiguió una desahogada posición económica.

 El cuadro La Divina Pastora de Llorente, conservado en el Prado, en los inventarios de 1814, estuvo atribuida a Bartolomé Esteban Murillo. Se inscribe en una corriente de devoción que hizo fortuna en este periodo en la capital andaluza, la cual contribuyó a poner de moda esta iconografía que se difundió por toda España. Su aprecio por la cor­te se revelaría no solo en los ofrecimientos y agasajos que nos relata Juan Agustín Ceán Bermúdez, sino que cuando en 1756 Llorente solicitó desde Sevilla el nombramiento de académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de ­Madrid se le concedió inmediatamente debido al prestigio que le reconocieron los consiliarios. 


San Miguel Arcángel

Casi al final de su carrera, en 1757, pintó el aparatoso San Miguel luchando contra los demonios de la catedral de Jaén.

Por el inventario realizado tras la muerte de su esposa en 1738, sabemos que poseía una interesante biblioteca compuesta por treinta libros, entre ellos El Arte de la Pintura de Pacheco, los Discursos Apologéticos de Juan de Butrón, textos religiosos, de matemáticas y perspectivas, además de unas seiscientas estampas, las que con toda probabilidad utilizaría como inspiración y soporte para sus composiciones.

En sus últimos años fue distinguido como académico de mérito de la Real Academia de San Fernando “en atención a la fama notoria de pericia y singular habilidad del pretendiente”. Hacia mediados de siglo se conoce  su labor como tasador entre la clientela sevillana, civil y religiosa.

    El conde del Águila afirmó que Lorente «diose como todos los de su tiempo a copiar e imitar a Murillo». Aunque Lorente no copia literalmente composiciones de Murillo tan frecuentemente como lo hicieran otros pintores, es un pintor que estilísticamente está conectado con aquel.

    Su obra se concentra sobre todo en Sevilla, aunque en los últimos años han salido a la luz varias pinturas suyas en otros puntos de la geografía española, lo que nos lleva a pensar que su fama debió de transcender el ámbito sevillano. Algunos estudiosos del pintor como Pedro Galera, han analizado algunas de estas obras que se encuentran desde antiguo en la provincia de Jaén en iglesias y en colecciones particulares, o las pinturas de San Andrés y Santa Catalina de Siena del retablo de la antigua capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la catedral cordobesa firmados por él.


Bibliografía: 

Porres Venavides, Jesús.

Jesús Porres Benavides, Jesús

Fundación Museo del Prado, Real Acadaemia de la Historia.

martes, 3 de septiembre de 2024

ESTAMPA EUROPEA DE LOS SIGLOS XV Y XVI. COLECCIÓN MANUEL ÁLVAREZ BRAVO. MUSEO SOUMAYA

Estampa europea de los siglos XV y XVI 

Colección Manuel Alvarez Bravo

Editorial: Asociación Carso - Museo Soumaya, 

México, 1998.

Encuadernación: Tapa blanda.con solapas.

258 páginas

23.5 x 33 cm.

1615 gr.

ISBN 9687794054 - 9789687794051

PVP. 55,00 € 

Puede consultar disponibilidad en el correo:  



    Catálogo de la exposición. Varios autores nos ofrecen visiones como Los coleccionistas de estampas en los siglos XV y XVI, por Alejandro de Antuñano Maurer.



     La ilustración en los orígenes de la imprenta, donde encontramos imágenes que acompañan al texto de los incunables para transmitir ideas, cultura y creencias, por Elvia Carreño.

    El grabado en los siglos XV y XVI, por Ruth Ziegler y El grabado en la Nueva España por Guillermo Tovar de Teresa. 

Grabado de Albert Durero

 Estampas europeas en la colección de Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) por Mónica López Velarde Estrada e Iván Leroy Ayala. 

    El aspecto heráldico y simbólico en Estampas europeas en la colección de Manuel Álvarez Bravo, por Salvador de Pincal-Icaza.

Y estudio técnico del grabado en los siglos XV y XVI, por Mª de los Ángeles Sobrino F.


La mitología tan importante de épocas clásicas fue importante fuente cultural en la Baja Edad Media 

La utilización didáctica de la imagen para inculcar el tema religioso 

Se muestra cómo tuvo que sacrificarse Adan tras el pecado original 

Y la construcción de El arca de Noe.

 Aspectos de la vida cotidiana


Y de los procesos en los trabajos manuales

La confección de telas desde los capullos de seda a su tejido


Incluye referencias bibliográficas (pp. 254-257).



Recomendamos la entrada a nuestro blog:

GRABADOS ALEMANES 

DE LOS S. XV-XVI







miércoles, 8 de mayo de 2024

PRESENTACIÓN EN ALCALA DE HENARES DE LOS PILARES DE CASTILLA EN LAS RAÍCES CELTAS DE LARA, DE ANTONIO PALACIOS GONZALO

Prologada por Martín Amagro Gorbea e Ignacio Ruiz Vélez

Nueva edición


Editorial Diwan Ibérica Libros, 2024
16 x 23 cm, 250 páginas
ISBN: 9788412787634 
P.V.P. 20,00 €  ahora 19,00 €

Puede consultar disponibilidad en el correo:  


   Elegí para la presentación el primero de mayo día de la Beltaine, festividad celta de la regeneración de la naturaleza, cuando se engalana a las mocitas como damas en altares florales en Tierras de Burgos o en Colmenar Viejo en Madrid y se pinga el Mayo en Tierra de Pinares Burgos-Soria, aunque en Tielmes lo levantaron el domingo de resurrección de la Semana Santa, quemando al traicionero "Judas". Reto de superación donde los "quintos" se integran sintiendo la pertenencia a la comunidad. Los celtas como grandes astrónomos fueron conocedores de los solsticios y equinoccios. A los que sumando 40 días festejaban la plenitud estacional.


  ¿Porqué nos animamos a publicar este trabajo? 

  Los avances en Arqueogenética están revolucionando la interpretación histórica de la civilización celta en Iberia, lo que unido a los últimos hallazgos de altares celtas en el Alto Arlanza hace replantear un estudio paleoetnográfico, considerando, hoy en día, una impronta celta que trasciende a la identidad nacional.

Rituales mortuorios prerromanos de 3000 años a.C.
Ilustración de José Ramón Almeida. 

    La cultura material, las creencias con los ritos y el habla son señas de identidad para establecer la Weltanschauung o visión de la civilización celta.

    El conocimiento de los celtas nos lo proporcionan los geógrafos griegos en el siglo VI a.C. que los trataron de keltoi, para sugerir «los pintados» y atribuirlos como bárbaros, de extranjero, desconocido y lejano, que también se cree pudieron escuchar a los propios indígenas pues estos se reconocieron así. Los romanos los latinizaron celtai

    Los lingüistas percibieron la similitud de las lenguas indoeuropeas que provienen de una lengua eslava desaparecida. Sin descartar un origen protoindoeuropeo de Anatolia, que explicaría el vascuence. Una alerta que se ubica en las estepas del Cáucaso. En 2010 me sorprendía que en el Este de Europa se daban los mismos enterramientos que en la meseta castellana en túmulos, cultura del dolmen que desaparece, siendo arrasados en el mismo momento. ¿Otras gentes? ¿Cambio en la forma de vida? Además, dichos lugares constituían hitos en los megalitos astronómicos y las necrópolis como lo fueron las pintadas en cuevas prehistóricas.

    La Arqueogenética resuelve el alto componente indoeuropeo y atlántico de los europeos actuales y, en particular, en la península. Por el genotipo R1b-P312, cromosoma paterno, se determina celta con una antigüedad del 3000 a.C. para gran parte de la cornisa atlántica y todo el Cantábrico: desde la bretaña, recorriendo toda la Galia, la Aquitania, Vasconia, Cántabri, Astur, Gallaeci y Lusitania. Para algunos autores como Barrry Cunliffe serían los orígenes de la cultura celta.


¿De dónde provienen?

   La Cultura de Cerámica de Cuerdas, el vaso campaniforme y la incineración tienen origen de los pastores guerreros Yamnaya de las Estepas del Cáucaso en el 4500 a.C. que introducen éste y el genotipo R1a por Centroeuropa con los celtas continentales que incorporan el carro tirado por caballo, los kurgan o enterramiento en túmulo y armas metálicas. 

   

Celtíberos uniformados con escudos y caras pintadas

     Los restos arqueológicos nos aproximan a cómo era la cultura Celta. Las estelas describen concepciones sociales, culturales y religiosas. Entre las más inquietantes se encuentran la del "héroe fundador", como la de Clounioq o Clunia, convento jurídico de la Hispania romana. 

   ¿Dónde localizaban los santuarios? En las peñas, ríos, árboles del bosque y en el paso de la meseta al sistema montañoso, donde buscan el numen. Según las particularidades de los dioses locales, Dis pater de cada lugar. En Alcalá en el cerro del Viso y el Ecce Homo en las deidades femeninas de la diosa Ataeciana que proporciona la vida y la regeneración. 

 Un lugar de sacrificios a la vez que de festividad durante tres noches y dos días, en paralelismo con Stonhenge y otros santuarios peninsulares como A Ferradura, en Pontevedra, donde festejaban el ciclo de la vida. En grandes hecatombes de cabras que solían ser producto de la rapiña en la prueba a los mozos de la comunidad, según da muestra la ofrenda en el Soto del Henares.

    En 2010 publicamos nuestro trabajo Viaje por el condado de Lara, donde fuimos conocedores de parte de los santuarios del Alto Arlanza. No interpretábamos el sentido de unas piletas o cazoletas que se encontraban en las peñas para las ofrendas de la sangre de animales. Por otra parte, las armas eran enterradas...  o arrojadas a los ríos. Las primeras, ofrenda en agradecimiento a los dioses y, las segundas igualmente, en otro ritual al guerrero.


Foto: Juan Carlos Palacios. Ignacio Ruiz Vélez, doctor en Arqueología, visualiza por primera vez el altar de los Tres tronos

    La disposición de los asientos de los Tres Tronos con polletes de mano, simulando a las sillas de montar, y establecidos de manera jerárquica para que resultara apropiada al rex (pronunciado "riks") o rey que se encuentran vinculados a las deidades. Junto a él, sus duces, elegidos por aclamación. Los asientos se dirigen con la mirada a poniente en el equinoccio de invierno, y al castro. Estos asientos se encuentran en territorios de frontera entre distintas populis, como sucede en Cebreros, Buendía o El Escorial, límite entre carpetanos y vetones, por su parte, la frontera de Carazo se establecía entre turmogos, pelendones, vacceos y arévacos.

     El último descubrimiento importante ha sido la localización del altar de la tríada de los dioses. Los Celtas hacían discurrir tres corrientes de agua que convergen para aplacar a la Dea Dama, o diosa madre, que propicia la exuberancia de la naturaleza. Algo que puede derivar de las venus en el Paleolítico y que pasa a la visión celta de las matres, en plural, por su capacidad protectora, dueña de las aguas y creadora de la fertilidad. 

     Junto a sacrificios, también humanos, que no debe extrañarnos, pues como sugiere Estrabón en el noroeste de Hispania fueron prácticas habituales aplicadas a los prisioneros, tal y como atestigua la historia comparativa con evidencias documentales en los santuarios de Fragas de Panóias, Cancho Roano, Bletisa (Ledesma, en Salamanca) y Ulaca (Avila), que prosiguieron en Plena Edad Media como conocemos por las Cántigas de Santa María.

    El "combate Singular, entre Campeones" evitaba exponer a los ejércitos. Situación que hemos reencontrado en las crónicas árabes en los enfrentamientos con los reinos cristianos por la ocupación del territorio.

  Combate entre "Campeones" para evitar exponer a sus ejércitos. Cerámica numantina 

    Después del dominio árabe de la península se propició la recuperación paulatina de los reinos cristianos y, en torno al primer milenio de nuestra era, se estableció como frontera el Duero. De la repoblación desde Tierra Lara dejan buena prueba una veintena de necrópolis Altomedievales cavadas en piedra que se encuentran dispersas por el Alto Arlanza. Los alfoces con sus emblemáticos castillos seguían ofreciendo protección a las Comunidades de Villa y Tierra, sin distanciarse en demasía de los oppida celta.

    El germen de la nación española se encuentra en Lara, lugar de donde proceden los condes de Castilla y la leyenda de los Siete Infantes que otorga continuidad a la familia Lara en la Edad Media. 

    A los que se alía el Campeador para ser los protagonistas de la historia de una nación, de procedencia legendaria por sus gestas romanceadas: el conde fundador Fernán González, a quién se le otorga la independencia de Castilla; valen por siete, los Infantes de Lara; y el gran Cid, acompañado de una hueste de trescientos vasallos.

     Un importante pilar de la Corona se fundamenta en la religión, que en el Medievo infundió hondas creencias cristianas desde la trinidad de cenobios de San Pedro de Arlanza, Santo Domingo de Silos e Infantado de Covarrubias, protagonistas y fuentes documentales para la historia de una nación.

   En el área de estudio las incursiones de romanos, visigodos y árabes no es que fueran multitudinarias y permitió el paganismo en las culturas alejadas de la civilización que mantuvieron la tradición y la costumbre adquirida por sus ancestros. Por otra parte, es confusión habitual pensar en la interrelación entre las tres culturas cuando se evitaba la consanguinidad por cuestiones sociales o imperativos religiosos que impedían que se mezclaran entre ellos. Las tres religiones se establecían por barrios en villas como las de Silos o Alcalá de Henares donde se impedía cruzar las puertas de las distintas demarcaciones a una hora determinada como a toque de queda. 

    Los Reyes Católicos se vieron obligados a expulsar a las otras religiones por clamor popular y, tras la toma de Granada, fueron conscientes de que debían integrar al resto de reinos cristianos si querían conformar la unidad del territorio. 

   El "descubrimiento" del Nuevo Mundo se benefició de las artes de los mismos aventureros que manifiestan una experiencia de combate adquirida en la “Reconquista”, prosiguió en la exploración por el Nuevo Mundo y en el dominio de las picas de Flandes por Europa, para constituir un reino donde no se ponía el sol. La organización del mayor imperio conocido se utilizó sus recursos forestales y ganaderos para enriquecer a la Corona. Para ello se sirvió de la Mesta y la Real Cabaña de Carreteros. Los pobladores anónimos de Castilla forjaron el andamiaje de una gran potencia mundial sin saberlo.

    Según el historiador de las religiones Angelo Brelich, las tradiciones que remontan al substrato prerromano pueden y deben ser estudiadas desde la Paleoetnografía como documentos válidos para la reconstrucción histórica. Por ello, examinamos el pilar etnográfico, donde nos adentraremos en el ciclo anual de la vida, las costumbres, tradiciones y el folclore, rastreando en los rescoldos de la esencia humana para apreciar el espíritu numantino que nunca se rinde y comprobar así que perdura una impronta celta. 

    La fiesta de los Jefes en un anacrónico asalto árabe a la fortaleza de Santo Domingo de Silos o la marcha que se incorpora en la Pinochada en Vinuesa en mención a los tercios de Flandes se vinculan al Reinado de nuevos nombramientos anuales en Hacinas; las danzas del Paloteo, similares a los bailes del País Vasco; la Vaca Romera que se descubre en la cerámica numantina y que en Pedrezuela o Colmenar Viejo (Madrid) se rinde a los quintos para que recorran todo el pueblo hasta nuestros días. Estas celebraciones muestran reminiscencias de la cultura celta.


Danzas guerreras en San Leonardo, en el interior de templos desacorde a la predicación cristiana

Las piedras hablan y sus manifestaciones son tan clarificantes para el conocimiento de nuestros antepasados como las fuentes escritas.

Los pilares de Castilla en las raíces celtas de Lara